Sol naciente águila atónita

Con una ayuda en especie de 100 millones de yens,1 el gobierno japonés se hizo presente en estos días en los que el virus A/H1N1 se coló como silbido maligno por las rendijas de nuestra conciencia Tapabocas, guantes, botellas de solución antiséptica, gafas y cámaras térmicas son la dádiva nipona Razón suficiente para expresar nuestro agradecimiento, aunque huelgan motivos de índole educativa para sentirnos en deuda con esta nación que, triste sea la paradoja, alguna vez quiso emularnos…
Antes de abordar las virtudes de los métodos de enseñanza musical japonesa que se implantaron en México medio siglo atrás, es conveniente tener a la mano algunos datos sobre sus conquistas: Japón posee la segunda economía más grande del orbe, tiene resuelto el analfabetismo, 52% de sus estudiantes asisten a la universidad, presume el promedio de vida más largo del planeta (81 años), destina anualmente 130 billones de dólares a la investigación científica, y sus trabajadores, además de disponer de empleo vitalicio garantizado, perciben el ingreso por hora más alto del mundo, además de que los consumidores pagan solamente 5% de IVA, mientras que los impuestos aplicados a las empresas son proporcionales al monto de sus ganancias
¿Queremos hacer una comparación con las cifras de la realidad nacional o nos evitamos el bochorno? Es mejor rehuirlas, sobre todo después de haber vislumbrado en el horizonte a un jinete del Apocalipsis vestido de chinaco Vayamos pues a la anunciada metodología que diseñaron los japoneses para la enseñanza del arte sonoro europeo; hecho notable en sí, ya que la asimilación de una música desconocida para ellos durante milenios ilustra su sabiduría para incorporar lo mejor de Occidente con las virtudes de su propia cultura2 Wakon-yosai es el término de esta filosofía que se traduce como la imbricación del espíritu japonés con el conocimiento occidental Al concluir sus estudios en Berlín, el violinista Shinichi Suzuki (1898-1998) cayó en la cuenta del paralelismo que existe entre el aprendizaje de la lengua materna y el lenguaje musical ¿Por qué no aplicar un criterio análogo? Efectivamente, antes de hablar, el niño escucha primero los sonidos, más adelante los imita y como corolario del proceso aprende a leer y escribir, es decir, la clave de su desarrollo reside, más que en la vista o la razón, en el cultivo de las facultades auditivas de manera inconsciente Con esa premisa, Suzuki creó su propio método en donde el acercamiento a la música ha de iniciarse en la edad más tierna (de los dos a los cuatro años) y una vez que se tiene soltura con el instrumento se aborda la teoría musical, quedando implícita la participación activa de los padres3 Los resultados son reconocidos por doquier, al punto que el eximio chelista Pablo Casals declaró tras la ejecución de una orquesta japonesa formada por niños: “Quizá sea ésta la música que salvará al mundo”
Irónicamente, el sistema ideado por Suzuki se emplea hoy en los países de mayor tradición musical, como Italia y Alemania, y la escena internacional cuenta con muchos músicos formados bajo esta égida4 En México, como es de suponerse, no se han aceptado oficialmente sus méritos pedagógicos (Será preferible no mencionar las edades en que llegan a admitirse a estudiantes sin instrucción previa en nuestras escuelas de música, porque nuestro sistema inmunitario podría bajar sus defensas)
A mediados de la centuria pasada hizo su aparición el sistema musical Yamaha, que igualmente promueve el aprendizaje en edad precoz pero pone más énfasis en el estudio de la música como juego creativo Prueba de ello es que a sus inscritos se les hace cantar y se les motiva para que compongan sus propias melodías al tiempo que cimentan sus facultades instrumentales y adquieren conocimientos teóricos Para el sistema Yamaha el arte de improvisar es un requisito indispensable para la formación del músico y, huelga decirlo, es algo obvio que ha quedado relegado en la currícula de los conservatorios occidentales debido a su enfermiza necesidad de fabricar virtuosos Desde su deformada óptica, eso se logra con la repetición incesante de ejercicios técnicos, escalas y estudios preparatorios (algo similar a querer que el niño aprenda a hablar obligándolo a hacer ejercicios de lengua y mandíbula); el bienestar espiritual y el regocijo de hacer música se soslayan, y al desdichado educando que cae en las redes de esa manía se le remacha que, para tocar en público, hay que estudiar hasta que el cuerpo ceda, que es aconsejable sentir pánico escénico para dar lo mejor de sí mismo y que los compañeros de desventura son rivales a vencer
Urge aclarar que ni el sistema Suzuki ni el Yamaha pretenden que sus alumnos se conviertan en superestrellas, sería una consecuencia fortuita, sino en seres humanos plenos que desarrollaron sus capacidades innatas merced a los inmensos beneficios que la música conlleva5 No hay que olvidar que en todo buen sistema los yerros se originan en su aplicación mas no en sus postulados Los miles de infantes iniciados en suelo mexicano por los métodos citados son una realidad que hilvana esperanzas6 En sus nombres está el elogio A éstos habría que añadirle el de la Academia Kuronuma, que combina el saber decantado de Suzuki con los frutos de su propia experiencia
Hagamos un salto en el tiempo para acompañar a un grupo de astrónomos mexicanos presididos por Francisco Díaz Covarrubias en su accidentado viaje al Imperio del Sol Naciente Corre el año de 1874 y el país que encuentran acaba de decretar que la educación es el único vehículo para salir de su miseria y ostracismo En las costas japonesas iba a observarse el tránsito de Venus por el disco solar, ocasión excepcional que ofrecía la posibilidad de calcular la distancia que separaba a la Tierra del Sol Las mediciones de los mexicanos son acertadas y su fama se consolida A Díaz Covarrubias se le pide que opine sobre los rudimentarios observatorios nipones y que aleccione a los jóvenes sobre los adelantos de la ciencia que se hace en México, nación ejemplar que no escatimaba recursos para que sus mejores hombres pudieran presenciar un fenómeno celestial Al cabo de un emotivo homenaje, el titular del recién fundado Ministerio de Educación Pública codifica su agradecimiento vacunándonos contra el descreimiento: “Vuestra presencia nos ha sido tan grata como provechosa, porque habéis dado a nuestra juventud la instrucción que no tenía A diferencia de los europeos, no nos habéis traído el estruendo de las armas, sino la fraternidad de las ciencias…” 
1 Equivalentes a 14 millones de pesos
2 Referencia explícita al código de conducta de los samurais que se manifiesta en los siguientes principios: rectitud, honorabilidad, valentía, benevolencia, sinceridad, cortesía y lealtad
3 El método no excluye al adulto, aunque se hace la misma salvedad respecto de la instrucción de un segundo idioma: podrá aprenderlo en cualquier edad pero le será muy difícil hablarlo sin acento y le costará más fatigas que al madrelengua
4 Se recomienda la audición de las interpretaciones de la violinista Midori, de las pianistas Mitsuko Uchida y Mazako Esaki, y del director de orquesta Seiji Osawa
5 Por citar un ejemplo podemos decir que la velocidad de lectura y la comprensión de ésta son superiores en los niños que sí han tenido instrucción musical Y lo mismo vale para la concentración y la memoria
6 Cada año Yamaha organiza conciertos en diferentes regiones del globo en donde se presentan las composiciones de sus alumnos El año pasado fueron 35 mil, entre las que hubo muchas hechas por niños y jóvenes mexicanos de asombrosa calidad artística

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