José Revueltas en 1968

A mediados de 1968, José Revueltas tiene 53 años de edad Es ya un escritor muy connotado Precisamente el año anterior le ha sido otorgado el premio Xavier Villaurrutia por el conjunto de su obra literaria, reunida en dos tomos por Empresas Editoriales, con un extenso prólogo de José Agustín, uno de sus más devotos lectores
Desde el 1 de mayo, Revueltas trabaja en el Departamento de Publicaciones del Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada, invitado por Beatrice Trueblood, una norteamericana de origen lituano interesada en armar un notable equipo de escritores que se encarguen de redactar textos para un sinnúmero de folletos y libros
Con Revueltas colaboran Juan García Ponce, Juan Vicente Melo y Augusto Monterroso
En la última semana de julio ocurren los primeros conflictos que darán lugar al movimiento estudiantil Ante la ferocidad de la represión policiaca, los jóvenes realizan asambleas para presentar una protesta organizada Revueltas es uno de los primeros intelectuales en acercarse a ellos Antes de que termine julio, escribe la primera de muchas aportaciones que hará al movimiento Se trata de un breve documento llamado Nuestra ‘revolución de mayo’ en México

El 1 de agosto, cuando el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, encabeza la primera gran marcha, Revueltas decide participar tanto como le sea posible El 14 de ese mismo mes se crea un Comité de Intelectuales, Artistas y Escritores, en cuya directiva figuran, entre otros, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, Manuel Felguérez y, por supuesto, Revueltas Él se convierte en el más activo representante ante el Consejo Nacional de Huelga (CNH) A finales de agosto, renuncia al Comité Organizador de los Juegos y se entrega de tiempo completo al movimiento estudiantil ¿Por qué? Porque es plenamente consciente de que, más allá de las exigencias iniciales de los muchachos (libertad a los presos políticos, destitución de jefes policiacos, derogación del delito de disolución social, entre otras), la protesta se ha convertido en “un movimiento que denuncia y cuestiona todo el sistema sociopolítico imperante” Y quizá, también, porque –como escribió América Luna Martínez hace unos años– en un plano más íntimo “la irrupción del movimiento estudiantil en 1968 () le permite a este hombre atormentado y rebelde la posibilidad de actualizar su utopía, su fe en el porvenir”(1)
El mejor testimonio de la enorme importancia que el movimiento estudiantil tuvo en la vida de Revueltas es el libro México 68: juventud y revolución, publicado en 1978 por ediciones Era A través de sus 347 apretadas páginas es posible apreciar la pasión con que se dedica a redactar proclamas, análisis, valoraciones y propuestas Impresionan la velocidad de comprensión y respuesta ante la celeridad de los acontecimientos, y la capacidad para reflexionar, indesligable de la voluntad de actuar y organizarse A los 53 años de edad Revueltas ha acumulado 38 de experiencia en la lucha, se ha convertido en un filósofo
Poco más de una quinta parte de ese libro se refiere al tema que Revueltas considera eje de acción y propósito central del movimiento: la autogestión académica, fundamento de la universidad crítica Es un concepto profundo y difícil de sintetizar, pero una cita del “Esquema para conferencia sobre autogestión académica” puede servir para ilustrarlo:
“La autogestión se propone que maestros y estudiantes recorran juntos y redescubran juntos la misma aventura que el pensamiento tuvo que recorrer en el proceso del acto creador de las ideas cardinales en las que se sustentan los diversos aspectos de la ciencia, la cultura y la técnica Mucho más que saber cuál es aquella fórmula en que se expresa la ley de la gravedad, redescubrir y conocer el proceso espiritual que llevó a Newton a encontrarla En lugar de saber las medidas con que está compuesta la Elegía de Marienbad, comprender, asimilar y consubstanciarse con todo aquello que condujo a Goethe a consumar el acto poético Así en todo, en las matemáticas como en la filosofía; en la arquitectura como en las ciencias químicas () Pues se trata de abolir las especializaciones para encontrar tras de cada disciplina particular la esencia del hombre desenajenado y el anuncio de su libertad”
