Agricultores de Delicias exigen a Conagua que cese la extracción de la presa Las Vírgenes

La caravana “Vencedores del desierto”. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En una caravana con tractores, caballos y vehículos, los agricultores de la región de Delicias exigieron a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que cese la extracción de la presa Francisco I. Madero, conocida como Las Vírgenes, localizada en ese municipio.

La caravana “Vencedores del desierto” inició en Delicias y concluyó en el entronque que va al poblado de Satevó, a unos metros de la presa Las Vírgenes, que se encuentra resguardada por elementos de la Guardia Nacional. Los agricultores no llegaron hasta allá para evitar provocaciones o una nueva confrontación.

A falta de una resolución de las autoridades estatales y federales, los productores buscan un encuentro directo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la vía es el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, de quien depende la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) sección México.

Como principal objetivo buscan un diálogo directo que les permita las condiciones para contrastar las cifras que tiene la Conagua respecto de los volúmenes extraídos para cumplir con el Tratado de Límites y Aguas de 1994, de los ciclos 34 y 34, correspondientes a los quinquenios 2010-2015 y 2015-2020.

A partir de enero pasado, la Conagua abrió las compuertas y ha incrementado el volumen –en diferentes momentos– de tres presas importantes de Chihuahua: El Granero, La Boquilla y Las Vírgenes. Esta última continúa abierta.

El presidente del módulo 4 del distrito de riesgo 005, Andrés Valles, hizo una serie de cuestionamientos a la Conagua, a nombre de los productores de la región, sobre la extracción y destino de los volúmenes de agua que han extraído en el último quinquenio.

Recordó que el enojo de los agricultores de la región centro-sur de la entidad aumentó debido a la falta de transparencia en la apertura de las presas y porque han llevado a militares a resguardarlas de los mismos agricultores.

Valles refirió que desde hace más de un año alertaron a las autoridades federales y estatales sobre ese problema y no lo han frenado, más bien lo han dejado crecer.

Por lo menos en cuatro ocasiones se han enfrentado con elementos de la Guardia Nacional, y el mes pasado los militares detonaron balas de goma contra productores y reporteros. Los manifestantes han tomado vías de comunicación, casetas de peaje y han incendiado vehículos oficiales. La última vez –la semana pasada– hubo infiltrados que provocaron incendios en edificios del gobierno federal y estatal.

Valles precisó que 80% de la economía de la región, que abarca toda la cuenca del río Conchos, está basada en agricultura y ganadería, por eso defenderán con fuerza el agua para Chihuahua, y porque durante años han trabajado para mejorar la captación.

En el caso de la presa La Boquilla, informó que se encuentra al 39% de su capacidad, y de Las Vírgenes aún están extrayendo el agua.

El líder agricultor retomó la demanda al gobierno federal, para que investiguen y castiguen a quienes hacen uso ilegal del agua de la cuenta del río Conchos.

La caravana “Vencedores del desierto”
La caravana “Vencedores del desierto”. Foto: Especial

“El distrito 05 termina en Las Burras, un pueblo que está en Julimes. Hacia allá empieza la responsabilidad de Conagua, a partir de ahí hay bofas para extraer agua. Desde 2004 más o menos jalan agua con bombas para regar unas 300 hectáreas”, explicó Valles, e incluso –dijo– se conoce que hay políticos que han hecho uso de ese sistema ilegal.

Esa información, agregó, ya se la dieron a la directora de la Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, con el fin de que “pongan orden” en esa zona para recuperar el agua que usan de manera irregular, con la que también pueden pagar el Tratado sin poner en riesgo los ciclos agrícolas de años posteriores.

“Pero hacen lo más sencillo, agarrar agua de las presas (…) quien rompió el diálogo fue Blanca Jiménez. Una vez sí nos recibió, 10 minutos. Después ya no acudió a una cita con la comisión hidroagrícola de la Cámara de Diputados, nosotros hemos ido a buscarlos hasta la Ciudad de México”.

Aseguró que la Conagua los ha atacado de manera sistemática por lo menos de tres formas durante este año: primero les aseguraron que, con base en un modelo matemático, sabían que Chihuahua tiene 300 millones de metros cúbicos de agua. “Pero era en el papel, no nos dijeron dónde están”.

Después les propusieron que el Consejo de Cuenca administre el agua, pero ese organismo está en Nuevo León, estado que también presionaba para llevarse agua de Chihuahua. Los productores chihuahuenses no aceptaron. Posteriormente han presionado con la falta de pago del Tratado, y sobre el discurso o justificación y las cifras de la Conagua, los agricultores plantean una serie de dudas.

Por ejemplo, cuestionan la falta de transparencia de la CILA sección México, porque hasta ahora sólo informa la cantidad de agua que se abona o que se adeuda, y la Secretaría de Relaciones Exteriores avisa a la Conagua y esta dependencia opera.

¿Por qué si los seis ríos tributarios (entre ellos el río Conchos) recaudan mil 760 millones de metros cúbicos en promedio al año, batallan para pagar 431 millones 700 mil metros cúbicos?, es una de las dudas de los productores.

Ayer también se manifestaron porque quedan en el aire otros cuestionamientos.

