Povero “Rigoletto”

Que podamos presenciar una función de ópera en la Ciudad de México en medio de la crisis que nos aflige, es un milagro La actual minitemporada (cuatro funciones) de Rigoletto, la magistral ópera de Giuseppe Verdi (1813-1901) costó cinco millones de pesos La orquesta, el coro y los técnicos ya están en la nómina del INBA y no cuentan en ese costo ¿En qué se los gastan? ¿Sobrevivirían a una auditoría?
En medio de una campaña mediática del gobierno federal y del Distrito Federal, donde se nos pide que consumamos lo hecho en México, la compañía de ópera del INBA contrata a un director orquestal brasileño, director de escena austriaco, escenógrafo checo, lo que significa dispendio injustificado, fuga de divisas, malinchismo y resultados pobres
El INBA y el gobierno capitalino difundieron un boletín de prensa plagado de errores (wwwculturadfgobmx/indexphp/sala-de-prensa/boletines/2099-248-09), donde afirman que Rigoletto no se representaba en esta ciudad desde hace 16 años Falso: el año pasado en ese mismo teatro lo escenificó la compañía rusa de Galina Vishnevskaya, Moscow Opera Center En 2005, en el Auditorio Nacional, con la compañía de teatro Regio di Parma, Leo Nucci expuso su versión Ese mismo año, en el Teatro de la Ciudad vimos Rigoletto con Genaro Sulvarán, dirigido por Lomónaco La lista es muy larga Cito textualmente:
“Por su parte, Alonso Escalante, director de la Ópera de Bellas Artes, recordó que esta ópera se presentó en México por primera vez en 1993” (143 años después de su estreno mundial) ¿De verdad dijo eso Escalante?
En la representación del pasado martes 26, el Teatro de la Ciudad estuvo a la mitad de su capacidad (¿Qué pasó, Difusión?)
La dirección orquestal fue pulcra, profesional pero lenta a ratos, ahogando a los solistas, en especial a Sulvarán en el dúo con Gilda Un director bondadoso hubiera acelerado el tiempo, pero el brasileño Malherio se montó en su macho y no los ayudó Vestuario: mitad del siglo XVI, mitad del siglo XX ¿Eso es genial? ¿Debo aclamar a Adela Cortázar?
Dirección escénica caótica y plagada de absurdos Juzguen ustedes: Sparafucile dice: “Soy un hombre de espada (asesino), sin hacer estrépito, este es mi instrumento, ¿os sirve?” Y en vez de sacar una espada y mostrársela a Rigoletto, presenta una 38 Magnum, y el público ríe ¿Cómo le irá a hacer para no producir un estrépito? El (ir)responsable de esta puesta en escena fue el alemán Berger-Gorski La escena no se ubicó en una indeterminada época antigua, como lo ordena Verdi, sino en los años cincuenta, y Rigoletto le dice a su hija: “Toma un caballo y ve a Verona” Mejor que se vaya en motocicleta
Desnudos parciales en la primera escena, pero a Gilda el duque de Mantua le hace el amor sin quitarle la ropa ¿Somos o no somos? La escenografía del checo Daniel Dvoràk, en algunas escenas bien y en otras reprobable: la casa de Rigoletto y Gilda era como una jaula de azotea, ¿por qué? Se acepta sin duda la modernidad en la dirección escénica, en la escenografía y vestuario, siempre y cuando no se rompa la delgada línea que divide lo razonable de lo inaceptable
Hablando del canto, que es lo esencial, hay que prodigar elogios a María Alejandres y a Arturo Chacón Cruz, intérpretes de Gilda y el duque Ambos debutaron hace poco, y aunque algo inexpertos, desbordan cualidades, arrojo y talento, presencia y voz, en especial Chacón, quien canta sin miedo un personaje que por lo difícil atemoriza a los más pintados
El veterano Genaro Sulvarán posee una voz de barítono de lo más impactante Lástima que recurre muy poco al canto piano (suave) y a la mezza voce Y tal vez aquí de nuevo es una falla del director por permitirle cantar fuerte pasajes que no lo son
El Monterone de Guillermo Ruiz impecable, ni qué decir Otra voz enorme y vasta
Los demás coprotagonistas, la orquesta y el coro: excelentes
Esta es la más aclamada de las óperas que escribió Giuseppe Verdi, contiene pasajes memorables, como La Donna è mobile, una de las arias más famosas de la lírica de todas las épocas En su época fue absolutamente revolucionaria Antes, los protagonistas eran héroes; hasta los malos lo eran Pero esta ópera rompe el paradigma: Los tres personajes principales masculinos son un asesino, un jorobado deforme y vengativo, y un noble promiscuo y antipático Personajes femeninos: una prostituta cómplice del asesino y Gilda, la hija de Rigoletto, una chica inocente que finalmente ofrece su vida por salvar la del ingrato duque, aun sabiendo que la engaña ¿Quién se habría atrevido a escribir una ópera con esos personajes? Basada en la obra teatral Le Roi s’amuse, de Victor Hugo, prohibidas ambas por la censura, Rigoletto tuvo que sufrir muchas modificaciones para poder ser estrenada en 1851, cuando el autor tenía sólo 36 años
La última función es a las 17:00 horas de este 31 de mayo l

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