Adiós Gabino Rodríguez, bienvenido Lázaro

Gabino Rodríguez decidió cambiar de nombre y cara para convertirse en alguien más. Como actor lo hace, pero en esta ocasión será para siempre. Foto: captura de video

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El conocido intérprete de cine y teatro Gabino Rodríguez decidió cambiar de nombre y cara para convertirse en alguien más. Como actor lo hace, pero en esta ocasión será para siempre. La pregunta existencial: ¿Es suficiente verse y llamarse distinto para dejar de ser uno mismo?

Los pasados viernes 12 y sábado 13 de junio, la compañía teatral mexicana Lagartijas Tiradas al Sol presentó Lázaro, su nueva creación, a través de la plataforma web Zoom.

El evento fue parte del programa My documents (Mis documentos), organizado por el centro alemán de producción independiente Künstlerhaus Mousonturm Frankfurt am Main, y creado y curado por la teatrera argentina Lola Arias, en el cual artistas de todo el mundo y de varias disciplinas hacen performances en inglés “basados en investigaciones personales, una experiencia radical o una historia que les obsesiona en secreto.”

Y en una mezcla de todas las anteriores, los actores Luisa Pardo y Gabino Lázaro Rodríguez crearon su nueva pieza, enfocada en un proceso de metamorfosis.

Desde la introducción, el video es performático. Cien personas de distintos países adquirieron boletos gratuitos para ver la puesta. Aparece un mosaico repleto de pequeñas pantallas, y en una de ellas Lola Arias, preguntando a cada uno su nacionalidad.

Luego de una presentación sobre el proyecto, Pardo aparece en escena llevando el hilo de exploración, y Rodríguez permanece de espaldas a la cámara, acrecentando cada minuto la curiosidad y el misterio. Juntos, poco a poco, exponen los antecedentes de este caso. Ambos son grandes amigos, hermanos del alma, colegas. Estudiaron juntos actuación y han coprotagonizado una infinidad de obras y películas. Él ha sido un personaje más que presente en el cine mexicano actual: en más de 30 largometrajes con un rostro que nadie olvida.

Pero decidió cambiarlo. Un día reciente, Gabino Rodríguez declaró a su familia y amigos que en adelante se llamaría Lázaro. Su amiga, desconcertada, pidió a su gente cercana testimonios sobre quién era Gabino. Con ellos poco a poco se descubre un personaje acomplejado, el personaje de su propia vida.

Citando un fragmento de su libro sobre actuación Estamos hechos para el sueño, no tenemos órganos adecuados para la vida, Rodríguez lee:

“Algunos pasamos mucho tiempo construyendo un ‘personaje’ para la vida, con el que intentamos desenvolvernos en sociedad. Pero cuando uno hace el balance de los daños, se da cuenta de que las personas leen en nosotros cosas absolutamente distintas de las que buscamos proyectar, que lo que intentamos ocultar es más potente que lo que pretendemos mostrar. Que no somos lo que imaginamos, que no sabemos qué somos.”

Con extrañeza, Lázaro rememora que 24 de los personajes que habían interpretado, se llamaban Gabino, como él. Y en una ocasión se descubrió contando la historia de uno de ellos como si se tratara de una vivencia propia. Fue el momento exacto en el que se rompió para él la línea entre realidad y ficción.

Lo que habían hecho antes las Lagartijas Tiradas al Sol en escena –potente teatro documental– lo hacen hoy en video. Las decisiones sobre cómo acomodar las cámaras, poner una escenografía de fondo y complementar con material audiovisual implica una propuesta plástica compleja. Están explorando nuevas formas de usar las redes en favor de la representación.

Lázaro es una pieza sincera. Si es del todo real, podría ponerse en duda. Al fin y al cabo, la necesidad de distinguir entre lo documentado y lo ficcionado no es algo que preocupe a sus realizadores.

El registro del evento, imperdible, estará disponible hasta finales de junio.

 

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