De “La noche triste” a “La noche victoriosa”

Las llamas arrasaron con el mítico ahuehuete de Popotla en un sospechoso incendio el 9 de enero de 1962. La imagen fue captada por Marco Antonio Cruz, publicada en la revista Sucesos. Las llamas arrasaron con el mítico ahuehuete de Popotla en un sospechoso incendio el 9 de enero de 1962. La imagen fue captada por Marco Antonio Cruz, publicada en la revista Sucesos.

Hubieron de pasar 500 años para que la expulsión de los españoles de Tenochtitlan cambiara de nombre. Todavía hace un año el término La noche victoriosa pareció “desmesurado” al presidente López Obrador. Pero este 30 de junio, junto al ahuehuete donde lloró Cortés, una placa rubrica así el triunfo mexica. Alfonso Suárez del Real, secretario de Cultura de la CDMX, explica las razones, mientras el coordinador de la Memoria Cultural de México, Eduardo Villegas Megías, adelanta una Comisión Presidencial para conmemorar en 2021 la caída de la capital azteca.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La decisión de cambiar el nombre de La noche triste, en los 500 años de la batalla en la cual los mexicas expulsaron a los españoles de ­Tenochtitlan, y ponerle La noche victoriosa, corresponde a una justicia histórica basada en dos momentos:

Por un lado, el escrito de la segunda Carta de Relación de Hernán Cortés –dos días previos a esa noche–, donde reconoció el triunfo de los enemigos; y por el otro, a partir de la festividad de los pueblos originarios de Iztapalapa y ­Popotla, que han ubicado esa fecha desde 1992 como “La noche victoriosa” o “La noche de la victoria”.

Ambos hechos, en especial el segundo, le dieron a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México los elementos para conmemorar el pasado 30 de junio la primera de muchas “noches victoriosas”, según comentó a Proceso su titular José Alfonso Suárez del Real.

Así, en medio de las disposiciones sanitarias por la pandemia, en las alcaldías Miguel Hidalgo e Iztapalapa de la CDMX se realizaron dos magnas celebraciones difundidas a través de redes sociales:

En la primera, en el antiguo barrio de Popotla donde se conservan los restos del ahuehuete en el cual –de acuerdo al mito– lloró Cortés, se colocó una placa en la que se lee: “500 años de la noche victoriosa… 30 de junio de 2020”.

Y la segunda en Iztapalapa, durante un acto en memoria del señor de ­Cuitláhuac, quien consiguió la derrota de los conquistadores.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2279 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 5 de julio de 2020

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