Antonio Salinas: En la cima

En la cresta de ola
Antonio Salinas se encuentra en una racha de buena suerte que lo mantiene en tres teatros del Distrito Federal Algo insólito para un artista de la danza, sobre todo porque el interés que ha despertado súbitamente su trabajo en los programadores no proviene de ella, sino de los promotores de teatro
Es paradójico que tenga tanto éxito Para sus profesores de la Escuela Nacional de Danza Clásica Contemporánea (INBA), él era un bailarín sin futuro y de pronóstico profesional cuestionable Incluso, en un intento por desalentarlo, sus maestros lo pasaron de “panzazo” en su examen profesional cuando presentó un boceto de Lucas Luján (2000) No se desalentó, simplemente se empecinó aún más en que lo suyo era la danza Hoy en día muchos de aquellos profesores desearían tener su talento y su trayectoria
Con un alto nivel técnico, bajito de estatura y delgado, acelerado de carácter y de un buen humor permanente, Salinas saltó al escenario para ganar múltiples premios como bailarín Entre sus memorables interpretaciones se encuentran las que hizo bajo la tutela de la talentosa coreógrafa Alicia Sánchez como Tr3s (1999), ejercicio de altos vuelos entre ambos, inspirados en la obra teatral Esperando a Godot, de Ionesco
Después mostró sus dotes histriónicas como un excéntrico personaje aficionado a comprar todo lo que veía anunciado en la televisión: Llenando el silencio (1999), con dirección y coreografía de Alicia Sánchez y Jorge Ballina
Al tiempo, se dedicó a ser él mismo su propio coreógrafo y director, lo que lo ha llevado a festivales nacionales e internacionales y a convertirse en uno de los artistas del llamado “teatro físico” más reconocidos del país
Tonelada de luz (2004), en temporada en el Teatro de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es una pieza que Salinas ha venido representando repetidamente desde que la estrenó Al igual que sus anteriores trabajos, Lucas Lucán y Las casualidades de Benjamín (1999), se trata de un solo en el que un personaje masculino utiliza elementos dramáticos del teatro físico fusionados con una propuesta coreográfica
044 55 Disección de corazones (2008) también está en escena, pero en el teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes Es una puesta para cinco actores-bailarines que, según el programa de mano, consiste en que “Braulio y Marion están por divorciarse Ana e Ismael intentan reconquistarse y Ramón, el vecino, tiene los testículos hechos rodajas En una apacible cena entre amigos, estos personajes hablarán de sexo, la mexicanidad y lo complejo de cumplir con los roles de lo femenino y lo masculino en la posmoderna Ciudad de México”
Fulano Amarillo Blanco recién empieza sus funciones en el teatro Sergio Magaña, dentro de la temporada Salas de Urgencia del Instituto de Cultura del Distrito Federal
Lo curioso es que pese al notable éxito que tiene Salinas en el terreno coreográfico o del teatro físico, ni Tonelada de luz ni 044 55 Disección de corazones ofrecen una propuesta novedosa o temeraria Tampoco abren nuevas perspectivas en el terreno de la investigación dramática Más bien son espectáculos predecibles, con un vocabulario caduco de los años ochenta y con narrativa deficiente y un tanto banal
¿En dónde radica el éxito de los dos montajes?
La respuesta es sencilla: en el talento de Salinas como bailarín-actor Tonelada de luz es un fuerte ejercicio de dominio del foro que con su estupenda condición física y experiencia se resuelve acertadamente No importa que los parlamentos parezcan salidos de alguno de esos libros ligth de autoayuda: “a veces le tenemos más miedo a la luz que a la oscuridad”, sentencia al terminar el espectáculo; otro ejemplo es el interminable discurso acerca de cómo se le perdió su perrito mientras estaba en un café internet
Simpático, un tanto maduro para interpretar el papel de un joven bobo que trata de encontrarse a sí mismo, Salinas entusiasma al público que lo ve como una especie de gurú en movimiento
Antonio Salinas no es un artista frívolo ni ignorante Tiene triunfos importantes, pero no se está arriesgando lo suficiente en cuanto a la manera en que se expresa Si no se da cuenta de que él mismo es el diamante que hay que acabar de tallar, naufragará sin saber lo extraordinario que es l

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