Nueve años sin rastro de ocho desaparecidos de la familia Muñoz, en Chihuahua

Luisa Muñoz y Fernando Soto. Foto: Patricia Mayorga Luisa Muñoz y Fernando Soto. Foto: Patricia Mayorga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con el desgaste y la desesperanza que marca la impunidad , tras nueve años de búsqueda de ocho integrantes de la familia Muñoz desaparecidos en el poblado de Anáhuac, ubicado en el municipio Cuauhtémoc, Chihuahua, familiares denunciaron que no hay rastro del expediente, ni en el gobierno estatal y tampoco en el federal.

Dicen que queda poco ánimo para seguir exigiendo justicia, pero su fortaleza está intacta para actuar y buscarlos, acompañados de otras familias de personas desaparecidas en la entidad.

El 19 de junio de 2011, día del padre, un grupo de hombres con insignias y uniforme de la Policía Federal, escoltados por agentes municipales de Cuauhtémoc — municipio que en 2014 fue catalogado con el registro más alto de personas desaparecidas en el país, por Amnistía Internacional–, irrumpió en el festejo de la familia Muñoz.

Todos, adultos, niñas y niños, vieron cuando se llevaron a ocho de sus parientes: Toribio Jaime Muñoz González; sus hijos Jaime, Óscar, Hugo y Guadalupe Muñoz Veleta; su nieto Óscar Guadalupe Cruz Muñoz; su sobrino Luis Romo Muñoz, y su yerno, Nemesio Solís González.

En nueve años, Toribio y Emma han perdido a otros dos nietos: Cristel Muñoz, hija de Óscar Muñoz Veleta, perdió la vida en un accidente en 2014. Tenía 15 años cuando desapareció su familia, y fue una las que más resultó afectada por aquella tragedia. Hace casi tres años el hermano de Óscar Guadalupe Cruz Muñoz se suicidó.

Además del dolor, las familias han enfrentado la negligencia y el desdén de la Fiscalía General del estado (FGE) en el gobierno de César Duarte Jáquez y en el actual de Javier Corral Jurado.

Los desaparecidos. Foto: Patricia Mayorga
Los desaparecidos. Foto: Patricia Mayorga
Estrategia para dividirlos

A la familia Muñoz la ha acompañado jurídica y psicológicamente el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehem), desde que se cumplieron tres meses de la desaparición.

En el gobierno anterior, de César Duarte, fueron localizadas tres fosas en diferentes ranchos de los municipios de Cusihuiriachi, Carichí y Cuauhtémoc. Una se ubica en el rancho Dolores.

El Cedehm propuso al gobierno estatal la contratación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), porque los cuerpos estaban calcinados y las expertas tienen experiencia en ese tipo de casos. El gobierno no se negó a contratarlas, pero difirió en varias ocasiones la firma del convenio.

De manera simultánea buscó que la familia Muñoz firmara documentos en los que aceptaba que un laboratorio en Estados Unidos analizara los restos, con el argumento de que habían encontrado una hebilla como la que llevaba Toribio el día de la desaparición.

Fernando Romo, padre de Luis Romo Muñoz, recuerda que en el gobierno de César Duarte la Fiscalía intentó dividirlos. “Como dice el dicho: divide y vencerás”.

“A una familia le dijeron que estaban en el racho Dolores y que estaban cien por ciento seguros, por eso nos dividimos; otros no confiábamos (…) querían que firmáramos, que quedara por escrito que aceptábamos el análisis (…) cuando vino el equipo argentino (en el gobierno de Corral) no salió nada de ellos, identificaron a otros. Lo que querían antes ellos era aventarnos un costal de huesos y ahí cerrar el caso”, subrayó.

Albino Cruz González, padre de Óscar Guadalupe Cruz Muñoz, quien tenía 21 años al momento de la desaparición, coincide con Fernando Romo: dice que esa situación los desunió y reitera que no encontraron restos de sus familiares en el rancho Dolores.

“Teníamos mucho coraje con Duarte cuando él estaba, porque decía que nos iba a apoyar en todo y nada más nos quería jugar chueco. En la noche venía una señora a sacarnos la prueba de ADN, para decir que ya sacaron el caso, porque decían que mi hijo y los muchachos iban a estar en el rancho Dolores, y resulta que no, no salió ninguno”.

¿Y el expediente?

En un comunicado difundido hoy, el Cedehm dio a conocer que en 2016 se permitió por fin la colaboración del EAAF para identificar los restos de las tres fosas.

