Héctor Suárez: la grandeza de la sátira política

Héctor Suárez hizo teatro, cine, revista, televisión, carpa y, en todos esos espacios, brilló por su humor singular y su punzante cuestionamiento a la vida pública y a la sociedad mexicana Foto: Benjamín Flores Héctor Suárez hizo teatro, cine, revista, televisión, carpa y, en todos esos espacios, brilló por su humor singular y su punzante cuestionamiento a la vida pública y a la sociedad mexicana Foto: Benjamín Flores

Fue la suya una trayectoria descomunal. Hizo teatro, cine, revista, televisión, carpa. En todos estos espacios brilló por su humor singular y su punzante cuestionamiento a la vida pública y a la sociedad mexicana. Pero ya no alcanzó a lanzar a sus personajes por YouTube al carecer de recursos para producir en su canal propio, como explica el analista Javier Esteinou, quien mide la fuerza de sus mensajes, objeto incluso de censuras y amenazas. También lo evalúa con dolor el comediante Ausencio Cruz, guionista del célebre programa de los ochenta ¿Qué nos pasa?

 CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Aunque en las dos últimas décadas fue llamado a unas cuantas series de televisión, algunas telenovelas y pocas películas, Héctor Suárez no contó con un espacio en la pantalla chica para sus sketches críticos, por ello, en diciembre de 2014 creó su canal en YouTube, donde produjo poco. No obstante su canal en internet, llamado Héctor Suárez TV, alcanzó 176 mil suscriptores y registra 14 millones 897 mil 360 vistas.

Javier Esteinou Madrid, académico de la UAM-Xochimilco y especialista en televisión, internet y redes sociales, cree que, por la edad, el actor “ya no estaba para adaptarse a ese brinco tecnológico”.

Especifica vía telefónica sobre el artista, quien desde 2015 libraba una larga lucha contra el cáncer de vejiga que lo derrotó el 2 de junio (nació el 21 de octubre de 1938 en la colonia Obrera, del entonces Distrito Federal).

“Abrió un canal y hubiera podido ser muy exitoso, como lo vemos con los malos youtubers que no cuentan con experiencia ni formación ni preparación, sólo son personas osadas que han sabido manejar una cámara, un enfoque, y con eso van construyendo algunas noticias y se van convirtiendo en figuras públicas con muchos seguidores.

“Suárez, con su vivacidad y su creatividad, hubiera hecho de ese espacio un verdadero triunfo. Ahí hubiera podido desplegar toda su capacidad de libertad crítica, ironía, profundidad y acidez que se requerían mucho en los periodos anteriores de gobierno, donde existía un fuerte control y censura sobre los informadores críticos”, considera Esteinou.

En las pocas escenas humorísticas que creó para su canal de YouTube fue muy severo con el sexenio de Peña Nieto. Se refirió a la violencia que existía en México, a la narcopolítica, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, la pobreza extrema, la corrupción, la Casa Blanca y Donald Trump, entre otros temas, con algunos de los personajes que hizo famosos: El Secretario, Doña Soyla, El No Hay, El Milusos, Don Justo Verdad, un periodista y analista político.

 En 2015 participó en un spot del Partido Encuentro Social (PES), por lo cual fue muy criticado en las redes, y creó un video que puso en su canal para explicar por qué lo realizó y gratis:

“Hace tiempo unos amigos preocupados por el país, como lo estamos la gran mayoría de los mexicanos pensantes, me llamaron para que asistiera a unas de las reuniones de ese partido. Fui, fui porque es mi obligación hacerlo. Necesito encontrar algo, alguna salida, alguna esperanza, la posibilidad de algún cambio. Y fíjense que fue muy sorprendente, me alegró conocer, escuchar y tratar a gente que comparte la misma inquietud que yo.”

Más adelante agregó:

“Me han enviado una cantidad de twitters informándome que el presidente de este partido, Encuentro Social, Hugo Éric Flores, pues que es un pájaro de cuenta, un corrupto. En otros twitters me informan que Murillo Karam está clandestinamente detrás de todo esto. ¡Qué horror! ¡Qué barbaridad!”

Así que pidió una investigación a Éric Flores. Meses después Suárez renunció al partido. Narra ahora Esteinou Madrid (DF, 1949), autor de los libros Televisión pública y desarrollo cultural y Sociedad moderna y medios de comunicación:

“Se le juzgó por ese inserto propagandístico, pero se desconoció toda la aportación que había tenido. Entonces yo creo que fue una crítica fuera de contexto.”

