La capital, en semáforo rojo y sin plan de reactivación

Pérdidas por la pandemia. Foto: Benjamín Flores Pérdidas por la pandemia. Foto: Benjamín Flores

Entrevistados sobre las dimensiones del daño causado por la crisis económica y sanitaria, empresarios de restaurantes, hoteles y servicios turísticos en la Ciudad de México señalan que además de sus cuantiosas pérdidas por la pandemia de coronavirus, ya se esfumaron más de un millón 200 mil empleos formales y 200 mil pequeñas empresas están quebradas o en riesgo. En cuanto a los apoyos gubernamentales destinados a paliar la situación, consideran que son insuficientes y todavía no se cuenta con un plan de reactivación económica.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– “Jorge” llevaba ocho meses de operar su pequeño restaurante en la alcaldía Cuauhtémoc, en el que invirtió sus ahorros. Apenas comenzaba a tomar buen rumbo cuando la pandemia de covid-19 lo obligó a cerrar a finales de marzo. No pensó que la cortina estaría más de 30 días abajo. Tres meses después vive con la incertidumbre: si el rojo del semáforo epidemiológico se prolonga más allá del lunes 15 y el gobierno capitalino pone tantas restricciones sanitarias, quizá ya no pueda reabrir.

Además, sus dos trabajadores formarían parte de los más de un millón 400 mil empleos en riesgo y su establecimiento estaría entre las más de 200 mil pequeñas empresas que, según la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), están al borde de la quiebra por la crisis económica que ahoga a la capital y al país. Según el organismo, en estos sectores ya se registra la pérdida de unos 112 mil millones de pesos en lo que va de la pandemia.

Ante la presión de los sectores económicos, el gobierno de Claudia Sheinbaum se ha quedado corto. Los programas de apoyo son “insuficientes” aun con la ayuda del gobierno federal y la administración capitalina no tiene fecha para presentar un plan de reactivación económica, aunque la capital se mantenga como el epicentro de los contagios y muertes del país por covid-19.

En entrevista, “Jorge” pide no revelar su nombre y relata que al comienzo de la emergencia sanitaria calculó que no podría sostener su negocio con servicio para llevar o a domicilio. Sus dos jóvenes trabajadores le dijeron que no se preocupara por sus sueldos; aun así, él siguió aportando sus cuotas al IMSS y negoció el pago de la renta con el dueño del local.

Dice que con las condiciones sanitarias que impuso el gobierno capitalino para reabrir, tendría que invertir dinero que ya no tiene. Intentó obtener uno de los créditos ofrecidos por la alcaldía, pero no lo aceptaron: “No estoy inscrito en su padrón de programas sociales”. Considera que trabajar a 30% de capacidad –según el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad del gobierno local– implicaría simplificar el menú y el concepto de su restaurante. “Estoy a la expectativa. La idea sí es abrir. El tema es que no tengo lana. Si el gobierno dice el 15 de junio que el semáforo rojo no se mueve, ¡ya me fregué!”

Se van a la informalidad

La situación se repite en miles de restaurantes y pequeños comercios de servicios que sostienen parte de la economía de la Ciudad de México. Son los más golpeados por las medidas sanitarias ordenadas por el gobierno capitalino para evitar y disminuir los contagios.

Eduardo Contreras Pérez, presidente de la Canacope en la capital, asegura que desde inicios de 2020 el sector ya presentaba una baja de 10% en las ventas debido a la inseguridad de la ciudad. Reconoce que, debido a la falta de educación financiera, muchos de los microempresarios no tenían fondos ni ahorros e “iban al día”. Por eso, cuando comenzó la pandemia tuvieron que prescindir de sus empleados o bajarles el sueldo. Y como tampoco tienen mucha idea de las ventas por internet ni el uso de las aplicaciones digitales, no pudieron explotar esa vía.

Contreras explica que en la capital existen unas 400 mil empresas pequeñas, de las cuales 80% están aún cerradas por las medidas sanitarias, con pérdidas diarias de al menos 50 mil pesos. De ese total, unas 200 mil están en riesgo de perderse al no poder comerciar durante estos tres meses. Se trata, dice, de restaurantes, bares, gimnasios, papelerías, pequeños hoteles, spas y estéticas; entre otros.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2275 de la revista Proceso, ya en circulación.
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