“Posteriormente se regresa el expediente a ciudad Cuauhtémoc, donde se ubican a probables responsables de las desapariciones forzadas. Se solicitan órdenes de aprehensión y el juez César Arnulfo Estrata Vigil, en absoluta irresponsabilidad y sin entrar al fondo del caso, se declara incompetente para liberar las órdenes que se le solicitan y lo remite a la PGR, hoy Fiscalía General de la República, con el argumento de la probable participación de integrantes del crimen organizado.

“El drama legal continuó, la instancia federal no acepta la carpeta de investigación y la regresa a la Fiscalía estatal, ésta argumenta tener incapacidad jurídica para continuar el caso derivado de la orden del juez (…) dejaron en el limbo la investigación y, como consecuencia, en la impunidad garantizada”.

El Cedehm señaló que han recurrido a todas las instancias federales y estatales, desde el presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobernador Javier Corral, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, y los titulares de las fiscalías estatal y federal, pero no han obtenido respuesta.

Albino recrimina que en el actual gobierno nada cambió: “A nueve años, ¿qué podemos decir? Prácticamente el expediente ya lo dejamos a un lado. Estamos esperando avances, pero la fiscalía dijo que ya no podía. Andará archivado.

“¿Qué decirles, si la última vez nos dijo el fiscal Carrasco (Jesús Manuel Carrasco Chacón, de la Zona Occidente) que no era su competencia? Yo le he dicho al Cedehm varias veces que vayamos con el gobernador, pero nunca nos ha dado una cita, ni una reunión, lo hemos visto en otra cosa, pero nunca en una reunión que se trate de la familia.

“Yo tenía mucha esperanza de que cuando entrara él, Corral, nos iba a ayudar, y resulta que no”.

Luisa Muñoz González, mamá de Luis Romo, expresa que ha sido una situación muy difícil, pero les ha ayudado y fortalecido estar en contacto con otras familias que pasan por la misma situación, así como las terapias que llevan en el Cedehm.

“Que no haya salido nada, pues es que así es, porque el gobierno no pone nada de su parte”, apunta.

Y su esposo, Fernando Romo, añade: “En una ocasión estábamos en una reunión, estaba el fiscal de aquí (Carrasco). Yo creo que no nos conocía, nosotros a él sí, y dijo: ‘ya van a empezar con los desaparecidos’, pero así, muy feo. Con ese modo de pensar, con esas ayudas, ¿usted cree que va a salir un día algo? Nosotros decimos que sólo un milagro de Dios para saber de ellos. El problema es que ya está viejo uno y a lo mejor al rato se va uno y no va a alcanzar a saber nada de ellos, que sea lo que Dios quiera”.

Emma Veleta. Foto: Patricia Mayorga
Emma Veleta. Foto: Patricia Mayorga
Por la gente pobre no mueven un dedo

Fernando Soto recuerda que en el gobierno de César Duarte hasta los baños les negaban en el palacio de gobierno, pero éste, Corral, lo único que ha hecho es apoyar en lo económico para que trabajara el EAAF, no ha movido nada más.

“Que hagan su trabajo, porque por la gente pobre no mueven un dedo, pero cuando hay dinero, hasta con helicóptero y drones. A Patrick (Braxton Andrew, norteamericano desaparecido y localizado en la sierra de Urique), por ejemplo, en unos cuantos días lo encontraron. ¿Cómo siendo tanta gente la que está desaparecida no mueven un dedo y con un extranjero que tiene dinero, no descansaron hasta encontrarlo, muerto, pero lo encontraron? Eso queremos, si están muertos que nos los entreguen, es su trabajo, es su compromiso con el pueblo, pero no, no hay nada”.

El Cedehm urgió a que las autoridades estatales y federales que se coordinen y asuman la responsabilidad de la investigación y la búsqueda. “No aceptamos pretextos de competencia, ni fueros, la responsabilidad de las investigaciones y la búsqueda es de todas las autoridades”.

Ema Veleta, esposa de Toribio Muñoz, toma aire y con esfuerzo expresa: “¿Exigencia a las autoridades? Ya son nueve años, sería que nos ayudaran a saber de la familia, a ver qué fin han tenido. Nueve años ya es mucho tiempo. Nos gustaría saber de ellos, dónde quedaron, si están con vida, si ya no están. Tenemos que hablar así, porque son ya nueve años”.

Remata: “Yo era de las personas que me oponía mucho a decir que están muertos (…) pero ahora digo, como mi Dios quiera, pero saber de ellos. Si en este mundo no están, saber de ellos, porque a la mejor entonces nosotros encontraremos un poco de paz sabiendo de ellos. Mientras que vivamos no vamos a dejar de buscarlos”.

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