Fallida, la estrategia de teleaprendizaje

Teleaprendizaje. Foto: theworldnews.net Teleaprendizaje. Foto: theworldnews.net

A los especialistas en políticas educativas no los convence la estrategia basada en la transmisión de clases por televisión, que impulsó la SEP a iniciativa del presidente para contrarrestar los daños de la pandemia de covid-19 a las clases presenciales. La crítica principal: ignora todas las alertas de la pedagogía sobre la inutilidad de la comunicación unidireccional en la transmisión del conocimiento.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– “La pandemia no permite muchas opciones”, justificó el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, al explicar lo que llamó “una idea totalmente novedosa” que lanzó el presidente Andrés Manuel López Obrador para el regreso a clases: ampliar el número de canales para transmitir los contenidos por televisión y radio, y entregar cuadernillos para quienes no tengan acceso.

Los especialistas califican la estrategia de limitada, carente de imaginación y con desconocimiento sobre la forma en que aprenden hoy los niños, adolescentes y jóvenes.

“Esta estrategia es el mínimo común denominador para todos. Refleja el menor esfuerzo por parte de la Secretaría de Educación Pública que dijo: ponte los contenidos, súbelos y transmítelos, y yo ya cumplí. Una solución al menor costo y con el menor esfuerzo que no está pensando en lo que los alumnos necesitan”, señala en entrevista Miguel Székely, director del Centro de Estudios Educativos y Sociales.

Adicionalmente, dice, esta decisión ignora la evidencia científica y la investigación educativa. Tampoco se presentan datos que demuestren si esto funciona bien o cómo funcionó en la primera temporada; pero se anuncia como una idea de éxito, sin ningún sustento, y se confunde la austeridad con el suicidio presupuestal.

La estrategia Aprende en Casa II costará 15 pesos más IVA por alumno, según la SEP, para los 30 millones de estudiantes de educación básica y media superior. Pero incluye sólo media hora de programación diaria en Televisa y TV Azteca para niños de educación inicial, que van de cero a tres años, y que hasta el año pasado eran poco más de 267 mil inscritos.

Es una estrategia que hasta el momento no toma en cuenta a los 624 mil estudiantes con diferentes tipos de discapacidad, pues sólo se anunció que los programas de televisión contarán con traductor de señas y la SEP distribuirá, como cada año lo hace, los libros de macrotipos para quienes tienen distintos grados de debilidad visual. Para el resto, nada.

Tampoco atiende la diversidad de los bachilleratos federales y estatales en los que estudian 3 millones 500 mil estudiantes, pues de acuerdo con el subsecretario de Educación Media Superior, Juan Pablo Arroyo, habrá programas sólo de las cuatro áreas transversales del conocimiento de este nivel educativo.

“Es una estrategia que se presta para simular que estás haciendo bien las cosas porque llegas a muchas personas. Crean la idea de éxito, pero es incluso una estrategia que carece de creatividad y recursos”, señala Székely.

María Elena Ortega, de la Red de Mujeres Unidas por la Educación, doctora en educación por la Universidad de Harvard, asegura a Proceso que la estrategia tampoco plantea cuál va a ser el rol de los maestros, su mediación, pero además “asume que todos los estudiantes son iguales y tienen las mismas necesidades de aprendizaje y aprenden igual; y no necesariamente… puede ser que los de una escuela vayan mas avanzados, pero dentro de un salón hay variaciones”.

Por ejemplo, explica que hay alumnos que van en tercer grado y no han aprendido a leer, pero el programa les pide hacer cosas que no pueden hacer y les causan frustración.

“Es lo mismo que pasa en las escuelas, pero los maestros están acostumbrados a enseñar hacia la media, y saben atender a los muy avanzados para que no se aburran, pero los más atrasados son los que requieren más la guía de los docentes”, explica.

Hasta ahora tampoco hay una estrategia clara de apoyo a las madres trabajadoras, quienes con el cierre continuado de las escuelas tendrán dificultades para coadyuvar o apoyar una estrategia que fundamentalmente recae en las madres de familia, aunque de acuerdo con Moctezuma se dará a conocer en los próximos días un programa de apoyo para ellas.

La investigadora Ana Razo, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, sostiene en entrevista que la estrategia no toma en cuenta a las mujeres, o, como lo describe, carece de perspectiva de género, pues el cierre de las escuelas afectará más a las jóvenes estudiantes, cuyas familias optan por encargarles el cuidado de los hermanos más pequeños o el trabajo doméstico.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2284 de la revista Proceso, ya en circulación.
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