Del archivo Gamboa: El cuartelazo contra Allende

Constituida entre otros fines para rescatar, preservar y difundir el vasto e importante archivo personal del museógrafo Fernando Gamboa, el cual abarca información de los años veinte hasta 1990, la Promotora Cultural Fernando Gamboa, A C, de la cual su sobrina Patricia Gamboa es directora, continúa aún con los trabajos de clasificación
El archivo, heredado tras su muerte a Patricia, conserva imágenes de la guerra civil española capturadas por Robert Capa y David Seymour (Chim), cartas, periódicos y un sinnúmero de testimonios sobre las exposiciones que montó Gamboa, así como carteles y folletos de las que organizó a lo largo de su trayectoria, tanto en México como en el extranjero
Se pueden ver también innumerables fotografías de distintos momentos en la vida y carrera del museógrafo Se le capta lo mismo en el museo Pushkin de Moscú, en el Ermitage de Leningrado, en el de Arte Moderno de París o en la Bienal de Venecia, que en Chicago, Viena o La Habana Al lado de Octavio Paz y Elena Garro, como con Carlos Chávez, el presidente José López Portillo o el emperador de Japón
“La historia de Fernando está aquí”, dice Patricia Gamboa, al abrir el archivo, por vez primera, a un medio de comunicación