Sin embargo, con su famoso programa ¿Qué nos pasa?, de 1985 a 1987 y de 1998 a 1999, transmitido por Televisa (“mi casa”, como él decía), sí consiguió incomodar. De ahí que lo censuraran. En 2011 volvió a enfrentarse con esa empresa porque editaron sus sketches en el programa Iniciativa México.

En 1987 trabajó en Imevisión (ahora TV Azteca) con La Cosa, pero con la llegada de Ricardo Salinas Pliego ya no continuó debido a que no llegó a un acuerdo económico.

El comunicólogo e investigador externa que Suárez alcanzó un estatus de gran actor y gran comediante:

“Con su estilo cómico pudo enfrentarse a los problemas políticos que existían en ese momento en el país, y podía pasar como una crítica dura, ácida, pero no directa ni destructiva. Sin embargo, muchos políticos y personajes del orden público se sintieron incómodos y empezaron a presionar. Una de las primeras tensiones fue con el presidente Miguel de la Madrid, y lo despidieron, luego fue expulsado de TV Azteca.

“Hace dos años él mismo comentó que lo perseguían e intimidaban personas bajo las órdenes del entonces presidente Peña Nieto, porque lo había criticado muy radicalmente por las fallas políticas, y todo eso lo fue marginando de la pantalla chica.”

El 2 de mayo del 2017, en entrevista, Suárez dijo a esta reportera que decir la verdad sobre la situación de México en el escenario siempre le había creado problemas.

“Las amenazas las he tenido siempre, pero esta es la primera vez que me la hacen con una pistola y en la nuca”, declaró.

Se encontraba aterrorizado por su familia, y es que a mediados de enero de 2017 el artista difundió en su canal y en redes sociales un monólogo en el que pedía a Peña Nieto, “de la manera más atenta, que se vaya, por favor, por piedad, ya váyase”.

Personificó en ese video (con un millón 324 mil 635 vistas) a un ciudadano más, pero enfurecido.

“Mire usted, en cuatro años no ha hecho usted más que joder, hundir, comprometer, desprestigiar y meter en problemas al país, y a todos nosotros los mexicanos, mintiéndonos sistemáticamente.”

Entonces lo persiguió una camioneta azul sin placas, acusó.

El 17 de abril, en el municipio donde vivía, en Morelos, Suárez fue a un centro comercial a comprar unas veladoras. Entró al baño, no había nadie más:.

“Sentí una pistola en la nuca y el agresor me amenazó con groserías tremendas. Creo que no iba solo porque expresó: ‘¡cuiden que no entre nadie al baño’.”

Suárez completó: “el tipo, a quien no vi, me preguntó por los nombres de mis hijos. ‘¿Te suenan?, ¡Te vamos a matar a ti, hijo de tu perra madre!’, y me advirtió que dejara de hablar del gobierno y de la Presidencia. Pero mi ser, mi corazón me dice que no los creo tan tontos, ojalá, no creo que sea de parte de ellos, como estamos en elecciones, muchos son capaces de vender a su mamá, no sé… igual sí”.

Esteinou enfatiza que el actor de largometrajes, como Mecánica nacional, La Lagunilla, mi barrio; Picardía mexicana y México, México, ra ra rá, “se adelantó a los tiempos de la apertura y de la transición en México”.

“Héctor Suárez trasladó del teatro a la televisión, como actor y comediante, muchas reglas del hábito dramático. Y rompió muchos paradigmas que en esa época existían, sobre todo en las décadas de los ochenta, noventa y principios del 2000. Entonces la fórmula que existía en la televisión era simplemente entretener, divertir, distraer, pero no realizar crítica profunda, porqué eso entraba en conflicto con el orden establecido, sobre todo el orden político”, le reconoce.

Concluye: “fortaleció lo que ya se había iniciado anteriormente en el género de la sátira política con Héctor Lechuga, Chucho Salinas e incluso con Fernando Luján. Ellos habían dejado algunos antecedentes para criticar desde la pantalla al orden político de una manera humorística y sutil”.

Maestro de vida y oficio

El actor y cómico Ausencio Cruz fue guionista del inolvidable programa televisivo ¿Qué nos pasa?, y recuerda vía telefónica a quien llama su maestro.

