1968: Todos somos culpables

Debate
1968: Todos los culpables
Jacinto Rodríguez Munguía
La historia que se narra a continuación no es una historia cómoda, de héroes y finales felices Hay historias que no pueden ser así; ésta es una Lo que usted leerá puede cambiar mucho lo que hasta ahora sabía acerca del 68 mexicano y sobre los personajes que intervinieron en ese movimiento y el papel de cada uno durante la noche del 2 de octubre, la noche de la masacre En otros casos, usted tendrá los elementos para confirmar sus sospechas Por donde se le vea, no es una historia cómoda Por ejemplo, leerá con detalle que a 40 años de ese 1968, no hay duda –y ahí están todos los documentos que se han venido conociendo a fuerza de insistencia y de negación al olvido… de que durante el movimiento estudiantil el gobierno mexicano tuvo toda la información, más que suficiente, para evitar la matanza del 2 de octubre
Si algo le sobró al presidente y a sus secretarios claves –de Gobernación, Luis Echeverría Alvarez, y de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán—fue información Así que todas las decisiones se tomaron en función de buena y mala información, de cantidad y calidad informativa

Otro asunto es el uso que le dieron a esa información, cómo la utilizaron, para qué fines De cómo y para qué la usaron, de esto trata también este libro
Por lo tanto, no hay duda: había todas las condiciones para evitar esa masacre y sin embargo ocurrió lo que menos debió pasar Las decisiones se eligieron en sentido contrario De eso todos son culpables
Este libro da cuenta de tres factores claves para que se consumara la masacre del 2 de octubre: 1) El miedo de Gustavo Díaz Ordaz a un movimiento estudiantil motivado por una generación y un mundo volcados en las calles Un examen social que el poder posrevolucionario no aprobó El miedo alimentado por un secretario de Gobernación que ya se veía en la presidencia de la República y por unos aparatos e inteligencia, civiles y militares, que inventaron la teoría de la conspiración comunista internacional 2) El factor Luis Echeverría Alvarez Un hombre que anhelaba ser presidente, que estaba obsesionado con el poder absoluto que sólo los gobiernos despóticos, como el mexicano, pueden otorgar a un mortal Un hombre que desde la sombra y el silencio, desde la paciencia y la perversión, fue urdiendo su ascenso a la cima del poder político, que en esos años significaba todo Por su ruta pasó el 68, pasó el 2 de octubre 3) Las fuerzas armadas: el ejército mexicano y los mandos del Estado Mayor Presidencial y del Estado Mayor de la Sedena El libro muestra cómo en esos días se quebró el mito de la lealtad y la disciplina sobre la que se había sostenido una de las estructuras más “sólidas” del Estado mexicano

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