“Muerte en Venecia”: La novela, la película, la ópera

Luchino Visconti (1906-1976), conde de Lonate Pozzolo, director escénico y cineasta italiano, quien dirigió a María Callas en tres inolvidables producciones operísticas en La Scalla de Milán y fue mentor de Franco Zeffirelli, filmó en 1971 Morte a Venizia (1971), basada en la novela corta de Thomas Mann
En ella Visconti realiza algunos cambios a la novela de Mann, éste es el más significativo: el protagonista Gustav von Aschenbach, interpretado por Dirk Bogarde, no es un escritor, sino un compositor alemán A lo largo de la película se escucha insistentemente el Adagietto de la Quinta sinfonía de Gustav Mahler (1860-1911) A partir de la cinta, mucho más melodramática que la novela, la música de Mahler adquiere una inmensa popularidad Es una obra de arte del cine franco-italiano indispensable para todo cinéfilo
La novela relata los últimos días del escritor Gustav von Aschenbach, la pérdida de la juventud y de la vida, el final de una época decadente Venecia, la hermosa ciudad antigua, se hunde irremediablemente entre canales putrefactos, mientras Aschenbach, recién divorciado (su hija murió hace poco), enfermo y creativamente estéril, se encamina resignado a su ocaso Viaja a Venecia en busca de inspiración En el hotel se topa con Tad­zio, un adolescente polaco dotado de una notable belleza, quien súbitamente se convierte en objeto de la silenciosa adoración del escritor (Tadzio fue encomendado al joven quinceañero Miguel Bosé, ahijado de Visconti, pero el padre de Bosé se opuso y entonces lo interpretó el sueco Björn Andresen) La moralidad convencional de Aschen­bach cede bajo el empuje de una pasión prohibida, el temor al rechazo lo mantiene alejado del joven a quien jamás le habla Tad­zio simboliza todo lo que Aschenbach ha perdido: juventud, belleza, fuerza, vida… elementos que el escritor adora ahora que los ve irremediablemente perdidos Venecia se encuentra asolada por una pandemia de cólera que las autoridades se niegan a admitir, los turistas discretamente la abandonan Aschen­bach se contagia y muere poco después de ver por última vez a Tadzio
La música en Inglaterra literalmente terminó cuando muere el compositor barroco Henry Purcell (1659-1695), pero renace con Benjamin Britten (1913-1976), el único operista meritorio después de Purcell Britten comenzó a bosquejar su última ópera, Muerte en Venecia, hacia 1965, no vio el filme de Visconti hasta tiempo después del estreno de su ópera y no le gustó Son recreaciones diametralmente opuestas
Tanto Visconti como Britten, iconos de la comunidad gay, abordaron esta obra en el ocaso de sus vidas, reflejándose indudablemente en Aschenbach La música de Britten,­ a diferencia de muchos compositores del siglo XX, es tremendamente accesible No busca reinventar el lenguaje musical, lo que significó para muchos un suicidio artístico, sino sólo lo moderniza y lo mantiene vigente Tal vez sea la única ópera de la década de los setenta que, sin ser fácilmente asequible, sí se le puede escuchar con relativa facilidad
El personaje de Tadzio no canta, es un bailarín que junto con sus hermanas y amigos conforman un persistente grupo de ballet Britten escribió la música para Aschenbach a Peter Pears (1910-1986), tenor de voz muy ligera, su compañero de vida, quien la estrenó Los demás cantantes son un barítono, un contratenor, coro y pequeños personajes interpretados por los propios coristas
La ópera del INBA de corta temporada en el Julio Castillo de la Unidad del Bosque se abocó al montaje de esa ópera, estreno en México y tal vez en Latinoamérica Durante la segunda función: teatro lleno, éxito total Cuando se lo propone, Opera del INBA puede hacer las cosas a primer nivel mundial En el escenario hay agua, canales, góndolas…
La escenografía y la dirección escénica es de Jorge Ballina: un trabajo encomiable, el héroe de la noche En comentario a Proceso señala que desde hace año y medio trabaja para la puesta El tenor mozartiano Ted Schmitz, estadunidense, es Aschenbach Está impecable; experto en el personaje, es uno de sus poquísimos intérpretes en el mundo Armando Gama, barítono mexicano, sorprendente, quizá se lleva la función sin ser el protagónico Ignacio Pereda, Tadzio, hace un trabajo limpio y profesional, y junto con sus compañeros del ballet resulta memorable Muy bien el contratenor mexicano Santiago Cumplido como La Voz de Apolo
Dirección orquestal: Christopher Franklin, estadunidense, excelente, una obra que tiene aprendida y asimilada a la perfección Supo obtener lo mejor de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes El coro se desempeñó muy bien y destacó en los partiquinos
Evidentemente, el estreno de la ópera Muerte en Venecia, de Benjamín Britten, es un éxito, dado el impecable trabajo realizado por el equipo conjuntado por la compañía de Ópera del INBA

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