“Desde que empezó estuve en el equipo de escritores. Fui su cabecera y me hice amigo de él. Emilio Larrosa, el productor, me comentaba: ‘eres el único que lo aguanta y el único que puede corregir los sketches’. Los corregía con él antes de entrar a grabar para que el apuntador entendiera los cambios. Nunca me peleé con él y mucho menos con el Sindicato de Apuntadores.

“Una vez falté una semana a trabajar, y cuando llegué creí que me iba a correr. Me senté afuera del estudio esperando a que él saliera; yo estaba seguro de que me iba a correr.

Pensé: ‘si me corre, pues ya ni modo’, y de ahí surgió el primer sketch del Ya ni modo. Al salir me preguntó: ‘¿Qué pasó?’, y le expresé que le traía un personaje que estaba de poca.

Se lo leí, lo había escrito ahí sobre las rodillas, y le gustó, lo aprobó. Me comentó: ‘¡abusas de tu talento!, para que se te quite le voy a poner Don Ausencio al personaje’, y así se llamó.”

Cruz (Monterrey, 1955) menciona que él escribió a Doña Soyla por encargo de Suárez.

“La mamá de Héctor creía que era ella. Mi mamá creía que era ella. Todas las mamás creían que eran ellas. En esos años estaba prohibido que hombres se vistieran de mujeres. Cuando leyó el personaje, lo iba interpretando y me doblaba de la risa con él.

Resaltó: ‘¡está de poca!’. Lo iba a recrear una actriz, pero él dijo que lo deseaba efectuar, aunque no se podía: ‘lo voy a hacer. ¡A ver qué pasa!’, le platicó al productor y desde la primera aparición Soyla fue un exitazo, por eso no le dijeron nada”. Desde entonces, por su talento, él rompió tan estricta prohibición.

Con El No Hay explica: “me basé en el vidriero de la vuelta de mi casa, quien a cada petición su respuesta era ‘no hay’. Lo que pasa es que, al grabarlo, la actriz con la que trabajaba hacía muchas pausas con el apuntador, nunca lo había usado, y entonces Héctor usaba la frase ‘¡no hay!’. No había nada, era el sexenio de Miguel de la Madrid y había una crisis impresionante.”

El protagonista de Margarito Pérez y creador del programa La Caravana enfatiza que llegaban toneladas de correspondencia a ¿Qué nos pasa?.

“No sabíamos que elaborábamos cosas sociales tan importantes. ¡Claro!, tocábamos a los políticos hasta donde se podía. Cuando Héctor quiso denunciar asuntos muy delicados, le sugirieron que no se metiera, por ejemplo, con el tráfico de órganos de niños. Con las cartas nos enterábamos de muchas cosas. Recibíamos mucho de la sociedad. Hicimos un gran equipo.”

Subraya sobre el mérito del protagonista de las películas El Mil usos y El Mil usos II, de Roberto G. Rivera:

“Se enfrentó con mucha valentía y gallardía a todos los obstáculos, incluso arriesgando su carrera por sus convicciones. Admiraba a Jesús Martínez Palillo. Héctor era un gran artista, poseía un sentido social por su origen de barrio y destacaba por su profesionalismo. Pudo romper, sin vulgaridad ni majaderías, un esquema televisivo; yo aprendí eso e hice La Caravana. ¡Es una gran figura!”

También director de teatro, Ausencio Cruz agrega:

“Nunca dejé de hablar con él. Fue un maestro de vida, oficio y personal.” Y ejemplifica con una anécdota:

“Acababa de entregarle a Héctor mi primer sketch para una revista cómico musical en el Teatro de los Insurgentes. Él ya era un gran actor y primera figura. Terminando el ensayo me pidió que lo acompañara a comprar un boleto de avión que necesitaba, y en el trayecto revisaríamos el libreto. En esa temporada me presentó a Larrosa para colaborar en ¿Qué nos pasa? como escritor.

“En el trayecto a la agencia, y aprovechando el tráfico, me atreví a preguntarle por qué siendo la figura que ya era, no tenía el alcance y el reconocimiento a la altura de esas grandes figuras, como Mario Moreno Cantinflas, Germán Valdés Tin Tan o Joaquín Pardavé. Y en un alto, volteó hacia a mí y me dijo, señalando con el dedo hacia el cielo: ‘¡Mientras el de arriba no quiera… por más que le hagas!’.”

Cruz cierra su remembranza: “parece ser que el de arriba, ya quiso”.

Este texto forma parte del número 2275 de la edición impresa de Proceso, publicado el 7 de junio de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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