El capo sombrío

Creció al lado de Osiel Cárdenas Guillén y desde 2003 está al frente del cártel del Golfo, el segundo más poderoso del país. Sigiloso, Eduardo Costilla, El Coss, superó las divisiones internas y ahora dirige una encarnizada guerra en Tamaulipas y Nuevo León contra sus antiguos aliados, Los Zetas, quienes no le perdonan su acercamiento al cártel de Sinaloa. La PGR y la SSP aseguran que el capo tiene presencia en más de 15 estados; y en Estados Unidos, la DEA y el Departamento del Tesoro lo consideran una amenaza para la seguridad de ese país.

Desde finales de 1996, cuando Osiel Cárdenas Guillén asumió la jefatura del cártel del Golfo, Eduardo Costilla Sánchez tenía un lugar definido en la estructura de esa organización criminal. Conocido como El Coss, fungía ya como el hombre de mayor confianza del capo, llamado el Mata Amigos por su proclividad a la traición.

Aunque El Coss parecía no tener luz propia, tras la aprehensión de Osiel Cárdenas en marzo de 2003, se posicionó como el hombre fuerte del segundo cártel de la droga más poderoso en el país; el primero es el que lidera Joaquín El Chapo Guzmán. En la actualidad sus dominios se extienden a más de 15 estados de la República, según información de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

En Estados Unidos, la Drug Enforcement Administration (DEA) lo cataloga como el narcotraficante que mayor inestabilidad ha provocado en territorio de ese país, a tal punto que desde hace ocho años el Departamento del Tesoro lo considera una amenaza para la seguridad. 

En 2002, el Tribunal Federal del Distrito sur de Texas, división Brownsville, emitió un “mandamiento de arresto” contra Costilla Sánchez. Los cargos: tráfico de drogas, amenazas, agresiones y asesinatos contra agentes federales estadunidenses, así como lavado de dinero. 

El Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) lo considera “sumamente peligroso”, por lo que ofrece una recompensa de 5 millones de dólares a quien proporcione datos que ayuden a su captura.

De manera similar, la PGR informó en marzo de 2009 que existe una bolsa de 30 millones de pesos para quien aporte información sobre su paradero.

De Eduardo Costilla Sánchez, a quien los integrantes de la organización que dirige identifican con la clave Sombra, casi no se conocen fotografías, pese a su creciente poder en el Golfo de México. La prensa nacional y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos han difundido carteles del capo en los que luce un tupido y bien delineado bigote. Duro su rostro, Costilla viste a la usanza norteña, con el típico sombrero de ala ancha que hace resaltar la redondez de su cara.

Una descripción más puntual de su fisonomía la realizó el Departamento de Justicia con base en los detalles aportados recientemente por un testigo que dice conocerlo. El retrato incluye información de los nombres falsos o apodos que utiliza el capo para ocultar su identidad y evadir a la justicia.

La ficha criminal indica que el líder del cártel del Golfo nació el 1 de agosto hace 39 años. Tiene ojos color café claro, mide 1.80 metros de estatura y, según el documento del Departamento de Justicia, “acostumbra dejarse crecer el bigote y se cree que puede estar escondido en el norte de México”, sobre todo en Tamaulipas o en Nuevo León. En ambos estados, de acuerdo con la DEA, Costilla cuenta con la protección de los cuerpos policiacos locales.

Y, a semejanza de lo que hizo su exjefe Osiel en sus años de esplendor, Costilla Sánchez usa nombres falsos. Si Osiel Cárdenas se presentaba como Eduardo Salazar González, a Costilla Sánchez le gusta cambiar su nombre pero no su apellido paterno. Así, suele usar los apelativos de Jorge Costilla o Jorge Costilla Sánchez.

De acuerdo con el FBI, tiene varios apodos, entre ellos El Coss, El Cos, Coss, Costi o Sombra; este último es en realidad la clave con que lo identifican sus subalternos.

En los expedientes 135/97 y 173/97 de la PGR se indica que Costilla Sánchez se dedica al narcotráfico desde hace dos décadas, tiempo durante el cual ha participado en el tráfico de cocaína, crack y mariguana hacia Estados Unidos. En los últimos años se le identifica como narcoempresario de las llamadas drogas de diseño.

