Infortunios en un baño argelino

Tocó en suerte a un desvergonzado turista mexicano toparse con una serie de manuscritos del siglo XVI en un bazar de Argel cuyo precio, a la luz de supuestas averiguaciones posteriores, resultó irrisorio Según las afirmaciones del mexicano, trátase de un grupo de pergaminos que fueron hallados dentro de un cofre –emparedado por más de cuatro centurias en el sótano de la morada de un renegado veneciano de infeliz memoria Por capricho del destino, los manuscritos fueron vendidos como papel viejo en dicho bazar que, al parecer, se asienta en el populoso barrio Bab El Oued, de la ciudad marítima
De presunto valor documental, los manuscritos contienen relatos en árabe, hebreo y español, amén de constituir una fabulosa memoria de las vicisitudes de aquellos desafortunados que los escribieron El cuestionable turista, como era de esperarse, ha preferido resguardar su identidad, pero, venciendo su desconfianza hacia los medios, ha accedido a mostrar fragmentos de uno de los textos Sin descartar la posibilidad de un plagio, y con la venia del propietario, puede procederse a la lectura Obra de un cómplice, la deficiente paleografía se ha respetado en su totalidad:
“Ansí tendría que haber muerto, con el torso erguido y los brazos abiertos, como un Christo que se inmola para salvar a débiles y cobardes…
“Mi único consuelo es que las promesas de mi sacrosanta religión no sean quiméricas y que en traspasando los umbrales del cuerpo, mi alma pueda reposar en los arcanos iluminados de Dios He matado, es cierto, pero esos no fueron crímenes sino acciones valerosas que salvaguardan la hegemonía de mi credo Siempre he escuchado los sermones de los emisarios de Christo sin disputas del entendimiento, pero en este trance las perplejidades que he aprisionado por tanto tiempo, afloran como señales de una verdad incognoscible ¡Sólo los muertos pueden hablar de Dios! ¡Sólo un cadáver podría describir el paraíso!
“La Trinidad me guarde, que un buen soldado debe acatar órdenes, no defender principios Extraña dicotomía de creer en Dios y en uno mesmo
“El deambular de mis rememoraciones se crispa con la constatación de mi pesadilla: bajo la vista y veo mis talones purulentos por el contacto de los grilletes y respiro, ya sin que mi olfato proteste, el hedor de mis entrañas, confundido con aquel de otros prisioneros y el de mis amigas las ratas ¡Cuántas horas de entretenimiento me han regalado al roer, con ojos desorbitados, los despojos desta mazmorra!
“El desfilar de mis recuerdos no logra seguir un hilo cronológico para darle tregua a esta angustia perversa Los desfiguros de mi conciencia son el último eslabón que me mantiene vivo antes de la tortura
“Ansí tendría que haber muerto, con la dignidad entera y la certeza de recibir una sepultura christiana Estas horas, antes de ver el reflejo de mi rostro en el espejo divino del universo, puedo las tolerar recordando frases de mis libros favoritos y tarareando las canciones que rondaron mi trashumante niñez
“Siempre quise escribir el anecdotario de mis batallas y agora es demasiado tarde Aplacé la tarea por estar sumido en el desasosiego Nunca hallé la sintonía con mis emociones confiando en que llegaría el momento para sentarme, como amo y señor de mi entorno, para acometer la crónica de mis avatares
“Ansí tendría que haber muerto, con una mano amorosa cerrándome los ojos y los oídos anegados de música ¡Me faltó priesa! Mi inclinación por las letras fue postergada siempre Mis poemas de juventud fueron, nada más, un coqueteo con la sonoridad de las palabras y no suscitaron la admiración que pretendía He estado lleno de sueños literarios, pero su concreción ha sido tan evasiva como las apariciones de Calíope y Erato
“Mi deslealtad hacia la música también me golpea en alguna parte indefinible de mi baldada persona Soslayé mi amor por ella merced a la obsesiva encomienda materna de me recordar que el sustento se gana con sudores Aquesto es para pusilánimes que olvidan que las cebollas no crecen con melismas
“Las llanuras de mi terruño son reconocidas por sus labradores palurdos que no cantan ni sueñan ¿Cómo hubiera podido les explicar que la música y la lectura podían les devolver la subjetividad extraviada en las calcinantes jornadas de su miserable existencia? La miseria verdadera no se trova ahí, sino en negarse los hálitos de eternidad con que el arte mece al espíritu del hombre
“Los trajines para cantar al son de mi vihuela siempre fueron censurados y debieron darle paso a mi enrolamiento en el ejército Como la hombría lo demanda, en defensa de los intereses de mi ilustrísima monarquía y de los preceptos de la fe, aunque ésta deba se imponer con clamor de pólvora y fulgores de hoguera
“Entre mis compañeros de desventuras y yo hemos decidido disfrutar los instantes que nos restan de vida al amparo de las artes Ansí nos es devuelta la luminosidad de aquestos ideales caballerescos por los que vale la pena vivir
“¡Con cuánta ternura pulsaría las cuerdas de mi amada vihuela, pero ni eso me es ya posible! Perdí la sensibilidad de la mano siniestra y ya no puedo la acercar a los trastes ¡Todo a destiempo! Agora que convivo con mis amarguras sería el momento ideal para evadir mi captividad en este hoyo pútrido tan lejano de la providencia con las mercedes que la música nos prodiga a manos llenas
“Los goznes crujen… No creo que esta vez el reyezuelo Hazán vuelva a me dispensar por el último intento de fuga1 Probablemente al décimo palo quedaré tundido ante la mirada complaciente del verdugo ¡Que Dios me ayude! Amigos, despedidme con música, que ese es el mejor bálsamo para los desesperados; volando sobre sus alas se disipan las angustias y se acallan los miedos
“¡Que resuenen atabales y chirimías en una danza interminable! ¡Que las chaconas2 venidas de Indias forjen sueños hechos de porvenires!
¡Escanciad el vino que ya no le temo a los moros!” l
1 Miguel de Cervantes estuvo secuestrado a lo largo de cinco años en Argel, durante los cuales intentó fugarse cuatro veces Sobreviven muchas incógnitas sobre el porqué de su incolumidad Hay cervantistas que la han aducido a una presunta homosexualidad que le habría deparado el ingreso al harem masculino de Hazán Bajá, el renegado que pretendía cobrar 500 maravedíes por el rescate Coincido en opinar que Cervantes salió ileso por su ingenio Así mismo me baso en las detalladas descripciones musicológicas esparcidas a lo largo de toda su obra, particularmente en “La ilustre fregona”, para proponer que el manco de Lepanto era versado en música El título de esta ficción guarda atenencia con la comedia “Los baños de Argel”
2 Se recomienda la escucha de la chacona A la vida bona de Juan Arañéz

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