La pandemia no ha afectado la producción de opio en México: ONU

Laboratorios clandesitinos en Ciudad Ixtepec. Foto: Jacciel Morales Laboratorios clandesitinos en Ciudad Ixtepec. Foto: Jacciel Morales

GINEBRA. (apro).- “Hasta la fecha, no hay indicios de que las medidas para controlar la propagación de covid-19 hayan tenido un impacto en la producción de opio en México”, reveló el informe anual de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

Subrayó que, debido a la pandemia, los traficantes de heroína, cocaína y metanfetamina tienen rutas variadas y continúan desarrollando nuevos patrones comerciales.

Por ejemplo, “la fabricación de metanfetamina se realizaba tradicionalmente en laboratorios de pequeña escala en los Estados Unidos para atender el mercado interno. Pero este tipo de producción parece ahora eclipsada por laboratorios de tamaño industrial en México”, remarcó el informe.

Además, la metanfetamina incautada en Estados Unidos en los últimos años “se importa cada vez más, con el comercio controlado por los cárteles mexicanos”, sostuvo.

No obstante, observó que, debido a un mayor control en las fronteras, el tráfico de heroína desde México a Estados Unidos ha sido más difícil que antes de que iniciara la pandemia.

Los narcos se adaptan y explotan la pandemia

Según el informe el crimen organizado aprovecha que en algunos países los gobiernos han tenido que desviar recursos que se usaban en operativos antinarcóticos para responder a la pandemia, lo que les ha ayudado a reforzar su presencia y aumentar su negocio.

Sostuvo que la emergencia sanitaria ha provocado que el tráfico y producción de droga sea menos riesgoso para los grupos criminales, “proporcionando un entorno propicio para actividades ilícitas”.

Sin mencionar en qué países, UNODC acusó que el narco aprovecha también la pandemia para mejorar su imagen ante la población distribuyendo despensas y ayuda básica.

“Hay indicios de que los grupos de narcotraficantes van adaptando sus estrategias para continuar sus operaciones y que algunos han comenzado a explotar la situación para mejorar su imagen entre la población prestando servicios, en particular a los vulnerables”, afirmó.

Por otra parte, el informe refirió que los traficantes de cocaína también están diversificando rutas en América Latina.

Venezuela, por la volatilidad política ya no es el punto de origen de esta droga y Brasil sigue siendo un país de tránsito importante e incluso podría desempeñar un papel cada vez más preponderante, y en Uruguay parece estar creciendo el volumen de su distribución. A fines de 2019, por ejemplo, las autoridades de Uruguay incautaron más de 9 toneladas de cocaína destinadas a África occidental en dos envíos separados.

Por otra parte, las actividades de tráfico en la red oscura aumentaron durante las restricciones relacionadas con covid-19, en particular las compras por parte de usuarios finales para quienes es difícil acercarse a los vendedores ambulantes.

Hay indicios de que la actividad en algunos mercados europeos de drogas en la red oscura aumentó durante el primer trimestre de 2020. Esto se debió principalmente a las ventas minoristas de cannabis, señaló.

Los informes de Colombia indican que la presión de las fuerzas del orden aumentó durante la pandemia y que las campañas de erradicación del arbusto de coca continúan según lo previsto antes de la emergencia.

“La fabricación de cocaína parece estar obstaculizada, ya que los productores, especialmente en el este de Colombia, están sufriendo una escasez de gasolina, que previamente se introdujo de contrabando desde Venezuela y es esencial en la fabricación de cocaína”, observó.

En Bolivia, las turbulencias políticas a fines de 2019 y los recientes desafíos relacionados con la propagación de covid-19 parecen estar limitando la capacidad de las autoridades estatales para controlar el cultivo de arbusto de coca, lo que podría conducir a un aumento en su cultivo.

En Perú, una caída en el precio de la cocaína es indicativa de una reducción en las oportunidades de tráfico y puede desalentar el cultivo de arbusto de coca a corto plazo. Sin embargo, la inminente crisis económica puede llevar a más agricultores a aumentar o iniciar el cultivo de coca en todos los principales países productores de cocaína.

Los consumidores de drogas más vulnerables por el covid-19

El informe señaló que las personas con trastornos por consumo de drogas o las personas que las consumen de manera regular son particularmente vulnerables si se infectan con covid-19.

Las personas que consumen opioides tienen un alto riesgo de comorbilidades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, mientras que los usuarios de estimulantes son particularmente susceptibles a inflamación y daño del tejido pulmonar.

Los consumidores de ambos tipos de drogas pueden tener un sistema inmune comprometido y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estas condiciones subyacentes pueden poner a las personas que usan drogas de manera regular con un alto riesgo de complicaciones y mortalidad si se infectan con covid-19, explicó el informe.

Más consumo de drogas que nunca

A pesar de la pandemia, “hay más personas consumiendo drogas, más sustancias y más tipos de estupefacientes que nunca”, afirmó la nueva directora ejecutiva de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, Ghada Waly, en conferencia virtual desde Viena.

Debido a covid-19, los traficantes han encontrado nuevas rutas y métodos, y las actividades de tráfico a través de la red oscura y los envíos por correo habrían aumentado a pesar de la interrupción de la cadena de suministro postal internacional.

La pandemia también ha provocado una escasez de opioides, lo que a su vez orilló a que las personas busquen sustancias más fácilmente disponibles como el alcohol, las benzodiacepinas o la mezcla con drogas sintéticas.

Advierte que debido a ello pueden surgir patrones de uso más dañinos a medida que algunos usuarios cambian a la inyección o a la inyección más frecuente.

Es probable que el aumento del desempleo y la reducción de oportunidades causadas por la pandemia también afecten desproporcionadamente a los más pobres, haciéndolos más vulnerables al consumo de drogas y también al tráfico y el cultivo de drogas para ganar dinero, remarcó el informe.

“Los grupos vulnerables y marginados, los jóvenes, las mujeres y los pobres están pagando el precio del problema mundial de las drogas. La crisis de covid-19 y la recesión económica amenazan con agravar aún más los peligros de las drogas cuando nuestros sistemas sociales y de salud han sido llevados al límite y nuestras sociedades están luchando para hacerle frente”, dijo Waly.

“Necesitamos que todos los gobiernos muestren una mayor solidaridad y brinden apoyo, sobre todo a los países en desarrollo, para combatir el tráfico ilícito de drogas y ofrecer servicios basados en evidencia para los trastornos por consumo de drogas y enfermedades relacionadas, para promover la justicia y no dejar a nadie atrás “, agregó.

En cuanto a los efectos adicionales de la pandemia actual, el Informe dice que, si los gobiernos reaccionan de la misma manera que lo hicieron ante la crisis económica en 2008, cuando redujeron los presupuestos relacionados con las drogas, como la prevención del consumo, hay peligro de que sea terreno fértil para los traficantes.

Los servicios de asistencia y tratamiento de drogas, la provisión de naloxona para el manejo y la reversión de la sobredosis de opioides también podrían verse muy afectados.

El cannabis sigue siendo la droga más popular del mundo con 192 millones de consumidores, pero los opioides, como la heroína o sus análogos, son los más letales ya que están detrás de dos tercios de las muertes, unas 585 mil en 2017 y 2018.

En 2018 la ONU calcula que había unos 269 millones de consumidores de drogas en el mundo, lo que equivale al 5.4 por ciento de la población adulta mundial. Una de cada 19 personas del planeta.

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