La saga de “Blade Runner” en línea

Blade Runner. Foto: Especial Blade Runner. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El uso del término “precuela” tiende a imponerse a falta de uno más eficaz en español; “prólogo” o “antecedente” es más adecuado, aunque más libresco, sin olvidar que se trata de un neologismo del inglés. Secuela sí que es latín puro, aunque la connotación es negativa. En fin, el cine de franquicia de Hollywood, como X Men o Guerra de las galaxias, termina siempre por imponer sus definiciones.

La palabra saga me gusta por su estirpe medieval, pues ahí caben preámbulos y continuaciones. Y quizá el cine, con su riqueza visual y narrativa, su capacidad de viajar, convocar y reunir a todo tipo de público en grandes espacios cerrados o abiertos sea el equivalente moderno de los espectáculos medievales.

De Blade Runner (1982), la cinta de Ridley Scott sobre la rebelión de las colonias de androides y su posterior exterminio, la saga es relativamente pobre, pese a que en la estética cinematográfica y en el cine de ciencia ficción la influencia sea enorme y aún siga ­sintiéndose: Transcurrieron más de tres décadas para que se produjera una continuación en forma, Blade Runner 2049 (2017), con la suntuosa fotografía de Roger Deakins, dirigida por Denis Villeneuve, educado desde la adolescencia en la ciencia ficción y el universo de Blade Runner.

En su momento, Blade Runner fue un fracaso comercial, por lo que sorteó el riesgo de convertirse en una franquicia; pero tuvo tiempo para establecerse entre los grandes clásicos del cine de ciencia ficción al lado de Metrópolis. Los lectores de este género han sido más afortunados, pues además de derivados e influencias, existen una serie de continuaciones, escritas por K. W. Jeter, y autorizadas por Philip K. Dick –autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), la novela en la que se basa el guion de David Peoples y Hampton Fancher para Blade Runner.

La prueba de una ausencia de continuidad pese a la riqueza de las propuestas de Blade Runner la ofrece Villeneuve al promover la realización de tres cortos que funcionan con preámbulo para explicar su visión de Blade Runner 2049, producidos justo antes de ­exhibirla. El quebecquense invita a su amigo, el legendario Shinichiro Watanabe y adorador del culto “Blade Runner” a realizar una animación, Black Out 2022, sobre el acto terrorista con energía nuclear de un androide, un “réplica” para borrar los datos de todos los androides que viven ya como humanos el mismo tiempo de vida. Como artista visual, Watanabe hace sentir el impacto visual de la cinta original de Scott, una explosión que transformó la estética del cine de ciencia ficción.

El corto 2048 sin escape lo dirige Luke Scott, hijo de Ridley; más que añadir trama a lo que será la historia de 2049, renueva la imagen de Blade Runner que puede definirse como “Temple Street en Hong Kong en una noche lluviosa”; la humanización del “réplica” es ya total, como prueba el libro que le regala a una niña que defiende: El poder y la gloria, de Graham Green.

Escalofriantes son los 6 minutos que dura 2036 Nexus Dawn, en estilo neo-noir con un cyberpunk más ácido que nunca; Luke Scott escenifica a Wallace, diseñador de la nueva generación de replicantes, dando una demostración de lo que es capaz de hacer con su nuevo producto. La interpretación del personaje de un genio ciego por Jared Leto cabe en horas de película.

Texto publicado el 5 de abril en la edición 2279 de la revista Proceso.

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