Desde la intimidad de su cama… hasta la tuya

todo lo que esta a mi lado "Todo lo que está a mi lado" ha recorrido el mundo y ahora lo hace desde una plataforma que pone a prueba y cuestiona la importancia de las personas en el momento mismo de la representación escénica

Una mujer acostada en su cama te habla en un susurro. Está en pijama y las sábanas blancas la cubren con naturalidad. Sumida en sus pensamientos te observa antes de que las palabras existan. Un silencio largo establece la comunicación; el estar tú y yo, frente a frente.

“Todo lo que está a mi lado” es una experiencia performática que se llevó a cabo el año pasado en la Ciudad de México, y que ahora se retoma de manera virtual. La propuesta escénica presencial implicaba un experimento del espacio y de la relación actriz-espectador.

Siete camas se instalaban en espacios insólitos: un lago, un campo, un puente o algún otro exterior, como lo fue el del Museo del Chopo. En cada cama una mujer espera a que un espectador se quite los zapatos y se introduzca entre las sábanas. Desde ahí, ella le habla, lo mira o guarda silencio para imaginar, recordar y traer a la memoria sensaciones, fragmentos de historia o una que otra impresión.

La experiencia escénica, escrita y dirigida por Fernando Rubio, de nacionalidad argentina, la trajeron el año pasado Tae Solana, Isabel Toledo y Paula Castagnetti, de la Universidad Desconocida. El performance, con carácter internacional, se viene realizando desde 2012 y en él han participado actrices de países diversos, como Argentina, Brasil, Colombia, Finlandia, Holanda, Italia, México, Reino Unido y Uruguay. Mujeres que han vivenciado ese mismo texto de 15 minutos que repiten en cada cama, en cada momento y en cada lugar.

Ahora retoman la pieza performática para replantearla a través de Zoom, con convenciones y condiciones específicas, tanto para los espectadores como para las actrices. Ambos están en su cama; la actriz con su celular y el espectador con el dispositivo que tenga. Ella se acerca o se aleja de la cámara para jugar con la distancia o el detalle de alguna parte de su rostro. Es necesario que el espectador cree las condiciones necesarias para conseguir la intimidad que requiere la pieza y entender el movimiento del dispositivo para mantener la atención.

Los silencios en esta experiencia son igual de importantes que las palabras. El ritmo melancólico y reservado se va dando lentamente, como una pieza musical construida con la segunda persona del singular: Tú. Y desde ese tú se involucra al hablante y al escucha; soy yo y es ella que me provoca recordar o vivenciar esa infancia perdida, donde se quedan imágenes y sentimientos olvidados; momentos de soledad y despojo, o de percepción plena.

En la brevedad, la poesía y el mimetismo impregnan el texto. Las actrices de México lo interpretan con excelencia: Stefanie Weiss, Mercedes Hernández, Regina Flores Ribot y Karina Díaz.

“Todo lo que está a mi lado” se presenta en tiempo real los miércoles y domingos hasta el 23 de agosto, y el encuentro se da de uno a uno, aunque la actriz tenga en su mira a más de un espectador. En Boletópolis se adquieren los boletos introduciendo el nombre de la obra.

Ahora, el experimento performático es diferente y las concepciones del espacio cambian. Si bien en la propuesta presencial el contraste se daba entre la intimidad a la que invita una cama y el espacio exterior en el que se colocaba, en la experiencia virtual la intimidad se impone: la cama es la de cada quien y en la casa privada de cada quien. No hay una confluencia de cuerpos, y la soledad es más total.

“Todo lo que está a mi lado” ha recorrido el mundo y ahora lo hace desde una plataforma que pone a prueba y cuestiona la importancia de las personas en el momento mismo de la representación escénica y lo que provoca la experiencia.

Este texto forma parte del número 2285 de la edición impresa de Proceso, publicado el 16 de agosto de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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