La Conagua ha informado que urge pagar el Tratado Internacional porque el ciclo anterior quedó debiendo 230 millones de metros cúbicos.

“Hay seis tributarios al Tratado, el más fuerte es el río Conchos, pero no está obligado a aportar ese porcentaje, según la afluencia de lluvia; hay otros cinco ríos que también pagan ese Tratado. Entre los seis deben aportar 471.7 millones de metros cúbicos al año. Quedaron a deber 230 millones de metros cúbicos del ciclo anterior, pero en 2016 se pagaron, según la información que dio la CILA de Estados Unidos”.

El boletín titulado ‘México paga la deuda de agua Río Grande por completo’, fechado el 26 de febrero de 2016, dice en su traducción al español: “La Sección de Estados Unidos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, Estados Unidos y México (USIBWC), anuncia que México ha entregado suficiente agua a Estados Unidos para cubrir su deuda de agua en Río Grande. La deuda se había acumulado en el transcurso del ciclo de entrega de agua de cinco años que terminó el 24 de octubre de 2015. Desde entonces, México ha entregado agua a Estados Unidos para pagar la deuda e hizo la entrega final el 25 de enero de 2016, según el análisis de datos completado en febrero. (…) El tratado requiere que cualquier deuda que exista al final de un ciclo se pague en el siguiente ciclo.

“Este éxito ejemplifica la cooperación que ahora existe entre Estados Unidos y México para abordar las necesidades de agua de ambos países”, dijo el comisionado de Estados Unidos, Edward Drusina.

De acuerdo con Adrés Valles, “el problema es qué han hecho con las demás precipitaciones. Dicen que para el 24 de octubre faltan 411 millones de metros cúbicos de pagar de estos últimos cinco años”.

Y explicó que el Tratado se ha pagado con escurrimientos y demasías, es decir, con el agua que corre del río y con el agua que pasa sobre las presas cuando éstas están llenas.

Las presas localizadas en Delicias, La Boquilla y Las Vírgenes están construidas para riego y tienen sistema de desfogue, más no de trasvase. “El trasvase es abrir las compuertas para que corra el agua así nada más. El Granero sí fue construida para desvasar. Desfogar significa abrir unas válvulas específicas para que haya un chorro constante de agua”, apuntó.

Añadió: “En 2017 llovió mucho. Conagua nos dice que la creciente que venía de la Sierra Tarahumara iba a generar mil millones de metros cúbicos y había que desfogar”.

La Boquilla casi estaba llena y el problema con el volumen de agua que se esperaba por las lluvias era que podría causar problemas en Ojinaga. La desfogaron aproximadamente 40 días. El agua pasó por arriba de Las Vírgenes.

Corrieron 936 millones de metros cúbicos por arriba de las presas, “¿qué pasó con ellos? Pudieron haber pagado los 432 millones que correspondían al año y adelantar otro.

“(…) No estaba Blanca Jiménez en 2017, pero sí estaba personal operativo que ahí continúa. Pasaron 936 millones de metros cúbicos por arriba de las persas. Ni CILA nos ha dicho nada”, abundó.

Otra duda que quieren aclarar en una mesa con la Conagua, en la que contrasten cifras, es para qué y cuánta agua desviaron hacia Tamaulipas y otra parte a Nuevo León.

Andrés Valles detalló que la industria de Nuevo León gana muy bien con el agua, y el Distrito 025 de Tamaulipas vende el agua para industria y riego.

El presidente del módulo 4 en Chihuahua dio a conocer que antes de que empezaran a vaciar las presas de Chihuahua, agricultores de Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua tuvieron una reunión con la Conagua. Ahí les informaron que a Tamaulipas le darían el 40% del agua que requería para su riego y a Chihuahua el 60%, como se había hecho antes.

Los agricultores de Tamaulipas reclamaron y comenzaron a hacer presión. El Distrito 025 tenía 200 hectáreas para sembrar.

Chihuahua tenía asegurado desde el año pasado su actual ciclo agrícola, que aún no termina. Entre octubre y noviembre del año pasado se registraron lluvias tardías que les permitieron almacenar el agua necesaria para no preocuparse este año.

Sin embargo, en enero comenzaron a abrir las compuertas de las presas. Entre enero y marzo entregaron más agua a Tamaulipas y lograron sembrar 220 mil hectáreas, que superó por mucho la cantidad que planeaban.

“Ahí empezaron el jaloneo para jalar agua de las presas de Chihuahua. Tienen agua a disponibilidad, con eso riegan lo que falta, generalmente”, detalló.

Una alerta más que tienen los agricultores de Chihuahua es que en promedio anual las precipitaciones pluviales son de 320 milímetros, mientras que en Tamaulipas es de 770; tienen más agua a disponibilidad para el riego. Chihuahua es el antepenúltimo estado con menor cantidad de precipitaciones en el estado, añadió Valles.

Los primeros meses del año extrajeron 130 millones de metros cúbicos de la presa El Granero, ubicada también en Delicias. De ese volumen abonaron sólo 30 millones al Tratado Internacional de Aguas firmado en 1944, por lo que demandan conocer dónde quedaron los otros 100.

“Por eso insistimos que el presidente Andrés Manuel López Obrador está mal informado”, finalizó.

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