Un contrabando muy bien monitoreado

Documentos “sensibles” obtenidos por Proceso confirman que en su sexenio, Felipe Calderón siempre supo del contrabando ilegal de armamento a México. Foto: Germán Canseco

Documentos “sensibles” obtenidos por este semanario confirman que en su sexenio, Felipe Calderón siempre supo del tráfico ilegal de armamento –autorizado y supervisado por Estados Unidos– a México. El estadunidense Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos detallaba el tipo de armas y municiones contrabandeadas y quién las había adquirido (especificando género, edad y raza de los compradores) legalmente allá para revenderlas en el mercado negro. Por su parte, informes mexicanos daban cuenta de que se conocían perfectamente las rutas del trasiego.

WASHINGTON (proceso).- Documentos marcados como “sensibles” por los gobiernos de Estados Unidos y México evidencian el rastreo y recuperación de armas que se llevaron a cabo en las operaciones Gunrunner y Wide Receiver, antes de Rápido y Furioso.

Los expedientes –copias de los cuales tiene Proceso– exhiben bitácoras realizadas a partir de enero de 2007 y confirman que el entonces presidente Felipe Calderón siempre estuvo al tanto del tráfico ilegal de armas a México, autorizado y supervisado por Estados Unidos.

“Aplicación de la ley sensible”, dice en letras rojas la carátula del documento con el folio VCAC#095303 del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) del Departamento de Justicia (Doj) de Estados Unidos.

México, Departamento de Justicia, ATF; Oficina de Inteligencia e Información Estratégica, División de Inteligencia sobre el Crimen Organizado y la Oficina de Análisis de Crimen Violento, Sistema de Rastreo de Armas de Fuego, se titula el documento de 53 páginas que revela detalles de una presentación que hizo la ATF al gobierno de Calderón sobre el tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México entre el 1 de enero de 2007 y el 30 de junio de 2009.

Con menos especificaciones, la Secretaría Técnica del Consejo de Seguridad Nacional (STCSN), creada en el sexenio de Calderón, presentó al gobierno estadunidense un documento de 20 folios en inglés: Confiscaciones relevantes de armas en México 2007-2008.

La presentación del gobierno calderonista arranca con la identificación de las rutas del trasiego ilegal de armas y hace referencia a 10 puntos de acceso al país: Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Ciudad Cuauhtémoc, Unión Juárez y Ciudad Hidalgo.

Las rutas del contrabando

También enumera la cantidad y tipo de armas confiscadas –que incluía armamento bélico del tipo que usan las fuerzas especiales de Estados Unidos– entre diciembre de 2006 y abril de 2008, donde destaca la gran cantidad de municiones obtenidas: más de 1 millón y cuarto.

Conscientes de la cantidad de armas que ilegalmente cruzan todos los días el Bravo, en 2006 por iniciativa del Doj y bajo la conducción del ATF, se creó la Operación Gunrunner presuntamente para intentar contener el trasiego.

El proyecto tuvo como objetivo facilitar a los ciudadanos estadunidenses y residentes permanentes la compra al mayoreo y menudeo de todo tipo de armas semiautomáticas, a fin de ubicar y desmantelar su trasiego ilegal.

Mediante Gunrunner el ATF supervisaba y autorizaba la compra de armas a ciudadanos y residentes sin antecedentes penales, para detectar su venta en el mercado negro a personas que las trasiegan ilegalmente a otros países o a personas con historial criminal.

Fragmento del texto publicado el 21 de junio en el número 2277 del semanario Proceso, en circulación

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