Carrera sorprende con “De la infancia”

Inscrita para la sección de Largometraje mexicano de ficción en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, la cinta de Carlos Carrera (Premio Mayahuel por mejor director), revela con crudeza la violencia intrafamiliar en México, y por la cual enfrenta problemas de distribución que el cineasta denuncia. Tuvo como intérpretes a Damián Alcázar (también Mayahuel a mejor actor)y a Giovanna Zacarías.

 

GUADALAJARA, JAL.- La comunidad cinematográfica considera a De la infancia, basada en la novela homónima de Mario González Suárez, como la mejor película de Carlos Carrera.

El director Gabriel Retes se refiere a ella como “una obra maestra”. Y la actriz Dolores Heredia comenta: “¡Está, uf, buenísima!”.

Dada su reconocida trayectoria, asombra que el realizador compitiera en la sección de Largometraje mexicano de ficción durante la 25 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) con De la infancia, la cual trabajó durante 10 años. Cuestionado al respecto, Carrera aclara:

“No nos invitaron a exhibirla en otro lado, entonces la inscribimos al FICG, y quedó.”

El cineasta revela que la película, protagonizada por Damián Alcázar, Giovanna Zacarías (quien el domingo partía a la filmación de Di di Hollywood, del español Bigas Luna)y el niño Benny Emmanuel, ha enfrentado problemas de distribución, e indica:

“Hay declaraciones de los distribuidores de que el largometraje está muy bien, pero ellos subrayan que el público no la quiere ver. La distribución del cine mexicano ha sido secuestrada por una serie de personas que no quieren al cine, que basan sus decisiones en prejuicios personales, algo así de rarísimo, y que no quieren arriesgarse con algo que no sea una apuesta segura en términos de taquilla.

“Ponen de pretexto el tema. Están en su derecho, pero eso empobrece mucho la oferta cinematográfica. Hemos visto que con la afluencia del público a Guadalajara sí hay interés para otro tipo de cine.”

La cinta refleja de manera tremenda la violencia intrafamiliar, pero el que sea fuerte “no quiere decir que no tenga derecho a ser distribuida”, y se crece:

“Ya encontraremos la manera de distribuirla.”

Le llama la atención que, tras proyectarse aquí, “los productores que no le quisieron entrar, me felicitaron, de hecho mis colegas españoles no pueden creer que, después de la respuesta del público, la película no tenga distribuidor en México”.

Pone en la mesa el tópico de la producción, pues considera que los directores mismos deben producir sus proyectos:

“En Malayerba Producciones (conformada por Ortiz Cruz, Javier Patrón Fox y el mismo Carrera) nos las arreglamos, aunque no tengamos la vocación de ser productores, porque si no producimos nosotros no nos produce nadie.”

–¿De otra manera no hubiera levantado el proyecto?

–Imposible. Si este largometraje no lo levanto yo, no sale. Hay un desinterés de las compañías ligadas de alguna manera a las majors; pero también tengo que resaltar el hecho de que la película fue financiada por Seguros Bancomer a través del artículo 226 del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

“Estuvimos tocando muchas puertas para que con el 226 participaran empresas, pero no les latía el proyecto. Eso también está muy raro, que de repente haya como un criterio o un gusto particular para apoyar proyectos para el 226.”

Además, intervienen Argos Cine y el Fidecine.

 

Herencia violenta

 

Con La mujer de Benjamín, Carrera ganó el concurso de óperas del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), siendo una de las tres películas mexicanas con mayor números de premios internacionales. Además, en 1994 ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes con El héroe, y en 2001 dirigió El crimen del padre Amaro, la cinta más taquillera en la historia del cine mexicano.

De la infancia narra la historia de un niño de 10 años llamado Francisco, a quien cuida un fantasma porque es víctima de abusos por su padre, Basilio. Desde “hace años”, cuando Carrera leyó por primera vez el libro De la infancia, le atrajo la posibilidad de filmar el asunto:

“Allí se funden realidad y fantasía, desde el punto de vista de los niños, y también es contar cómo se hereda la violencia. Escribimos el guión Fernando León, Silvia Pasternac y yo, se le dio un orden más anecdótico y más progresivo. Tardó un poco, porque hicimos muchas versiones.”

Adaptación libre, aunque bastante apegada al espíritu de la novela.

“Me preocupa el hecho de que la violencia en México está en todos lados, y si a eso sumamos la falta de oportunidades, la falta de futuro, entonces estamos en un problema bastante grave como país. El nivel cultural educativo no es contrapeso a la violencia. Por ello, muchos niños están creciendo con la violencia como algo natural, y eso es preocupante, porque por ahí se perfilan el presente y el futuro de México.”

–¿Cómo trabajó esa violencia-ficción con niños?

–Mostrándoles cómo se hace el cine.

“La violencia familiar es un problema bastante presente en muchos lugares. También tiene que ver con la frustración, con el estado de presión en el que se encuentra el país.”

