“La casa de papel… de baño”, con las Reinas Chulas

Las Reinas Chulas hacen una parodia de la serie de tv española La casa de papel, para hablar de feminismo desde el humor, la ironía y la irreverencia. Foto: Juan José Campos Loredo/Lumen Flujo Cultural

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se trata de una parodia de la serie de tv española La casa de papel, que ya va en la cuarta temporada y que las Reinas Chulas retoman para hablar de feminismo desde el humor, la ironía y la irreverencia.

En el formato de Zoom somos espectadoras de un atraco, de la planeación de un robo con la consigna de que la “nueva normalidad” será feminista o no será. Es la profesora (Ana Francis) comandando a cinco mujeres que, desde su lugar, desde el personaje que eligieron, tratan de cumplir el cometido y se encuentran con obstáculos que nos hacen reír, y con exposiciones que denuncian, que reclaman justicia por las mujeres a las que nunca se les hace justicia.

El robo a la casa de papel de baño juega con la metáfora de la intimidad del baño donde puede limpiase esa mierda del sistema patriarcal. Al papel de baño, que se volvió en artículo sobrevalorado en el inicio de la pandemia, quieren convertirlo en rosa, lleno de mensajes que hagan conciencia, que subviertan lo que está y que no debería estar así.

Es Tepito interpretada por Nora Huerta, que está al filo del precipicio, desde su cuadrito de pantalla de Zoom; Pénjamo (Cecilia Sotres) en un laboratorio o frente a los planos del lugar; Chikindzonot (Conchi León, invitada por las Reinas Chulas), que también narra parte de la historia; Jalostotitlán (Marisol Gasé), quien también hace el papel de la inspectora, la antagonista de la historia. Al igual que la serie de Netflix, el deseo y la atracción, con una historia en el pasado, atraviesa a dos antagonistas: la profesora y la inspectora, la cual está por sucumbir y adherirse al plan de las ladronas.

La estructura dramatúrgica funciona y se mantiene como un thriller cabaretero, en el que la narración, la acción y los diálogos se entrecruzan y nos van llevando de un lado a otro.

En el Zoom se crea una dinámica ágil donde se mezclan herramientas virtuales y teatrales, como el video, el diálogo entre los personajes, el diálogo con los espectadores, la cercanía o la lejanía de la cámara y el uso de las máscaras, entre otras más. Cada actriz encuentra distintas formas desde donde hablarle al público a través de su cámara o hablarse entre sí. En el transcurso de la trama los espectadores se dividen en grupos, opción que es posible en el Zoom, y nos encontramos en relación directa con un personaje para después volvernos a unir en un solo grupo.

El uso de la pantalla verde multiplica los espacios y coloca a cada una de las asaltantes en lugares que dejan de ser los interiores domésticos acostumbrados y nos trasladan a espacios realistas exteriores o interiores que enriquecen las peripecias que viven los personajes para lograr su objetivo. Pueden pasarse las máscaras, por ejemplo, de una cuadrícula a otra, los trajes anaranjados, y quedar unificadas con una máscara de Frida que al finalizar la función muchos de los espectadores querían adquirir. Como en el bar, cada quien desde su casa, tomaba sus alcoholes y platicaba entre sí o con las actrices. No es lo mismo, y apenas se acercaba, un poco, a ese gusto por el compartir.

La casa de papel… de baño es una experiencia divertida e ingeniosa que se presenta los sábados a las 9 de la noche. Es un proyecto apoyado por la convocatoria de Espacios Escénicos Independientes en Resiliencia de la Secretaría de Cultura y que se puede ver hasta el 11 de julio

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