El edén de la mariposa

“Este texto está publicado en el número 1677 de la revista Proceso, que ya está en circulación”
Obertura Coronas de flores circundan un ataúd que yace en el foro del Teatro de las Bellas Artes La música que resuena es limo de eternidad y estela de gloria Como carbones encendidos que fulguran el espacio, los coros preparan el ingreso del personaje principal de la ópera Estalla una ovación a destiempo
Primer acto (La acción transcurre en el patio de una escuela pública En el rudimentario palco escénico aparece un piano desvencijado) Con antelación al ingreso de los músicos, el hombre calvo que funge de maestro de ceremonias balancea sus palabras para un público infantil que sabe de oquedades en el estomago y raspones en el alma El hombre se llama Carlos Pellicer, quien bajo los rayos de un sol inclemente congela imágenes poéticas Todos se van o vienen/ Yo me quedo a lo que dé el valor y miedo/ ¡Al viento, al viento, a lo que el viento quiera!/ Un mar sin honra ni piratería/ excelsitudes de un azul cualquiera/ y esta barca sin remos que es la mía La grave sonoridad de los versos llena de regocijo el rostro de los infantes
Aun antes de que el pianista arrime el taburete, los niños presienten un arcoiris de sonidos Están en lo cierto Las canciones que el señor de pelo blanco les ofrenda parecen salidas de reinos donde no existen miserias1 Tal como aparece en las mantas, el nombre del pianista corresponde al de Manuel M Ponce Dicen que es un gran compositor que no tiene empacho en presentarse en rancherías y que ama la música que se hace en los pueblos Se le ve radiante de felicidad por venir acompañado de una jovencita que todavía no concluye sus estudios en el Conservatorio Es su alumna predilecta y será la estrella de muchos firmamentos La muchacha cautiva con su sonrisa pero, al emitir su voz, se despliega el umbral de un mundo sonoro lleno de sortilegios El éxito del concierto presagia horizontes luminosos para la cantante, quien agradece con recato el aplauso de las criaturas que, en el instante, devienen admiradoras fervientes del arte lírico (Cae telón)
Segundo acto (La escena se divide en varios cuadros y en veloz retrospectiva se exhiben las fachadas de innumerables teatros) La joven alumna se ha convertido en una artista eminente Su apelativo habrá de resumirlo todo: La Soprano de México Leyendas van y anécdotas vienen Así como el melodrama lo prescribe, envidias y mezquindades hacen su aparición en la trama, más la indiscutible calidad vocal de la protagonista enmudece a las malas lenguas y atiza el asedio de pretendientes A la postre éstos se verán defraudados En el país del norte, un tal Aaron Copland redacta una petición para que el gobierno mexicano apoye la carrera internacional de la diva; sin embargo, el responsable del Instituto Nacional de Bellas Artes tiene en mente otros planes y responde que por el momento no ve ninguna solución práctica…2
Reconocimientos unánimes se forjan en donde quiera que la heroína pone pie Invariablemente, su voz suscita emociones que van más allá del llanto Ya sea como Mimi, Liú, Pamina o Micaela, el poder de su emisión canora disuelve topacios en el aire Su currículum anota triunfos descomunales Bruno Walter, director de la Filarmónica de Nueva York, la elige para que grabe con ellos la Novena Sinfonía de Beethoven Los cronistas musicales de la Unión Soviética la condecoran con la medalla al mérito Con motivo del primer aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las Naciones Unidas la presumen en un concierto donde departe al lado de Yehudi Menuhin, Leonard Bernstein, sir Lawrence Olivier y Eleanor Roosevelt Pablo Casals la reclama para que se encargue de los solos de su oratorio El pesebre
Aferrada a su misión de intérprete de la música mexicana, no deja escapar ocasión para divulgarla3 Son sus raíces que dilatan olas para fundir océanos Al cabo de los años contrae nupcias y da a luz a una niña que hereda su nombre La decisión del retiro se planea con inteligencia: Aunque la voz se mantenga incólume, basta con que le cueste trabajo moverse en el escenario (Cae telón)
Tercer acto (A manera de metáfora se vislumbran al fondo los jardines marchitos del Conservatorio Nacional de Música) El paso del tiempo ha vuelto quietud los temblores de la existencia La presencia de la gran artista irradia sabiduría hacia las nuevas generaciones de cantantes4 Quedan atrás los vértigos escénicos, así como el lustre de la ópera en México Diezmadas las funciones, los nuevos responsables construyen feudos propios que favorecen la exclusión Se escuchan arañazos en la niebla En un desfilar despiadado, los viejos compañeros de gestas musicales de la eximia maestra se tornan recuerdo Mario del Mónaco, Giuseppe Di Stefano, Franco Corelli, Erich Kleiber e Igor Markevitch engrosan la lista de sus ausencias
Al improviso, los rumores se visten de certeza para que las aulas del Conservatorio sean evacuadas El edifico se ha puesto en venta y aquel que se propone para remplazarlo es un remedo mal hecho que emana de un capricho presidencial Capricho al fin, pero enarbolado por sicarios Apelando a la cordura, la excelsa soprano es convocada para que su voz se eleve en contra del arbitrario desalojo El desplante de generosidad no se hace esperar La Sala Revueltas del amenazado plantel atestigua el prodigio: un aria de Händel es entonada y el fluir de sus frases humedece pupilas y apacigua enconos La defensora supera los 80 años y su canto reluce como plata virgen…
Cerca del desenlace, la admirada protagonista vuelve a entonar la voz en un canto de solidaridad para los niños más desamparados de la nación Por ellos vale la pena desandar caminos Graba pues, gustosa, un fonograma cuyas ventas deben destinarse al Hospital Infantil de México Federico Gómez, empero un médico obtuso venido a director considera que la iniciativa es irrelevante y la condena al silencio
Un kimono vaticina la despedida En su noble féretro, Irma González vuelve a encarnar a Madame Butterfly para iniciar su tránsito hacia otras regiones Los agradecimientos inundan corazones; no alcanzan los aplausos (Telón final) l
1 Se recomienda la escucha de las canciones infantiles que Ponce compone sobre textos de Rosaura Zapata
2 Alusión explícita a Carlos Chávez, quien efectivamente ayudó a la cantante pero circunscribiéndola a sus propios intereses
3 Se recomienda la audición de las Cinco canciones para niños y dos profanas, de Silvestre Revueltas, en la interpretación de la actriz de este relato
4 Entre sus alumnos destaca nada menos que Francisco Araiza

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