Los (falsos) dilemas del futbol mexicano

Liga de Expansión. Foto: Eyepix/NurPhoto Liga de Expansión. Foto: Eyepix/NurPhoto

El caos extradeportivo que envuelve al futbol nacional –cambio de sede de algunos equipos, falta de patrocinios, limitaciones para adquirir nuevos jugadores– empaña el arranque de la Liga de Expansión. Y es que al balón no sólo lo mueven la enjundia de los jugadores y sus equipos, sino también los intereses de los dueños y patrocinadores. José Luis Higuera, directivo del Atlético Morelia, lo admite sin tapujos: ante las vicisitudes por las que atraviesa, o se vuelve negocio o el futbol no funciona.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Amenos de un mes del arranque de la Liga de Expansión, la Liga MX anunció que serán 16 y no 17 los equipos participantes, pues sólo dos de los tres clubes de la Liga Premier (Tlaxcala y Tepatitlán) cumplieron con los requisitos para integrarse, de tal suerte que el calendario aún no está diseñado pese a que el torneo está programado para comenzar el 18 de agosto.

La Liga de Expansión, cuyos equipos no podrán ascender a la Liga MX por lo menos durante los primeros dos o tres años, tiene como finalidad el desarrollo de talentos, por lo que jugadores menores de 23 años integrarán los planteles. No obstante, los clubes podrán reforzarse con un número aún no determinado de futbolistas que rebasen esa edad y también con extranjeros.

El nuevo proyecto del futbol mexicano estará formado por clubes que, si aspiran a alcanzar el máximo circuito, deberán cumplir con los requisitos para ser certificados; el más importante de ellos es que ningún gobierno estatal sea dueño, socio o el patrocinador principal y que haya solidez financiera para que no pasen apuros económicos.

Para formar la Liga de Expansión, la asamblea de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) autorizó el cambio de sede del Club de Futbol Atlante, SA de CV, que después de haber jugado 13 años en Cancún, con subsidios gubernamentales, regresará a la Ciudad de México.

También se aprobó el cambio de nombre y sede de Cafetaleros de Chipas FC, que se convirtieron en el Cancún FC, y del Atlético Zacatepec, que se mudó a Michoacán como el Atlético Morelia.

Se suman a la lista Pumas Tabasco (filial del club Universidad Nacional, AC) y el Tapatío (filial de Chivas de Corazón, SA de CV).

El Atlético Morelia es el equipo que sustituyó a Monarcas, propiedad de Grupo Salinas-TV Azteca, que se marchó a Mazatlán. El proyecto que encabeza el exdirector general de Chivas, José Luis Higuera, contempla subir en dos o máximo tres años a la Liga MX de la mano de un grupo de inversionista de la Ciudad de México y de Michoacán que están dispuestos a abrir la cartera para financiarlo.

El 27 de junio último, el secretario de Gobierno de Michoacán, Carlos Herrera, anunció junto con Higuera y dos empresarios locales, Gabriel Villaseñor y Luis Miguel Rodríguez, el regreso del Atlético Morelia mediante la firma de un comodato –que aún no se ha realizado– del estadio Morelos y del centro de formación, requisito indispensable para subir a la Primera División.

Torneos sin gente

De acuerdo con el funcionario estatal hay una cláusula que impide al equipo irse de Michoacán aunque reciba alguna oferta económica en otra plaza, además de que el gobierno ya no será “socio”, es decir, no habrá un presupuesto asignado como sí ocurrió con Monarcas Morelia.

“El gobierno no está gastando un solo peso para la compra del equipo ni el nombre, todo lo han estado haciendo ellos (los empresarios). Estamos interesados en que el gobierno se pueda promover en el equipo como un anunciante más, ya no como en el pasado”, dijo Herrera.

De acuerdo con José Luis Higuera, dueño del certificado junto con Víctor Arana (antes Coras de Tepic, después Zacatepec y ahora Atlético Morelia), hay hasta ahora al menos 16 socios en el equipo: 50% es propiedad de 10 empresarios michoacanos y la otra mitad de tres michoacanos y tres oriundos de la Ciudad de México, entre los cuales se cuenta él.

“No está el gobierno (del perredista Silvano Aureoles) con nosotros, lo cual es importantísimo para la certificación. Cualquier equipo donde el gobierno sea socio o el principal patrocinador, tiene un tache (ante la Femexfut). Tiene que representar (el gobierno) un ingreso mínimo del dinero o patrocinios (con los que opera el club) y no puede ser el dueño, de lo contrario no puede tener la certificación”, asegura Higuera.

Además de Gabriel Villaseñor, líder de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Aguacate de México, y de Luis Miguel Rodríguez, dueño del hotel Casa Grande y de la panadería gourmet Panoli, otro de los socios del Atlético Morelia es Adrián Huerta Leal, quien tiene una empresa productora de aceite y cosméticos a base de aguacate, donde también participa Max Leonardo, dueño de Farmacias del Ahorro y expropietario de Jaguares de Chiapas, y el propio José Luis Higuera.

La operación de un equipo en la Liga de Expansión asciende en promedio a unos 60 millones de pesos anuales. La cifra puede incrementarse hasta entre 90 y 100 millones de pesos si se pretende pelear por un título.

