Gravar a las “tienditas”, una fallida contrapropuesta empresarial

Micronegocios. Pocos impuestos, muchos empleos. Foto: Eduardo Miranda Micronegocios. Pocos impuestos, muchos empleos. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Sin una reforma fiscal de fondo y frente a la advertencia del Sistema de Administración Tributaria (SAT) de incrementar la fiscalización de impuestos no pagados, la respuesta de los grandes empresarios, además de buscar apoyos tributarios, fue pedir a la autoridad que los micronegocios paguen impuestos en tiempo y forma.

A principios de marzo llegó a las oficinas del SAT una propuesta para fiscalizar y regularizar a las tiendas de abarrotes de todo el país, a casi 1 millón de micronegocios que pertenecen al subsector del comercio al menudeo dedicado a la venta de alimentos y bebidas.

La idea provino de uno de los representantes de las grandes empresas que venden a estos negocios bebidas carbonatadas a gran escala. A principios de marzo, en las oficina del SAT, el ejecutivo y representante de uno de los organismos cúpula más importante del sector privado fue notificado, por primera vez, sobre la decisión del gobierno federal de ejercer la fiscalización efectiva pero entre grandes contribuyentes, para recuperar deudas fiscales por al menos 50 mil millones de pesos.

Como respuesta a la advertencia del SAT, el representante de la iniciativa privada decidió exponer otra propuesta: el plan para cobrar impuestos a las pequeñas tiendas de abarrotes que operan en el país. El ejecutivo explicó que aumentar la base de recaudación fiscalizando de manera efectiva a estos pequeños negocios significaría “un logro y un buen resultado para la autoridad tributaria del país, porque se aumentaría la base de contribuyentes de una manera muy rápida”, de acuerdo con la información a la que este semanario tuvo acceso. Dos ejecutivos que estuvieron al tanto del encuentro confirmaron la propuesta al SAT. 

El representante del sector privado buscó, además, fortalecer su oferta ante los funcionarios del SAT al asegurar que, como proveedores de estos micronegocios, los grandes empresarios podrían proporcionar bases de datos de sus clientes y hasta utilizar su fuerza logística para entregar comunicados y avisos de la autoridad tributaria. 

El sector de tiendas de abarrotes –en el que no se incluyen las cadenas de minisupermercados, como OXXO, del Grupo Femsa– reporta una producción bruta de 60 mil 600 millones de pesos, de acuerdo con los datos más recientes del Inegi. Las tiendas de abarrotes emplean a más de 1.9 millones de personas, 26.1% del total de los trabajos que ofrece el sector comercio del país, y sólo 10% se consideran negocios formales. 

Así compiten con el negocio de las tiendas de conveniencia. Un estudio del Inegi establece que mientras las tiendas de abarrotes sólo crecieron 1.5% en el periodo 2008-2013, los minisupermercados, con OXXO a la cabeza, tuvieron un incremento de 84% y casi alcanzan los 52 mil millones de pesos para su producción bruta total, el valor de todos sus bienes y servicios hasta 2013. 

La propuesta del sector privado para fiscalizar a las tiendas de abarrotes no prosperó, de acuerdo con información de un alto funcionario hacendario. En la jefatura del SAT sólo se agradeció la propuesta a los empresarios. Para entonces, la ruta de la recaudación para grandes deudores ya estaba marcada. 

El SAT buscaba cobrar 50 mil millones de pesos a un grupo de 15 empresarios y sus compañías con deudas ante la autoridad tributaria desde hace cinco años, aunque los registros de la autoridad dan cuenta de irregularidades desde 2010. Algunos de esos deudores, confirmó Proceso, provienen precisamente del sector de autoservicios. 

Eduardo Daniel Contreras, presidente de la Cámara Nacional del Comercio en Pequeño, reconoció que si bien el sector de las tiendas de abarrotes se caracteriza por su economía de subsistencia, por lo cual muchas de ellas no logran pagar el monto de impuestos que deberían, se trata de uno los rubros que más empleos genera en la Ciudad de México.

“Sabemos que algunas no pagan impuestos, pero no es porque se nieguen, sino porque no pueden. Van al día con generación de flujo que muchas veces no supera los 20 mil pesos mensuales”, dice Contreras.

En la Ciudad de México operaban, antes de la pandemia, al menos 15 mil pequeñas tiendas que son, sin embargo, grandes clientes de firmas como Coca-Cola, Bimbo o las empresas cerveceras. A través del Régimen de Incorporación Fiscal, un esquema simplificado para el pago de impuestos, se buscó incrementar el cobro en este sector, pero los costos y la necesidad de sostener el empleo les ha impedido continuar con su proceso de formalidad. 

Ahora, frente a las críticas del Consejo Coordinador Empresarial al gobierno federal y a la Secretaría de Hacienda –ante la decisión de no decretar un rescate de mayores dimensiones vía estímulos fiscales o contratación de deuda pública–, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que ya tienen promesas de pago de ese grupo de deudores que detectó el SAT, por 15 mil millones de pesos, que formarán parte de los recursos para hacer frente a la contingencia sanitaria. No son los impuestos de los pequeños negocios los que le interesan al SAT.

Sin una reforma fiscal no habrá bienestar

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