Los museos del INBA: nada que celebrar

La mediocridad de los servicios museísticos que ofrece el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se ha evidenciado durante el confinamiento por el covid-19 Foto: Raúl Pérez La mediocridad de los servicios museísticos que ofrece el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se ha evidenciado durante el confinamiento por el covid-19 Foto: Raúl Pérez

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La mediocridad de los servicios museísticos que ofrece el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se ha evidenciado durante el confinamiento por el covid-19.

A diferencia de museos que, como el Prado de Madrid o el ­Guggenheim de Bilbao, destacan por sus atractivas e interesantes actividades virtuales; en México los museos nacionales no pueden disimular la incapacidad profesional de sus funcionarios.

Una ineficiencia que, a su vez, provoca el cuestionamiento sobre la pertinencia de financiar, con recursos públicos, la Coordinación Nacional de Artes Visuales. ¿Qué proyectos ha impulsado su directora, Mariana Munguía, desde que asumió el puesto el 20 de enero de 2019?

Sin servicios museísticos relevantes para celebrar durante el Día Internacional de los Museos el pasado lunes 18 de mayo, se evidencia una deficiencia profesional en el nombramiento.

Incapaces de construir valor artístico y afectividad social para las colecciones que definen la vocación de los museos mexicanos, las funcionarias culturales se han concentrado en presentar, en la página que construyó la SI bajo la denominación de Contigo a la distancia, videos de información elemental que, en su mayoría, no cubren ni los requisitos de un recorrido virtual.

La diferencia con museos extranjeros que contienen colecciones nacionales de primer nivel, es absoluta. Rebasando el concepto de visita virtual, el Museo del Prado de Madrid, para atender el confinamiento por el covid-19, inició un proyecto que, bajo el título de Descubriendo la colección, consiste en el resumen explicativo, por parte de funcionarios de alto nivel –incluyendo su director, Miguel Falomir–, de obras no muy conocidas de la colección.

Aquí en México, la directora del Museo de Arte Moderno Natalia Pollak, o del Museo Nacional de Arte (Munal), Carmen Gaitán, ¿tienen los conocimientos para comunicar los valores artísticos del acervo museístico a su cargo?

Si Gaitán asumiera el enorme valor artístico y nacional de la colección de arte mexicano virreinal, decimonónico y moderno que administra, ¿se atrevería a ponderar proyectos temporales de arte contemporáneo?

Conscientes del valor de las colecciones que definen la vocación de sus museos, recintos españoles como el Prado de Madrid y el Guggenheim de Bilbao destacan con proyectos en línea que abordan, tanto el valor de su acervo como actividades vinculadas con las profesiones museísticas.

Además de las actividades que, bajo el título de Descubriendo la colección, ofrece en sus propuestas destaca el divertido Juego para familias que, ilustrado por Teresa Bellón, invita a inspeccionar detectivescamente el museo.

Y en lo que corresponde al recinto de Bilbao, la información sobre el origen y mantenimiento del famoso Puppy de Jeff Koons a cargo de la curadora Lucía Aguirre y la conservadora Aitziber Velasco, se suma a los interesantes videos sobre cómo se transporta y monta una exposición.

Este texto forma parte del número 2273 de la edición impresa de Proceso, publicada el 24 de mayo de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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