La Liga de Expansión nace en medio de la crisis económica que ha generado la pandemia del covid-19. Por lo pronto, el primer torneo se jugará sin gente en las gradas por el confinamiento, lo cual ya de entrada representa pérdidas para los equipos.

A los gastos de operación hay que sumar las pruebas para detección del covid-19 que los clubes deberán invertir en jugadores, integrantes del cuerpo técnico y personal de staff para garantizar la salud de los participantes.

Higuera señala que Morelia “no es una plaza de ascenso, sino de Primera División” y que están listos para subir a la Liga MX, donde la operación de un club puede costar más de 400 millones de pesos.

“No necesitamos dinero, el estado es muy rico, los patrocinadores. Si hacemos las cosas bien no debemos sufrir por dinero ni por socios”, dijo.

En busca de socios

En una entrevista con el medio digital Ecos del Quinceo de Michoacán, Higuera confesó que por la misma razón que Monarcas se fue a Mazatlán él se llevó al Zacatepec para Morelia.

“En Zacatepec nunca encontramos un socio local que quisiera sumar ni patrocinadores locales. La parte dura del futbol es que o se vuelve negocio o no funciona. La gente que tenga una visión romántica debe tomar una liga estudiantil o el equipo de sus hijos. Debes tener sustento financiero o al final terminas con vergüenzas, no pagas y es todo un problema. Quedó muy dolida la afición de Zacatepec, como quedó la de Coras de Tepic (que se convirtieron en Zacatepec) y la de Morelia cuando se fue Monarcas”, destacó.

Higuera está aportando a los jugadores del plantel, que prácticamente son los mismos del Zacatepec, y llega con su socio Víctor Arana, quien, sin aviso de por medio al resto de los empresarios, anunció que se hará cargo de toda la parte deportiva del Atlético Morelia. De hecho es el presidente deportivo.

Arana nombró a su hijo Patricio director deportivo; otro, Alejandro, es el portero, y Diego es el fotógrafo del equipo. Estas decisiones sin previo aviso molestaron a algunos de los socios.

Cafetaleros de Chiapas fue el campeón en el Tornero Clausura 2018 de la entonces Liga de Ascenso MX y logró también un lugar para subir a Primera División, pero por no contar con la certificación no llegó a la Liga MX.

Cafetaleros de Chiapas FC, SA de CV, propiedad del empresario José Luis Orantes Costanzo y de Ferretera Mandiola, SA de CV, dejó la capital chiapaneca para mudarse a Cancún. Aún no se sabe si el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, aportará recursos públicos, además del estadio.

Soccer Pumas de Tabasco, AC, es el equipo filial de los Pumas en la Liga de Expansión. Entrenará en la Ciudad de México y sólo jugará sus partidos en el estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria de Villahermosa que entró en una fase urgente de remodelación para cumplir con el cuaderno de cargos.

A la fecha los trabajos siguen, pero a la cancha todavía no le han colocado el pasto.

Detrás de este proyecto se encuentran Ramón Neme Sastré, hijo del exgobernador de Tabasco Salvador Neme Castillo, y el empresario Hugo Villaseñor, dueño de la empresa Comercial en Fletes de México, SA de CV, quienes son presidente y vicepresidente del equipo.

Según Neme, la inversión es 100% de empresarios nacionales y tabasqueños cuyos nombres no fueron revelados.

“El gobernador Adán Augusto López nos dijo que tenía mucho interés de traer un equipo profesional de futbol a Tabasco, y el rector de la UNAM y el presidente de los Pumas, Leopoldo Silva, vieron en Villahermosa una ciudad importante para hacer este proyecto. Lo aprobaron y con la firma de un convenio con el gobierno del estado ya es un hecho”, declaró Neme Sastré.

Cuando Rodrigo Ares de Parga dejó la presidencia de los Pumas, el nombre de Ramón Neme Sastré, vicepresidente corporativo de Grupo Genomma Lab Internacional, sonó para ocupar ese cargo, pues es socio del club Universidad e integrante del Patronato.

El tabasqueño sigue aspirando al cargo, sobre todo ahora que Pumas atraviesa por una crisis económica derivada de los manejos irregulares de Ares de Parga.

El nuevo dueño de los Mineros de Zacatecas es el empresario zacatecano Eduardo López Muñoz, a través de la empresa Club Deportivo de Zacatecas, SA de CV, quien le compró el equipo a Fuerza del Deportivo del club León, SA de CV (Grupo Pachuca).

Club Deportivo de Zacatecas, SA de CV, es propiedad de Eduardo López Muñoz en sociedad con Grupo Inmobiliario Constructor de Zacatecas, SA de CV, cuyos titulares son, justamente, Eduardo López Muñoz y su hermano José Isauro López Muñoz (Grupo Islo).

El 30 de junio pasado López Muñoz ofreció una conferencia de prensa vía redes sociales junto con el gobernador Alejandro Tello. Ninguno aclaró si habrá recursos públicos para la operación del equipo. El mandatario estatal sólo agradeció que los empresarios lo hayan adquirido para que no saliera de la entidad.

Reportaje publicado el 19 de julio en la edición 2281 de la revista Proceso.
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