Primeras andanzas

 

Eduardo Costilla Sánchez y Osiel Cárdenas Guillén están marcados por el mismo sino: ambos se iniciaron en el mundo del narco como vendedores de grapas de cocaína; los dos, también, solían delatar a los narcomenudistas rivales. Esta actividad hizo que pronto se convirtieran en madrinas (soplones) de la Policía Judicial Federal en Tamaulipas.

De 1992 a 1995, El Coss trabajó incluso como policía municipal en Matamoros. Esa corporación era una escuela de criminales y se hizo famosa porque por ella desfilaron figuras del cártel del Golfo como Salvador Gómez Herrera, El Chava; Dionisio Román García, El Chacho; Sergio Gómez, El Checo; Fernando Moreno Martínez, y Eloy Treviño. Algunos de ellos ya murieron; otros están detenidos.

En 1996, tras la caída de Juan García Ábrego, quien fue extraditado a Estados Unidos, Osiel Cárdenas tomó el control del cártel del Golfo. Antes, ordenó el asesinato de su principal rival, Salvador Gómez Herrera, El Chava, quien se había convertido en una pesadilla para su proyecto criminal.

En la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/147/2007, el testigo Rufino, antiguo asistente de Osiel, cuenta la siguiente anécdota, que ubica en una tarde de noviembre de 1997: Cárdenas Guillén se encontraba en su rancho La Trementina, en Tomatlán, Jalisco, luego de haberse sometido a una liposucción y a una cirugía estética. Su médico de confianza, Jorge Ríos Neri, le había quitado la papada y le hizo una fisura en el mentón para que luciera la barba partida. De pronto, Osiel tomó el teléfono y llamó a Gómez Herrera… 

Un mes antes, ambos se habían fugado de una casa de la Ciudad de México donde estaban arraigados. Cada uno huyó por su lado para evadir al Ejército y a los agentes federales.

En la conversación, contó el testigo, Chava Gómez preguntó a Osiel si acudiría al bautizo de su hija, que se realizaría en Tuxpan, Veracruz.

Y él le contestó, según Rufino: “No, compadre. No voy a poder asistir porque me acaban de operar de la vesícula y estoy en recuperación”.

Gómez Herrera le dijo: “Nos vemos en unos días en El Mezquital (rancho ubicado cerca de Matamoros), compadre”.

Días después Gómez Herrera acudió al encuentro con Osiel en el rancho mencionado, en los alrededores de Matamoros. Se había trasladado desde Tuxpan en una lancha rápida de su propiedad.

Rufino aseguró que Osiel llegó a la propiedad en una camioneta de lujo. Lo acompañaban Eduardo Costilla y Arturo Guzmán Decenas, fundador del grupo armado Los Zetas y conocido como El Z-1. Gómez Herrera se subió a la camioneta y comenzó a bromear con ellos. Guzmán Decenas se cambió a la parte trasera y Gómez Herrera ocupó el asiento del copiloto.

Rufino declaró que otro miembro de la organización le dijo “que cuando iban risa y risa Guzmán Decenas sacó su pistola y se la vació en la cabeza a Salvador Gómez, quien murió al instante”. El cuerpo fue tirado cerca del rancho El Mezquital, donde nació Osiel Cárdenas. Cuando las autoridades lo encontraron, estaba en completo estado de putrefacción.

El ascenso

 

Encumbrado ya como jefe del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas nombró como segundo hombre de la organización a su amigo y confidente Jorge Eduardo Costilla Sánchez, El Coss. 

El primer encargo que le hizo fue que tomara la plaza de Matamoros y que repartiera el territorio tamaulipeco, cuna del cártel del Golfo. Y así lo hizo El Coss. El territorio quedó dividido de la siguiente manera:

Zeferino Peña Cuéllar se afincó en la llamada Frontera Chica, compuesta por los municipios de Ciudad Díaz Ordaz, Camargo, Miguel Alemán, Mier y Nuevo Guerrero; Progreso quedó bajo el control de Juan Carlos Villalobos, agente de la extinta Policía Judicial Federal; Reynosa, en manos de Gregorio Sauceda, La Caramuela; Samuel Flores Borrego, en Ciudad Camargo; Jesús Enrique Rejón Aguilar, Mamito, en Miguel Alemán, y Efraín Torres, desertor del Ejército, en Tampico, donde duró hasta 2008, año en que murió en un tiroteo mientras presenciaba una carrera de caballos en Villarín, Veracruz.