Damián Alcázar se inspiró en su papel “haciendo muchos recuerdos de mis hermanos, amigos y lecturas al respecto”, abunda:

“Está de moda la violencia intrafamiliar y es verdaderamente una lástima. Quiero decir con esto que abriendo el periódico se da uno cuenta: las noticias, la hambruna, la miseria, la falta de empleos, todo eso evidentemente incide en la violencia del hogar. No hay un señor que pueda mantener a su familia con 57 pesos, quien lo crea está absolutamente loco o es un pendejo…

“Yo sabía que estaba trabajando con un gran director. Conozco bien su cine y tuve la oportunidad de trabajar con él en El crimen del padre Amaro, y ahora tenía esta historia nada menos que para que yo la protagonizara. Estaba feliz por estar yo muy bien respaldado. Trabajar con Carlos Carrera me resulta muy disfrutable, realmente.”

 

Urge renovar el 226

 

El problema de la exhibición surgió en la charla con Proceso al mencionarle a Carrera que su anterior cinta, Backyard: El traspatio, no permaneció en salas mexicanas mucho tiempo:

“Es el problema de todo el cine mexicano. Incluso el cine de Hollywood más complejo e interesante también tiene un mismo destino. Por ejemplo, la película que ganó el Oscar (Zona de miedo, de Kathryn Bigelow) estuvo semana y media en pocas salas y la sacaron.

“O la de los hermanos Cohen, Un tipo serio, duró poco en cines, entonces sí que es alarmante. Eso obedece a una falta total de amor al cine y de respeto al espectador.”

–¿Qué papel juegan aquí las autoridades gubernamentales?

–Las autoridades gubernamentales tienen totalmente abandonado al cine mexicano en la distribución y exhibición, con el pretexto de que no pueden influir en tratos comerciales entre particulares, y no hay ninguna ley que regule eso.

“Hemos tratado de tener encuentros en los distintos sectores, producción, exhibición y distribución, para llegar a acuerdos, pero no hay voluntad de algunos distribuidores; bueno, no son todos, hay distribuidores con ganas de manejar otro tipo de películas, y los exhibidores de pronto sí apoyan a festivales, otros los cancelan totalmente; pero a veces, de plano, no hay ninguna voluntad de nada para el cine mexicano.”

–María Rojo, quien recibió el Mayahuel de Plata, señaló en su discurso que urge regular el artículo 226…

–Sí, pero también desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el cine quedó desprotegido. Se han hecho alusiones a reformar la Ley del Cine y siempre hay mucha oposición de esos sectores. Como el 226 es nuevo, está lleno de baches, hay problemillas, es como muy frágil, porque de pronto la Secretaria de Hacienda cambia, se inventa el IETU, y entonces así ya es difícil trabajar con el ISR.

El pasado 8 de marzo, Felipe Calderón visitó los Estudios Fílmicos en Popotla de 20th Century Fox, ubicados en Rosarito, Baja California, anunciando su impulso al cine con el Programa de Apoyo a la Industria Cinematográfica de Alto Impacto para hacer de México “la capital latinoamericana del cine”.

Dicho programa establece incentivos financieros, que consisten en la devolución de hasta 7.5% de gastos facturados en México a producciones de 70 millones de pesos y postproducciones de 20 millones de pesos. También se prevé la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para producciones realizadas en la nación para exportación.

Sobre este “renovado impulso” a la cinematografía de alto presupuesto, Carrera opina, molesto:

“Me parece muy bien que en cuestión laboral se maquilen películas en México, pero también el mismo apoyo se tendría que dar a las cintas mexicanas. Dijo: ‘de alto impacto’, y yo no sé que sea eso, pero me parece muy ridículo, me parece atroz todo eso.”

–¿Qué diría usted a los distribuidores y exhibidores?

–Que ojalá fueran más abiertos, y qué pena que no les guste todo el tipo de cine y quieran que todo el público comparta su visión del mundo.

En la inauguración del FICG, realizado del 12 al 19 de marzo, se proyectaron los primeros tres minutos de la cinta de animación Ana, con la que Carrera calcula dos años más de trabajo.

Y aunque enfrenta problemas para financiarla, “va muy bien”:

“Es un largometraje de largo plazo, un proyecto muy costoso para México y regalado por el mundo. Cuesta como tres películas mexicanas. Pero confío en que este proyecto en particular encuentre financiamiento. Allí sí hay mucho interés por la distribución, pues es para niños y ven un mercado más amplio.”

Por su parte, la actriz Giovanna Zacarías se refiere a De la infancia como “una película impactante” y la califica como “una mirada honesta, franca y cruda de la realidad de muchas familias mexicanas”.

Para interpretar su papel, recorrió los barrios duros de Tepito y Santo Domingo, en la capital mexicana. Su conclusión tras aquellas visitas es reveladora:

“Me di cuenta de que el filme de Carrera está muy light.”

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