Efecto del coronavirus: se avizora otra década perdida

Una mujer vende mascarillas frente a una tienda cerrada en Sao Paulo, Brasil. Foto: Xinhua/Rahel Patrasso Una mujer vende mascarillas frente a una tienda cerrada en Sao Paulo, Brasil. Foto: Xinhua/Rahel Patrasso

La pandemia vino a desnudar la precariedad en la que sobreviven los países latinoamericanos. Los estragos del coronavirus tendrán profundo impacto negativo en la economía y en el bienestar social del hemisferio, según los pronósticos de organismos regionales. De acuerdo con esas cifras, este año 35 millones de latinoamericanos se sumarán a las filas de la pobreza y las personas en esta condición sumarán 221 millones al terminar 2020. El retroceso continental será mayúsculo, superior incluso a la gran depresión de hace 90 años.

BOGOTÁ (Proceso).­– América Latina, nuevo epicentro de la expansión del coronavirus, se perfila como la región donde más estragos causará la pandemia en términos sanitarios, sociales y económicos.

Entre el miércoles 10 y el miércoles 17 la región concentró más de la tercera parte de nuevos casos y la mitad de las muertes por covid-19 que reportó la OMS; dejó muy atrás a Estados Unidos como principal foco de nuevas infecciones.

“La situación en América Latina es muy crítica y apenas estamos entrando al centro de la tormenta. Falta lo peor porque no hemos llegado al pico de la pandemia”, dice el epidemiólogo y consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Luis Jorge Hernández Flórez.

Los países latinoamericanos superarán las 100 mil muertes por coronavirus antes de que termine este mes y a principios de agosto próximo habrán superado las 260 mil, según proyecciones del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.

Brasil y México concentrarán 80% de casos y decesos, de acuerdo con esos pronósticos, dice Hernández Flórez. Y agrega que América Latina podría acabar como la región más afectada a escala global por la pandemia, lo que tendrá profundo impacto negativo en la economía y en el bienestar social del hemisferio.

De hecho, la actualización de pronósticos económicos que hizo el Banco Mundial (BM) el lunes 8 indica que Latinoamérica también sufrirá una contracción más severa que cualquier otra zona del planeta.

Según el BM el desplome económico en la región será de 7.2% este año y el ingreso per cápita se contraerá 8.1%, lo que significa para América Latina la peor recesión desde que existen las estadísticas.

Esos retrocesos no se habían dado ni siquiera en la gran depresión de los treinta del siglo pasado, cuando la caída de la región fue de 5.0%; ni en la crisis de 1914, en el arranque de la Primera Guerra Mundial, cuando la caída fue de 4.9%.

“Estamos frente al episodio económico y social más traumático en la historia de América Latina. Y no sólo eso: estamos ante otra década perdida”, asegura el doctor en economía de la Universidad de Yale, José Antonio Ocampo.

El expresidente del Comité de Políticas de Desarrollo del Consejo Económico y Social de la ONU señala que desde antes de la pandemia la región acumulaba seis años de muy bajo crecimiento del PIB, lo que aunado al pronóstico del BM (desplome de 7.2%) perfila una década de estancamientos y retrocesos económicos y sociales.

Otra década perdida

Entre 1981 y 1990, cuando la crisis de la deuda externa interrumpió abruptamente el crecimiento sostenido que experimentaron las economías latinoamericanas desde los cuarenta, el PIB regional creció a una modesta tasa anual de 1.27% en promedio y el ingreso per cápita cayó 0.88%.

Fue lo que se conoce como la “década perdida” de Latinoamérica, pues su magro crecimiento provocó que sus habitantes terminaran los ochenta con menos ingresos de los que recibían 10 años atrás y con un retroceso significativo en sus niveles de vida.

La crisis de los ochenta, dice Ocampo, había sido hasta ahora “la peor”, porque afectó a los 18 países del área, pero todo indica que este golpe económico derivado de la pandemia “será aún peor”.

De acuerdo con datos del BM las caídas de 7.2% del PIB y de 8.1% en el ingreso per cápita que prevé el organismo multilateral este año harían que la década 2011-2020 resulte un paso atrás para la región en varios indicadores.

El PIB regional apenas crecerá a un ritmo anual promedio de 0.54%, incluso menos que el de la “década perdida” de los ochenta, y el ingreso por habitante retrocederá 0.55%.

“Estas son pésimas noticias para una región que tiene tantos rezagos sociales”, dice Ocampo, autor con Luis Bértola de El desarrollo económico de América Latina desde la Independencia, libro clave para entender la recurrente volatilidad económica en la región.

Según las cifras del BM, los países latinoamericanos con peor desempeño económico en la década 2011-2020 serán Argentina, cuyo ingreso per cápita caerá un promedio anual de 1.45% durante el periodo, y Brasil, con una contracción de 1.05% anual en ese indicador.

México, por su parte, registrará en el mismo lapso un virtual estancamiento en su ingreso por habitante, el cual crecerá apenas 0.09% cada año en promedio.

Los pronósticos del organismo multilateral ubican a Perú como el país de la región que mayor recesión enfrentará este año por la pandemia del coronavirus, con una caída del PIB de 12.0%, seguido de Brasil (8.0%), México (7.5%), Ecuador (7.4%) y Argentina (7.3%).

