Red nacional de radio y televisión

En el país operan 54 sistemas de radio y/o de televisión que se definen a sí mismos como educativos y culturales. De las 31 estaciones televisivas, cuatro se difunden sólo por señal de paga y el resto son abiertas. Cuatro son concesiones: Canal 22, Sonora y Yucatán. El resto se manejan dentro de la figura legal de permisos, lo cual impide que comercien su tiempo. De las radiodifusoras, salvo en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), las demás son permisos. Entre las emisoras televisivas, la mayor parte corresponden a los gobiernos de los estados: 23; hay dos federales (el 11 y el 22), tres universitarias, una del Congreso, una del Poder Judicial y Aprende Tv, de la SEP. De cualquier manera, ninguna puede considerarse nacional puesto que no han logrado obtener las frecuencias necesarias para cubrir todo el país.

A la radio corresponde una mayor diversidad, pues dentro de las adscritas a la SEP están las de la Comisión Indigenista y Radio Educación. Directamente controlada por el gobierno federal, la red del IMER. Las universitarias pueden contarse entre las que gozan de cierta autonomía; se han diversificado también pues ya la universidad privada Iberoamericana del Distrito Federal tiene señal al aire. Operan las comunitarias que apenas lograron algunos permisos el sexenio pasado, tres dependientes de asociaciones civiles y las que corresponden a las entidades federativas. Ningún estado está falto al menos de una radio educativa y cultural, mientras que ocho carecen de televisoras de este corte.

Las 54 que he mencionado se encuentran agrupadas en una Red Nacional de radiodifusoras y televisoras educativas y culturales de México, A.C. Mediante la agremiación logran una mayor fuerza para conseguir cierto espacio con el fin de negociar frecuencias, apoyo presupuestal y especialmente intercambios entre ellas, que las fortalecen. Las más pequeñas se benefician de enlaces gratuitos con Radio Educación y con los canales 11, 22 y TV UNAM.

La presidencia de la Red se renueva cada dos años, lo mismo que las secretarías de Radio y la de Televisión. El cambio de mesa directiva se dio el 6 de noviembre de 2009 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Hubo dos planillas; la segunda, misma que perdió con 19 votos, se integró de última hora y estuvo conformada por Gabriela Warketin, de Radio Ibero; Fernando Sariñana, de Canal 11, y Rogelio Campos, de la radio de la Universidad de Guadalajara.

La primera planilla resultó ganadora mediante 23 votos. Su presidente es Daniel Muñoz, del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión. La vicepresidenta de Televisión es Débora Iturbe, del sistema chiapaneco, y el de Radio es Manuel Gameros, de las radios indigenistas.

El resultado indica que las emisoras de menor calibre y afincadas en el interior del país se impusieron sobre las que dominan el panorama usualmente. El que Gabriela Warketin, directora de una estación radiofónica de reciente salida al aire, escasa cobertura y de una universidad privada encabece una red de emisoras mayoritariamente públicas, es inadecuado, carece de representatividad.

Pese a que la Red tiene una existencia de 15 años, salvo las asambleas que realizan, coloquios y conferencias, la relación entre los asociados es escasamente visible en pantalla. El programa que quiere enlazarlas se llama Solórzano en la red. Este es patrocinado por la Red, TV UNAM y Canal 22. Se sube al satélite y quien desea o puede bajarlo lo hace y lo divulga en el horario que le conviene. Cada emisión cuesta 78 mil pesos. Es un buen esfuerzo para presentarse ante el público con unidad, aunque el título debiera ser revertido: En la Red con Solórzano. Así como está parece que el programa es de Solórzano y lo transmite en la Red, se presta a equívocos y se le da protagonismo al periodista, no a las emisoras.

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