Huellas de lodo en el futbol

– “¡A 50 grados, lo quiero a 50 grados!” –ordenó, enérgico, Carlos Ahumada
Eran los últimos días de marzo de 2003 y su equipo de futbol, el club León, estaba a unos días de recibir en casa a Los Lagartos de Tabasco en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Primera División A
El empresario le exigía al gerente de mantenimiento del Grupo Quart, Leobardo Martínez, celeridad y precisión en la tarea que le había encomendado
“Quiero el vestidor a 50 grados Esta vez no quiero errores Quiero un trabajo profesional”
En su edición del 5 de marzo de 2004, el diario deportivo Récord publicó el revelador testimonio de Alberto Olvera, quien trabajaba a las órdenes de Leobardo Martínez y presenció esa escena, que exhibe sin maquillaje la personalidad del hombre de negocios que labró su fortuna a golpe de traiciones y estafas
Entrevistado por Rafael Ocampo y Alejandro Mayorga, Olvera contó en esa ocasión que el entonces técnico de los Panzas Verdes del León, Carlos Reynoso, aprobó los sucios métodos que el propietario del club había planeado para sacar ventaja de su rival y asegurar el pase a la siguiente ronda
Reynoso es uno de los pocos personajes que salen limpios del salpicadero de lodo que lanzó Ahumada con la publicación de su libro Derecho de réplica
El 1 de junio de 2003, durante la charla táctica previa al juego, el entonces director técnico de Los Lagartos, el exgoleador brasileño naturalizado mexicano Antonio Carlos Santos, se percató de la trampa puesta por Ahumada y así se lo hizo saber al dueño de su equipo, Miguel Cantón Zetina, el mismo que le vendió a Ahumada las instalaciones del diario México Hoy para editar ahí El Independiente
En el siguiente juego del León, contra Correcaminos de la Universidad de Tamaulipas, Ahumada utilizó otra estrategia: contrató a varias personas para que el día del juego arrojaran gas lacrimógeno en los pasillos del hotel donde se alojaban los jugadores rivales
Con un historial de corrupción del que poco se sabía públicamente, el entonces dueño del Grupo Quart incursionó en el futbol profesional en 2002, donde encontró vía libre para extender sus negocios
En una operación que tuvo que dirimirse en los tribunales, Ahumada logró el reconocimiento legal como propietario de los terrenos y usufructuario del estadio Nou Camp de León A cambio, se comprometió a mantener el equipo en esa ciudad guanajuatense y llevarlo a la Primera División en un plazo de tres años, así como a remodelar ese estadio mundialista
Todo iba bien hasta que se le cruzó en el camino el equipo Irapuato Los Freseros vencieron al León en casa 1 por 0 en el primer partido de la final por el ascenso
Ante la posibilidad de que se le cayeran los negocios que tenía en perspectiva con los terrenos aledaños al estadio, Ahumada recurrió a otra de sus maniobras: por medio de Tito Uribe, padre de su operadora financiera Lidia Uribe, el empresario entabló conversaciones para adquirir la franquicia del Irapuato
Las negociaciones no prosperaron y Ahumada intentó lograr su cometido por la fuerza: el 7 de junio de 2003 ocho hombres armados llegaron en un helicóptero del empresario y tomaron por asalto el estadio Ignacio León Chávez durante más de 12 horas, sin que interviniera la policía Sin embargo, la afición local los echó, también por la fuerza
A pesar de su conducta, por medio de sus negocios relacionados con el futbol Ahumada consiguió abrir otras puertas, entre ellas las de la familia del entonces presidente Vicente Fox, con algunos de cuyos integrantes se exhibió públicamente, como fue el caso de Cristóbal Fox y Manuel Bribiesca Sahagún
En su libro Derecho de réplica, Ahumada cuenta que conoció al hijo de Marta Sahagún por medio del político priista Carlos Salomón Cámara y que en alguna ocasión estuvo en sus oficinas de Grupo Quart, en la avenida Revolución del Distrito Federal
Actualmente, Ahumada pelea en los tribunales la propiedad del club León con el magnate Alejandro Burillo, de Grupo Pegaso
Pero en ese entonces, cuando más se quejaba Ahumada de la falta de liquidez por su cartera vencida y las pesquisas del gobierno capitalino sobre sus negocios en varias delegaciones, Ahumada sorprendió con la compra de un segundo equipo de futbol: el Santos Laguna
A diferencia del procedimiento que siguió con el León, Ahumada mantuvo en secreto las negociaciones con el Grupo Modelo para evitar que la Federación Mexicana de Futbol, donde ya tenía abiertos varios expedientes por sus trampas, frustrara la operación Para ello, disfrazó su identidad bajo la razón social Deportiva de Futbol Comarca Lagunera, SA de CV
Como el resto de sus negocios, los ambiciosos proyectos de Ahumada en el futbol cayeron estrepitosamente cuando se divulgaron sus videos políticos en marzo de 2004 

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