Después de las advertencias ominosas que Díaz Ordaz desliza en su IV informe de gobierno el 1 de septiembre, Revueltas prevé que el régimen “optará por la carta de la represión” Lo señala en un apunte del día 15, y los hechos se lo confirman la noche del 18, cuando el Ejército asalta Ciudad Universitaria Nadie puede prever, sin embargo, algo tan brutal como la matanza de Tlatelolco, summum del feroz resentimiento que condujo las decisiones de Díaz Ordaz al sentirse cuestionado y befado
En la clandestinidad desde el 19 de septiembre, su participación sigue siendo muy intensa Cambia constantemente de casa No obstante, el cerco se cierra y el sábado 16 de noviembre, a las 12 del día, es capturado en una casa de la colonia Narvarte Los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) se hacen pasar por electricistas que van a “componer la luz” Revueltas se prepara para sufrir maltratos y torturas Nada de eso ocurre, pero pasa 53 horas secuestrado en “algún lugar del Valle de México” sin que medie orden de aprehensión alguna
El lunes 18, Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de la DFS, firma un informe, tal vez dirigido a Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación:
“Existe orden de aprehensión librada por el juez primero de Distrito del Distrito Federal, en materia penal, en contra del profesor José Revueltas Sánchez, como presunto responsable de los delitos de Invitación a la Rebelión, Asociación Delictuosa, Sedición, Daño en Propiedad Ajena, Ataques a las Vías Generales de Comunicación, Robo, Despojo, Acopio de Armas, Homicidio y Lesiones, estos dos últimos cometidos contra Agentes de la Autoridad Respetuosamente”
Diez delitos Salvo el primero, del que muchas veces lo han acusado, todos por completo, absurdos El juez que se los imputa –y cuyo nombre se omite cautelosamente en la nota de Gutiérrez Barrios– es Eduardo Ferrer MacGregor Él decreta la formal prisión de Revueltas, el 21 de noviembre
En Lecumberri, se le confina en la crujía “I”, correspondiente a los presos comunes, mientras que la mayor parte de los participantes en el movimiento que han sido encarcelados se encuentran en la crujía “M” Además de aislarlo, hay una clara intención de ridiculizarlo, de infamarlo y malquistarlo con sus compañeros
El Boletín número 10 del Archivo General de la Nación (octubre-diciembre de 2005) incluye un artículo del periodista Héctor Javier Pérez Monter acerca de La última captura de José Revueltas En él se reproduce un documento de la DFS –un “perfil” del escritor– al cual pertenecen los siguientes fragmentos:
“Durante el movimiento estudiantil, participó activamente aglutinando a los grupos de ideología más radicales incitándolos a no ceder ante el gobierno, invitándolos a cometer actos violentos como medida de presión a sus peticiones Se creyó el intelectual liberador de la juventud estudiantil, por lo que sus seguidores lo consideraban como un elemento vital para el movimiento estudiantil, otorgándole los medios de seguridad y protección para evitar en cualquier forma su detención
“En su ideología, inquieta y tratando siempre de ser el máximo líder de los movimientos, y al verse aislado de la mayoría del estudiantado, trató nuevamente de imponerse exponiendo en sus conferencias una nueva tesis a la que llamó autogestión Fue detenido por la policía el día 16 de noviembre y consignado por varios delitos del orden federal, por lo que en la actualidad se encuentra en la cárcel preventiva de Lecumberri, tratando de aplicar la autogestión ante las autoridades que lo juzgan
“Revueltas, en sus delirios de grandeza, pensó en crear un partido político Marxista Leninista mediante el cual él pudiera ser postulado como candidato a la Presidencia de la República”
Estos párrafos son muy semejantes, en cuanto a contenidos, a la supuesta “declaración preparatoria” de Revueltas que publica el periódico El Día el 4 de diciembre de 1968 Allí también se subraya que Revueltas se arroga la jefatura del movimiento estudiantil y que quiere ser “presidente de los jóvenes” Y no falta el tonto que en la crujía “M” proteste por el “protagonismo” de Revueltas Sin embargo, para disipar toda duda, el 7 de diciembre Revueltas envía una carta a los internos de esa crujía, les explica que hay “quienes se desviven por encontrar la más leve ocasión de zaherirme y caricaturizarme Me fastidia escribir de estas tonterías”
Las ridículas son las acusaciones que se les hacen a Revueltas y a sus compañeros Son tan aberrantes que, como bien señala el propio escritor, en ellas mismas reside la mejor defensa de los inculpados