El BM no incluyó a Venezuela en sus proyecciones de este mes, pero según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ese país terminará este año con un PIB 65.5% menor al que tenía en 2011, al iniciar la década.

Los países más golpeados

Para Hernández Flórez el avance del covid-19 en la región ha sido facilitado por la debilidad de los sistemas de salud pública y porque algunos países, como Brasil, Ecuador y México, reaccionaron tardíamente y no aplicaron medidas rigurosas de cuarentena cuando era el momento.

“México corrigió –afirma el director del Área de Salud Pública de la Universidad de los Andes en Colombia– y Ecuador hizo ajustes en la estrategia de contención, pero Brasil, en general, ha sido un desastre.”

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha minimizado la pandemia varias veces y ha sido renuente a establecer medidas de aislamiento rigurosas, lo que ha hecho que los gobernadores y alcaldes tomen por su cuenta decisiones de control sanitario y aislamiento social.

El Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington consideró en un reporte el lunes 15, cuando actualizó sus proyecciones sobre el avance de covid-19, que Brasil tiene una “de las peores” epidemias de ese virus en el mundo.

Según la institución, Brasil podría llegar a 165 mil muertes por el coronavirus en agosto próximo, lo que lo ubicaría con la más alta letalidad a nivel global, por arriba de Estados Unidos, que hoy está a la cabeza.

México, que tiene el mayor índice de letalidad en la región y uno de los más altos del mundo, con 11.8 muertes por cada 100 casos reportados, llegaría a agosto con 403 mil casos y 51 mil decesos, indican las mismas proyecciones.

De acuerdo con Hernández Flórez, el auge de la pandemia en América Latina muestra que cada vez que el virus cambia su epicentro de propagación los casos y las muertes aumentan.

Lo que se ha observado, dice el epidemiólogo y consultor de la OPS, es que el virus se ha extendido hacia las zonas urbanas marginadas que rodean a los grandes centros urbanos, y es ahí donde está el principal desafío para controlarlo.

En Brasil, por ejemplo, la tercera parte de los casos se concentra en las mayores ciudades, Sao Paulo y Río de Janeiro, mientras que en Chile 80% está en Santiago, la capital, y su zona metropolitana.

En Colombia, Bogotá tiene a un tercio de los contagiados del país, y 34% se ubica en dos localidades capitalinas de alta marginalidad social: Kennedy y Bosa.

El economista chileno Ricardo Ffrench-Davis afirma que la pandemia pone en relieve algo “que ya sabíamos, pero nos hemos negado a corregir: que América Latina es la región más inequitativa del mundo y que la inequidad reproduce pobreza y subdesarrollo”.

Como en todas las crisis, asegura, el más alto costo económico, social y en salud de esta emergencia lo pagarán los sectores más marginados.

“Si seguimos con las mismas recetas económicas vamos a seguir con la misma mediocridad”, señala el doctor en economía por la Universidad de Chicago y defensor del neoestructuralismo, corriente económica de centroizquierda que pugna por un Estado fuerte que impulse políticas de desarrollo productivo con inclusión social.

Retroceso de 14 años

Esta pandemia, señala Ffrench, provocará una crisis socioeconómica de enorme magnitud que puede ser una oportunidad para “cambiar el modelo”, ponerle freno al capital especulativo y fincar el progreso en educación y salud públicas de calidad y en el fomento de la innovación.

“Lo primero –dice– es apoyar a los hogares vulnerables y a las micros, pequeñas y medianas empresas (mipymes), y el mercado de capitales que se encargue de las grandes. Luego debe venir un proceso de transformaciones y reformas que apunten a resolver el problema de la inequidad.”

Ocampo concuerda y se dice “extrañado” de la negativa del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para apoyar masivamente a los hogares más pobres y a las mipymes.

“Lo que ha hecho López Obrador son políticas procíclicas que no mitigan la crisis. Estas no son políticas de izquierda. Son políticas muy equivocadas”, afirma el exsecretario ejecutivo de la Cepal y un escuchado crítico del neoliberalismo.

De esta crisis, América Latina no sólo saldrá con otra “década perdida” sino con un severo retroceso en sus indicadores sociales.

Ocampo considera que tras casi tres meses de parálisis de la mayoría de actividades productivas, de desempleo en ascenso y de falta de ingresos en millones de hogares, se puede esperar que la pobreza en la región aumente en al menos 5.5 puntos porcentuales y la pobreza extrema en 3.2 puntos.

Explica que esas son las previsiones más pesimistas de la Cepal, pero también las más realistas, lo que elevaría la pobreza por ingresos en la región a 35.8% y la pobreza extrema a 14.2%. De esta manera, 35 millones de latinoamericanos se sumarían a las filas de la pobreza y las personas en esta condición sumarían 221 millones al terminar el año.

Eso implicaría un retroceso social de 14 años para la región, pues esos niveles de marginalidad no se veían desde 2006.

De acuerdo con la Cepal, el país latinoamericano donde más aumentará la pobreza extrema este año por la crisis del coronavirus será México, con seis puntos porcentuales, lo que elevará la tasa de ese indicador a 17.1%.

México sería, así, uno de los cuatro países latinoamericanos con más porcentaje de habitantes en la pobreza y en la pobreza extrema; los otros son Guatemala, Nicaragua y Venezuela.

Reportaje publicado el 21 de junio en la edición 2277 de la revista Proceso.

Comentarios

Load More