Chunky Move

Danza y nuevas tecnologías es un movimiento artístico-experimental no muy nuevo en el mundo Sin embargo, en México apenas empieza a tener una cierta resonancia, y tanto los coreógrafos como los investigadores de software interactivo se encuentran haciendo sus primeros trabajos en ese campo
Por esta razón resulta interesante que el 25 Festival de México en el Centro Histórico haya programado al grupo australiano Chunky Move, bajo la dirección de Gideon Orbazanek, para presentar Mortal Engine (Máquina mortal) y dar una muestra del altísimo nivel tecnológico de la compañía radicada en Melbourne
De entrada, el espectáculo es deslumbrante, el manejo interactivo de luz, sonido y danza es excepcionalmente bueno Los efectos sobre una plataforma vertical exhiben conceptos de diseño gráfico y corporal en un plano, mientras que la luz se desarrolla en otro plano superpuesto y en una mayor intensidad
Fugas de luz, paredes que son empujadas, cavernas Mortal Engine es otra manera de percibir la realidad visual Según algunos asistentes, lo visto era similar a lo que se experimenta durante un “viaje de ácido lisérgico” (LSD), se abren los caminos de la percepción y las sinapsis del cerebro se conectan de otra manera Otros opinaban que tal vez valdría la pena ver semejante montaje bajo los efectos de la mariguana, hongos alucinógenos o el propio LSD, y así aprovechar para hacer un pequeño “viaje” junto a los seis bailarines de la puesta en escena
Pero más allá de lo sensorial, en sentido estricto, en el espectáculo la danza está al servicio de la tecnología Y como todo es interactivo, resulta imposible hacer un juicio formal sobre cada uno de los elementos de la puesta en escena En otro sentido, es claro que lo que se desea es crear una sensación paranormal en el público y todo está puesto para lograrlo Son los bailarines o el traspunte quienes detonan las frases musicales o el diseño gráfico, dependiendo de qué lugar ocupen en determinada secuencia
Nada más que no todos quieren o pueden entrar a la dinámica que Chunky Move ofrece, porque Máquina mortal es una experiencia nada emotiva y sí perceptiva No conmueve, sino que estimula los sentidos a través de una impactante sucesión de imágenes que no son referente necesario a la escala humana De hecho, una buena parte del breve experimento fue únicamente de efectos visuales
Lleno hasta el tope de un público más que entusiasta, el Teatro Julio Castillo no era el mejor espacio para el montaje Aquellos que no estaban sentados al centro no pudieron “sentirse o ver” la interminable cueva que los rodeaba o no se quedaron dentro del cuarto de luz de inmensas paredes
Complejo en su concepción, el montaje, según las notas del programa, implica que:
“La sucesión de imágenes y metáforas de la poética de Obarzanek catapulta a quien experimenta Mortal Engine hacia numerosos discursos que pudieran estabilizar las múltiples interpretaciones que propone la óptica deconstructiva del coreógrafo Los seres que habitan Mortal Engine se debaten entre ‘opuestos’, mas corresponde al espectador encontrar el sentido de este enigmático universo”
Por lo mismo, hubo gente dormida, desconcertada, aburrida o tremendamente feliz durante los 60 minutos que duró el espectáculo

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