Protesta y solidaridad ante el recorte del INAH

Arqueólogos en el sitio llamado La Playa. Foto: INAH / Elisa Villalpando Arqueólogos en el sitio llamado La Playa. Foto: INAH / Elisa Villalpando

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con una trayectoria de más de 50 años, que la hacen una institución con reconocimiento mundial, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) podría ver afectadas sus tareas sustantivas por el recorte presupuestal que impactará al Instituto este 2020.

En una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, la comunidad de dicha escuela señala lo anterior y expresa su rechazo al recorte de 75%. Asimismo, destaca las peculiaridades de la institución:

Está “dedicada a la recuperación, protección, conservación y restauración del patrimonio cultural arqueológico, histórico y paleontológico mexicano, a través de labores de investigación, formación de profesionales, difusión, conservación y restauración. Su desempeño es de carácter público y tiene a su cargo más de 110,000 monumentos históricos, 53,009 zonas arqueológicas registradas, y una red de 162 museos… centros de investigación, laboratorios, centros regionales en todas las entidades federativas, archivos, bibliotecas, fototecas, así como tres importantes escuelas de formación de profesionales mexicanos. Lo anterior evidencia que esta institución es responsable de gran parte de la riqueza cultural de nuestro país.

“A diferencia de muchas otras instituciones académicas, el eje primordial de nuestro trabajo se sustenta en una estrecha vinculación con las más diversas comunidades, que son las que resguardan y dan sentido a su patrimonio, por lo cual nuestro quehacer se desarrolla directamente en campo”.

Los firmantes aceptan la necesidad de una reestructuración financiera de las actividades gubernamentales en el contexto de la pandemia y comprenden que la prioridad es la salud pública. Pero recuerdan también que el instituto ha sufrido recortes sistemáticos desde hace décadas durante los gobiernos neoliberales. La situación se ha visto incrementada en la administración actual, no obstante que “en el Plan de Cultura se afirma que la cultura será prioritaria y parte fundamental del cambio que requiere el país”.

Disienten del titular del INAH, Diego Prieto, quien asegura que el recorte del 75% no afectará las labores sustantivas del instituto:

“Todo lo contrario –enfatizan–, ante la nueva normalidad la ENCRyM corre el riesgo de tener que aplazar o acotar sus actividades en: la restauración de obra por falta de recursos para adquirir los insumos necesarios; los procesos de selección y traslados de obras (transporte, gasolina y viáticos); la continuidad de los proyectos de investigación de todos los programas académicos que implica, entre otras cosas, la contratación de actividades profesionales específicas y el trabajo de campo; el desarrollo de las publicaciones periódicas, varias de ellas reconocidas a nivel internacional; la contratación de especialistas para cursos de extensión académica, actualización y capacitación; entre otras. En resumen, las actividades de la escuela, que se fundan en la atención social, se verán mermadas considerablemente por la falta del recurso económico”.

La carta puede suscribirse en esta dirección https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeJ9nXC4cZgB3Jjz-mNu9wPWWuXozA3vvAH-aPIdZ1IueO7-A/viewform.

Solidaridad laboral

Ante la situación, que califican como una de las peores crisis desde su creación, los académicos agrupados en el Sindicato Nacional de Profesores de la Investigación Científica y Docencia del INAH advierten que además del impacto que la disminución presupuestaria tendrá en las tareas sustantivas, impactará a “personas de carne y hueso”.

A través de un video que circula en redes, explican que el llamado capítulo 1000 ha desaparecido y se sustituyó por tres formas de relación laboral agrupadas en la partida 33901, bajo la cual se hacen ahora las contrataciones.

La primera se denomina servicios a terceros, que se maneja por la modalidad de pago por servicios (por una obra y en la cual no media contrato). La segunda es nómina, para la cual se celebra un contrato entre la Dirección de Servicios Materiales y una persona que queda como proveedor de servicios, con lo cual deja de ser valorado como profesional. Y la tercera, llamada Cero, que cubre honorarios, por tiempo y obra, para peones y asistentes que hacen trabajo de campo.

“Cuando las autoridades dicen que no se correrá a nadie, se refieren sólo a los de nómina. Todos los demás no tendrán contrato ni salario”.

Por ello han convocado a los trabajadores del Instituto que puedan donar 500 pesos en apoyo a ese personal, no con el ánimo de justificar al gobierno y autoridades del INAH, pues reconocen que lo que están haciendo vulnera los derechos básicos de los trabajadores, sino para demostrar su solidaridad con el gremio. Los donativos se reciben en la cuenta bancaria del Sindicato.

Comentarios

Load More