Una nueva narrativa a partir de la Barranca de la Carnicería

Barranca de la Carnicería Foto: Reuters/Henry Romero Barranca de la Carnicería Foto: Reuters/Henry Romero

Se le conoce como Barranca de la Carnicería. Se trata de un predio donde se encontró el resto óseo que concluyó con la identificación del estudiante Christian Rodríguez. En entrevista con Proceso, Omar Gómez Trejo, fiscal especial para el caso Ayotzinapa, sostiene que dicho hallazgo no sólo sepulta la “verdad histórica” que defendió el gobierno de Peña Nieto, sino que permite construir una cadena lógica de eventos para acreditar el delito de desaparición forzada de los normalistas y dar con los responsables de este atroz crimen y de quienes lo encubrieron.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El martes 7 de julio, la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer que la Universidad de Innsbruck identificó a Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los normalistas desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, a partir de una pieza ósea encontrada en un lugar que ya obraba en el expediente y se conoció públicamente desde diciembre de 2014: la Barranca de la Carnicería, en el ejido de Cocula.

En entrevista con Proceso, Omar Gómez Trejo, titular de la Unidad de Investigación para el caso, afirma que la identificación del estudiante robustece la hipótesis de desaparición forzada. “¡Christian fue detenido por la Policía Municipal, en eso estamos claros!”, afirma. Por ello la FGR irá también contra funcionarios que dejaron de actuar.

“Viendo los informes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), se señala que Christian venía en el autobús que fue detenido abajo del Palacio de Justicia. Como fiscalía no señalamos ese dato concreto, porque la narrativa tiene que construirse en función de un tipo penal de desaparición forzada de personas y ésta tiene tres elementos: privación de la libertad, negativa de esa privación de libertad y un ocultamiento.”

–En el puente confluyen municipales, federales y militares –se le plantea.

–Hay un escenario bastante interesante en función de determinar las responsabilidades de los funcionarios que están llamados a proteger a su sociedad, a su comunidad. Frente a eso, siendo testigos posiblemente de un acto ilícito, tienen que actuar; si no actuaron para que se llevaran a los estudiantes detenidos y después desa­parecidos, hay una acción por omisión o una acción directa en el caso de quienes los detienen directamente. El GIEI, la CNDH y ONU lo han venido señalando.

Acerca de qué sustenta la caída de la llamada “verdad histórica”, Gómez Trejo considera que este hallazgo es suficiente para confirmarlo, como señaló una semana antes el fiscal general Alejandro Gertz Manero. La Barranca de la Carnicería se encuentra a más de 800 metros de distancia del basurero de Cocula, donde se creó la narrativa de la entonces Procuraduría General de la República encabezada por Jesús Murillo Karam.

“Ahora tenemos la posibilidad de decir que tenemos una narrativa apegada a los hechos, resultados objetivos y claros sobre la identificación de uno de los estudiantes”, señala Gómez Trejo.

Fragmento de un reportaje del número 2280 de la edición impresa de Proceso, publicado el 12 de julio de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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