La hegemonía de Osiel Cárdenas sólo duró seis años. En marzo de 2003 fue detenido en Matamoros. Según el relato del testigo protegido, Osiel utilizaba 31 celulares, uno por día, para no ser intervenido. Sin embargo, fue Rufino quien aportó al Ejército la clave para ubicarlo.

Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) intervinieron el teléfono de la hija del capo, Celia Marlén, y escucharon una conversación en la cual ella informaba a su padre sobre los detalles de su fiesta de 15 años. Y ese día de marzo, luego del festejo, un comando militar atrapó a Osiel.

En su declaración, Rufino afirmó que después de la fiesta Osiel se durmió, extenuado por el ajetreo. Al amanecer del día siguiente los militares irrumpieron en la casa de Matamoros. Él solía dormitar siempre con los pantalones puestos, por lo que al darse cuenta del operativo salió corriendo y alcanzó a brincar la barda trasera de la residencia. Al otro lado, en una calle cerrada, lo esperaban los militares.

Eduardo Costilla asumió la jefatura del cártel del Golfo. Se había preparado durante años para ello. Al principio él y Los Zetas intentaron rescatar a Osiel del penal de máxima seguridad de La Palma, según reveló una investigación de la PGR.

Los sicarios habían sobornado a decenas de custodios y a funcionarios del penal; incluso adquirieron un helicóptero negro blindado para que Osiel lo abordara. Además, en el rancho La Tupitina, localizado en la costa michoacana, un grupo de zetas preparaba el plan de fuga. 

Pero todo se frustró tras la detención de varios integrantes del cártel del Golfo en la ciudad de Toluca, Estado de México, involucrados también en el operativo de rescate (Proceso 1460).

Con todo, Costilla Sánchez siguió acumulando poder, aun cuando Los Zetas se separaron del cártel que él comandaba. La PGR y la DEA aseguran que la división se dio porque al grupo armado le molestó el hecho de que El Coss intentara negociar con el cártel de Sinaloa para terminar con la violencia.

Según las averiguaciones previas PGR/SIEDO/UEIDSC/082/2009 y PGR/SIEDO/UEIDCS/147/2007, Costilla Sánchez fue una pieza clave para el acercamiento del cártel del Golfo con su par de Sinaloa. 

Él se entrevistó en varias ocasiones con Ignacio Coronel e Ismael El Mayo Zambada. El propósito era sellar una alianza para controlar el tráfico de drogas y conformar un megaconsorcio criminal que pusiera fin a las matanzas al menos en los territorios dominados por ambos grupos.

Luego de la ruptura con Los Zetas, el cártel del Golfo, con El Coss al frente, quedó conformado por los hermanos Héctor Manuel y Gregorio Sauceda Gamboa; Zeferino Peña Cuéllar, Don Zefe; Carlos Landín Martínez, El Puma, y por Alfonso Lam Liu. El grupo es tan poderoso que hasta ahora la mayor parte de sus miembros están libres y su estructura permanece intocada.

Bajo el mando de Costilla Sánchez el cártel del Golfo, fundado por Juan Nepomuceno Guerra, traficante de alcohol, logró una alianza con La Familia michoacana y el cártel de los hermanos Valencia, cuyo ámbito de operación se circunscribe a Michoacán y a buena parte del Pacífico mexicano. Su acercamiento con el cártel de Sinaloa ha sido frágil, ya que en realidad sólo es una tregua.

Según la PGR y la SSP, el verdadero problema para El Coss son sus antiguos aliados: Los Zetas, quienes desataron la violencia en los estados de Tamaulipas y Nuevo León. Los enemigos del capo, aseguran ambas dependencias, son Heriberto Lazcano Lazcano, jefe de Los Zetas, y Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, quien controla la plaza de Nuevo León.

El año pasado, la DEA y la PGR identificaron al principal lugarteniente de Jorge Eduardo Costilla Sánchez: El Gringo, quien solamente actúa en Nuevo León y Tamaulipas, donde reside. Su misión es eliminar zetas y está bien conectado con altos mandos militares. Él y sus colaboradores se pasean por esos territorios sin que nadie los moleste.   l

 

 

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