Señor Loop: “Nadie engaña a la música”

CUIDAD DE MÉXICO (apro).- La música y el rock son “un aliciente ante las adversidades” para la banda panameña Señor Loop, la cual luego de siete años sin publicar nuevas rolas estrenan su discografía “La leña que prende madera”.

El líder del grupo, Rodrigo “Lilo” Sánchez, explica a Apro que este periodo de receso desde 2013 coincide con que cada ocasión que lanzan algún material, acontece una situación complicada:

“Estrenamos música y pasa algo grande. En el pasado disco, tres meses después me diagnosticaron cáncer de estómago; entre la operación y la quimioterapia, estuvimos sin tocar y con rupturas emocionales”, narra el vocalista “Lilo”, y ufano detalla que ahora retoman el camino en medio de la pandemia del covid-19, sin menguar ánimos por su amor a la música:

“Había esa picazón. Te vuelves como niño, estaba excitado y alterado. Señor Loop necesitaba un ‘refresh’ como banda y regresamos por un ciclo nuevo”.

“La leña que prende madera” es una placa “de la que nos sentimos más orgullosos porque si bien todos nuestros discos son bonitos y relevantes en su época, hay una chispa de ganas de vivir, una coraza de estar bien. Cada uno somos como un súper héroe, tiene momentos fuertes de salir para adelante”.

Señor Loop es una agrupación panameña de rock alternativo con veinte años de trayectoria independiente, que ha logrado amasar un seguimiento de culto internacional por fuera de los circuitos oficiales de la industria musical. Se han presentado exitosamente en festivales como South by Southwest (SXSW) en Austin, Texas, Vive Latino en México y el famoso Rock al Parque de Bogotá, Colombia.

“Lilo” ya ha logrado cierta mejoría en su mermada salud:

“No puedo ser pesimista, tengo hijos que no me dan permiso de serlo, vivo día a día”.

Todo ese cúmulo de sentimientos lo compartieron, creativamente, el resto de los integrantes: Carlos Ucar (bajo), Iñaki Iriberri (guitarra y teclados), Carlos Icaza (batería), Andrés Cervilla (trombón) y Abdiel “Toni Drum” Morales (percusiones). El resultado queda ceñido en “La leña que prende madera”, donde exploran “un sublime rock que llega al alma”. Y como si fuera una suerte de cuántico “déjà vu”, torna al visado futuro:

“Descubrí que se acabó el mundo hace tiempo y al final estás feliz, la vida te habla conmemorando, traemos historias positivas que dan ganas de vivir. El disco es como un álbum familiar del grupo, de nuestros hijos, de nuestra familia, nuestros animales y nuestra vida”.

La música cura

Ante el confinamiento, “Lilo” percibe positiva la misión de los músicos:

“La gente sigue mucho a los artistas, tenemos una voz fuerte, debemos organizarnos y movilizarnos con nuestros muchos ‘fans’, es la era de grabar en casa, en la que podemos llevar paz y hacer un clic con las personas a la distancia”.

Subraya que parte de esa conexión con el público la experimenta Señor Loop, compartiendo rolas en plataformas digitales como YouTube, por lo que tienen planes de seguir ese ritmo de las redes con ‘shows’ virtuales. Destaca que se encuentran bien adaptados a estos cambios de la industria:

“Dispuestos a experimentar incluso ahora para un concierto en vivo, extrañamos tanto tocar, que se empiezan a soltar esos músculos. A la música no la puedes engañar, eso nos pasa, aunque también cuesta hacerla en esta situación en casa”.

Lamenta que se viven tiempos económicamente difíciles para la sociedad:

“De manera global los gobiernos manejaron terriblemente la pandemia, hay gente de economía informal y son los más golpeados. Todo ahora es una imaginación, nosotros queríamos viajar y pienso ‘Ahora ¿cuándo iré a México si ya teníamos fechas’… Nadie sabe qué pasará en el futuro, pero lo bueno que hay gente seria que se pone su bata, todavía hay pilares. Si ese virus no fuera verdad sería más sencillo, ¡pero no entiendo cómo los estados son tan ruines con sus propios pueblos, incluso hasta los más avanzados les viene la segunda ola, nadie se salva, por eso la música viene a ser la curación!”.

Rodrigo “Lilo” Sánchez concluye mezclando filosofía y jerga popular:

“Son épocas introspectivas para entendernos ante el mundo. La vida es una película de principio a fin, hay que disfrutar el proceso, la calavera es ‘ñata’ (expresión vulgar para designar a las fosas nasales) y no tiene nariz”.

Por eso, a la manera de los jipis sesenteros, recomienda:

“¡Quiéranse todos, den mucho amor… hasta donde se pueda!”.

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