Él se encargará de demostrárselo a quienes lo juzgan en septiembre de 1970, cuando por fin se realizan audiencias públicas contra los presos políticos del 68 en uno de los patios de Lecumberri (40 horas ininterrumpidas, desde la mañana del 17 hasta la noche del 18)
En la intervención que hace en propia defensa, Revueltas desmonta los argumentos que usan sus acusadores y, sin decirlo, prueba que quienes pedían democracia han sido victimados o se encuentran en la cárcel mientras sus asesinos, impunes, creen haber salvado a la patria Lo hace con una socarronería deliciosa, sabiendo que de cualquier manera será condenado porque “nuestro destino político con el dedo de Dios se escribió”
Su actuación es un ejemplo de lucidez y de entereza El fallo definitivo tardará todavía dos meses más
A las 15:30 horas del 12 de noviembre de 1970, ocho días antes de su cumpleaños –y 18 días antes de que concluya el sexenio diazordacista–, Revueltas es sentenciado a 16 años de cárcel Arturo Martínez Nateras, uno de los muchos procesados cuyo destino dependía del dictamen de Ferrer MacGregor, recuerda que cuando el magistrado concluyó, Revueltas “habló en nombre de todos”
“Aceptada la lectura de la sentencia, me dirijo a los actores y en especial a las autoridades judiciales; nuestras sentencias impuestas por la dictadura del gobierno son el reflejo de la inconciencia de los colaboradores judiciales en este falso proceso político; a ustedes, jueces que funcionan como tales y que tratan de castigarnos en nuestro físico, más no en nuestro espíritu () hubiera sido mejor mandarnos al paredón Me dirijo a las autoridades judiciales y al presidente de la República Díaz Ordaz para decirles que mientras nuestros cerebros tengan vida continuaremos en la lucha sin importar que las penas sean de 20 o de 40 años; y si ahora ustedes están allí, con el tiempo habrá quien les juzgue, tal vez las generaciones futuras lo harán, y si no a sus hijos o a los hijos de sus hijos, o a los hijos de los hijos de sus hijos, lo que hago extensivo a todos los funcionarios judiciales”
Luis Echeverría asume la Presidencia del país el 1 de diciembre de 1970 Al poco tiempo comienza a buscarse la manera de liberar a los sentenciados sin acudir a una amnistía, pues hacerlo implicaría reconocer su calidad de presos políticos Algunos aceptaron salir del país en una suerte de exilio voluntario Revueltas se negó con vehemencia a cualquier forma de componenda, contraria a su honor y dignidad política, aunque eso signifique purgar la totalidad de su sentencia No obstante, de la misma manera en que lo apresan, lo obligan a aceptar la libertad Sin que se desechen los cargos en su contra ni se anule la sentencia y, por supuesto, sin que se le pida una disculpa, Revueltas sale de Lecumberri, bajo protesta, el 13 de mayo de 1971 Por fortuna Si hubiese tenido que cumplir la condena que le habían fijado, Revueltas habría muerto en prisión Los 30 meses que estuvo recluido en Lecumberri minaron su salud profundamente
Revueltas no dejó de meditar en torno al movimiento estudiantil en los meses y años posteriores México 68 incluye textos escritos entre junio de 1971 y noviembre de 1974 Y todavía a finales de 1975, cuando Renata Sevilla lo entrevista para el libro de testimonios Tlatelolco, ocho años después (editorial Posada, 1976), expresa su deseo de darle un cuerpo de explicación al movimiento para extraer la médula de esa experiencia
El tiempo no se lo permitió José Revueltas murió el 14 de abril de 1976
“La bárbara matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 es una herida que permanece aún abierta y sangrante en la conciencia de México el 2 de octubre de 1970 Han pasado dos años, pero esto no es cosa del transcurrir del tiempo, sino del transcurrir de la justicia histórica: sólo ella puede cerrar esta herida No obstante, ni la justicia histórica ni nadie ni nada podrá borrar este recuerdo: será siempre una acta de acusación y una condena Hoy, a dos años de distancia, la pregunta acusatoria sigue sin respuesta: ¿Cómo fue posible una acción tan criminal y monstruosa, tan increíble, irracional y estúpida, como la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre?” l
(JR: “Aniversario de Tlatelolco”, en México 68: juventud y revolución, pp 280-281)
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(1) José Revueltas o la utopía contrariada, en Alberto Saladino García (compilador), Humanismo mexicano del siglo XX, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, 2004

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