Precisa que las películas del acervo personal del museógrafo (se ha publicado que son más de 200 latas en 16 y 35 mm) se encuentran resguardadas en la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde están siendo restauradas
Entre las joyas de este acervo fílmico se encuentra el documental que sobre la guerra civil hizo el cineasta español Carlos Velo, exiliado en México gracias a la intermediación de Gamboa Está también el documental Un México desconocido, dirigido por Jomí García Ascot
En la correspondencia hay cartas de personajes del mundo intelectual español de la misma época, a quienes Gamboa, con apoyo del embajador de México en la península ibérica, Abelardo Tejeda, otorgaron salvoconductos apócrifos para ayudarlos a salir hacia Francia y venir a México (ver recuadro)
Diseñadora de interiores y museógrafa, Gamboa cuenta que su relación con su tío se estrechó ya hacia el final de su vida, cuando él fue director de Fomento Cultural Banamex (FCB) Ella organizaba por entonces visitas a exposiciones con los padres de la escuela de su hijo y le tocaba visitar ocasionalmente el Palacio de Iturbide (sede de Fomento) Su tío la recibía con entusiasmo y un día la invitó a sumarse a su equipo, ofreciéndole que hablarían con más detalle cuando él volviera de un viaje
De ese viaje en el cual perdió la vida en la carretera México-Pachuca el 7 de mayo de 1990
Cuenta ella que ha defendido el archivo a capa y espada para lograr que se quedara en México, pues se habló durante un tiempo de que lo había heredado la holandesa Joana Vanderbrugge, con quien compartió su vida en los últimos años
Una vez que quedó bajo su responsabilidad, comenzó a limpiarlo y ordenarlo Y desde hace más de siete años está abierto para investigaciones, exposiciones y tesis Se abrió además un sitio en internet (wwwpaginanet/fernandogamboa) para difundir la vida y obra de Gamboa, de quien se conmemoró el centenario de su nacimiento el sábado 28 de febrero frente al museo Rufino Tamayo, en Chapultepec, donde está un busto suyo, ya que fue el primer director de ese recinto
Como corresponsal de guerra
Durante el golpe militar pinochetista en el cual fue asesinado el presidente Salvador Allende, en el palacio de La Moneda en Santiago de Chile, Gamboa vivió un episodio similar Se encontraba hospedado en el hotel Carrera, en la plaza central de la capital chilena, en compañía de Jesús Cabrera Muñoz Ledo, entonces subsecretario de Relaciones Exteriores, y Juan Pellicer, entre otros miembros de una delegación cultural mexicana
Habían ido para montar una exposición de arte mexicano en el Museo de Bellas Artes de Santiago, la cual inauguraría el propio Allende, y que –finalmente– jamás se realizó En aquella época, cuenta su sobrina Patricia Gamboa, le gustaba llevar colgada al hombro una grabadora de cassete en la cual registraba cuanto acontecimiento le interesaba En el archivo personal –conservado en una de las dos casas que el también pintor tuvo en la calle de Tolstoi, en la colonia Anzures– se resguardan sus grabaciones Entre ellas la de aquel trágico 11 de septiembre de 1973
La cinta, de la cual se transcriben por primera vez fragmentos, inicia con el histórico y conmovedor discurso de despedida de Allende La voz de Gamboa apenas interrumpe una o dos veces para expresar acuerdo con las palabras del presidente chileno Cuando el estadista termina de decir “estas son mis últimas palabras, tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano Tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”, Gamboa comienza su relato con voz tranquila:
“En estos momentos, la plaza principal de Santiago está sitiada Estamos frente al palacio de La Moneda, en la habitación número 1004 El embajador Cabrera Muñoz Ledo estamos concentrados aquí, viendo, escuchando las proclamas patrióticas, las advertencias de uno y otro bando a propósito de la situación tan grave que está ocurriendo
“Se ha pedido por el ejército, los carabineros, es decir la policía, la dimisión del presidente Allende y su gobierno Por su parte, el presidente Allende ha lanzado una proclama patriótica pidiendo el apoyo del pueblo, la no traición a sus convicciones
“La plaza está bloqueada y en cada esquina de las bocacalles hay un cordón de carabineros con las armas largas levantadas hacia arriba, a la espera de cualquier cosa Usualmente se mueven en la plaza un grupo de fotógrafos y camarógrafos, probablemente de las agencias extranjeras que están plantadas frente a la fachada principal del palacio de gobierno”
Describe lo que ve desde su ventana, cuando comienza a escucharse el ruido de tiroteos, su voz se hace menos perceptible, pero sigue igual tranquila anunciando que escucha ametralladoras Luego, coloquial, expresa más inquietud y confusión:
“¡Pácatelas! Ahora sí se ha generalizado la balacera ¡Pácatelas! Están balaceando ya con ametralladora, eso es ametralladora Qué barbaridad, estamos en plena zona de guerra Están contestando desde los balcones del palacio de La Moneda, está saliendo humo ahí A lo mejor es al revés, están tirando al palacio de La Moneda, no se sabe”
Pero afirma, todavía tranquilo y con lucidez:
“Es un golpe fascista como el de España, esto es traición, un cuartelazo inmundo Qué barbaridad, estamos en plena zona de fuego Estamos –para situarnos de alguna manera– como si estuviéramos en el Zócalo de México, exactamente del lado del Palacio Municipal, en uno de los balcones viendo hacia el frente del Palacio Nacional
“Esperamos que una situación semejante jamás ocurra en nuestro país Desde los terribles días de la Decena Trágica en que México vivió una cosa parecida, confiamos en que nunca sucederá en nuestro pueblo”
Durante largos minutos, Gamboa sigue narrando todo lo que alcanza a ver En algún momento se le escucha decir que tal vez sea necesario, como cuando el Bogotazo, salir con una bandera blanca a rescatar la colección de arte mexicano Se registra también la conversación que tiene con el embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, a quien le responde cómo se encuentran Luego se escucha cómo se disponen a salir del hotel, sin apresuramientos, conservando sorprendentemente la calma y asegurándose de llevar en mano sus pasaportes y sacos para cubrirse
En realidad no lograron salir del Carrera: Soldados armados con metralleta les impidieron el paso y quedaron encerrados ahí hasta el 14 de septiembre En 1978, al conmemorarse cinco años del golpe, el museógrafo lo narró así al reportero Rafael Rodríguez Castañeda y le contó que no fue sino hasta el 27 de septiembre de ese año cuando consiguió subir a un avión mexicano la valiosa colección de arte de 90 cuadros, entre los cuales se encontraban obras de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, pertenecientes al museo Carrillo Gil (Proceso 97)
Había también, consigna el ahora director de este semanario, una colección de artesanía y unos 5 mil volúmenes de libros publicados por editoriales mexicanas que “se perdieron para siempre”
Apenas un día antes del golpe –dice el texto–, Gamboa saludó a Allende en las puertas de La Moneda y le reiteró su invitación a inaugurar la exposición que llegaba desde Moscú a Santiago El presidente le aseveró:
“Claro que inauguraré la exposición Se trata de México y sólo por eso estaré ahí”
Se añade más adelante que cuando el museógrafo intento salir a rescatar la colección, los soldados copaban la salida armados con metralletas:
“El museógrafo intentó hacer valer su pasaporte diplomático, pero la respuesta fue tajante: ‘¡Nadie sale de aquí!’ Hizo un segundo intento de salir por la puerta trasera, pero también era vigilada por militares”
Cuando al fin pudo salir y recorrer el museo, acompañado de su director, Nemesio Antúnez, empacó las obras, milagrosamente intactas, en sus cajas para regresarlas a México En tanto no conseguía el salvoconducto necesario, el museo fue ametrallado y las cajas perforadas, pero las obras siguieron intactas Finalmente salieron el 27 de septiembre l

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