Xavier González y la música sacra

El pasado mes de febrero, el Coro de la Ópera del Palacio de Bellas Artes rindió tributo al padre Xavier González Tescucano por su trayectoria de más de cuatro décadas en la música sacra, durante la presentación del Requiem de Verdi
Pero su fallecimiento pasó desapercibido para la prensa cultural
Nacido en el seno de una familia humilde en la Ciudad de México el 5 de septiembre de 1935, González Tescucano, a decir de sus discípulos, creció en un país cuya fe nacionalista, producto de la gesta heroica de 1910, permitió a los gobiernos revolucionarios apoyar con generosidad las bellas artes en general:
“Aprendió solfeo en la escuela pública al tiempo que se le enseñaba a leer y escribir”

A la edad de 12 años ingresó al seminario, en el cual además de teología y liturgia aprendió piano, violín, polifonía renacentista y canto gregoriano En 1958 fue enviado a Roma para completar sus estudios sacerdotales, y participó de manera relevante en defensa de la música sacra durante el Concilio Vaticano Segundo
Ante Juan XXIII, entonces máximo jerarca de la Iglesia católica, este notable músico manifestó su compromiso por la promoción del desarrollo de la fe y de la renovación moral de los fieles cristianos, así como su lucha en pro de modernizar la disciplina eclesiástica adaptándola a los métodos de actualidad
Tras su vuelta ocho años más tarde, González Tescucano fue nombrado secretario particular del cardenal Miguel Darío Miranda, arzobispo primado de México, quien fue instrumentista y compositor Para enero de 1967, fue designado director de la Escuela de Música Sacra de México, atrayendo novedosos programas en los planes de estudios musicales, y desde 1969 la escuela se transformó en el Instituto de Liturgia Música y Arte Cardenal Miranda (Musicam), ubicado en Mariano Azuela 181, colonia Santa María la Ribera, cerca del Metro Buenavista (wwwmusicamcommx)
Para 2007, la Escuela de Laudería, la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro, el Centro de Creación Musical de la Ciudad de Querétaro y la Escuela de Música Sacra José Guadalupe Velázquez otorgaron también altos reconocimientos al trabajo artístico y educativo del padre Xavier González Tescucano
Homenaje al que ahora se suman maestros, alumnos y antiguos discípulos del Musicam, con las palabras del profesor Enrique Becerra Escobedo:
“Al padre Xavier, por su espíritu inquebrantable y sensibilidad artística, agradeciéndole no sólo lo que hemos aprendido en el ámbito musical sino lo mucho que nos ha enseñado por verlo vivir con tanta voluntad, pasión y entrega infinita” (RP)

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