Fallece Mario Vázquez, pilar de la museografía nacional

Museógrafo innovador, Mario Vázquez Ruvalcaba. Foto: Twitter @CulturaUNAM Museógrafo innovador, Mario Vázquez Ruvalcaba. Foto: Twitter @CulturaUNAM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Secretaría de Cultura lamentó el deceso del museólogo Mario Vázquez Ruvalcaba, acaecido este día a los 96 años, aprovechando también para conmemorar la “vida fructífera y plena” de quien fuera un revolucionario de la museografía nacional.

Los mensajes de condolencias se leyeron en las redes sociales de recintos como el Museo de la Ciudad de México, el Nacional de las Culturas del Mundo, el Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”.

También en cuentas de la titular de Cultura, Alejandra Frausto; el titular del INAH, Diego Prieto; y en las de historiadores como Antonio Saborit y César Moheno, hasta del embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau; todos ellos coincidiendo en la generosidad, brillantez y legado de Vázquez Rubalcaba.

Fundador en el Museo Nacional de Antropología, de 1962 a 1964, el museógrafo ocupó diversos cargos en ese recinto: primero, como jefe de Museografía, luego como subdirector. y después siendo director del mismo. Posteriormente fue coordinador Nacional de Museos y Exposiciones del INAH.

Con una formación que provenía de la Universidad Obrera de México y la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la ideología de la época cardenista, una carrera laboral que inició tras bambalinas en el Ballet Nacional y una sensibilidad por la cultura, Vázquez Ruvalcaba siempre tuvo claro el tipo de trabajo que quería en la museografía.

Se lee en el comunicado emitido por el INAH que da cuenta de algunas declaraciones sobre su formación:

“Mis maestros fueron de la primera generación, de los que fundaron el INAH. No solo era una generación de maestros mexicanos, sino también de maestros españoles como Pedro Bosch Gimpera, José Miranda, Juan Comas, o bien alemanes como Paul Kirchhoff, Johanna Faulhaber, como Ada D’Aloja, quien era italiana, y Mauricio Swadesh, norteamericano, de lingüística.

“Y de México no se diga. La flor y la nata de los estudiosos de la antropología: llámalo Caso, Bernal, Jiménez Moreno… De todas las especialidades. Todo eso junto es lo que inconscientemente se reflejó en la museografía que hice”.
Y respecto a su forma de laborar detalló:

“Trabajé muchos años con el Ballet Nacional. La danza tiene emoción. El teatro tiene emoción. La música tiene emoción. Todo el arte tiene emoción. Pero no estoy haciendo arte a la hora de hacer museografía. A la hora de hacer museografía estoy tratando de comunicar. Yo no actúo como un artista libre creador: no debo.

“Yo tengo que comunicar didácticamente y el arte me va a ayudar, aunque en cierto sentido la museografía es un arte. Es el mensaje, es el contenido”.

Y sobre su ‘mano’ en la museografía:

“No importa el tipo de museo, el tipo de arte, el tipo de objeto, de época. Pones en contacto algo, te está metiendo en un ambiente. Las piezas te van a hablar para que te gusten, para que no te gusten, para que las admires, para que las desprecies, pero te van a hablar. Y ese momento que pasaste en el museo fue inspiracional, quieras o no. Es un momento de estimulación”.

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