Una venganza de tlaloques

De acuerdo con el mito, la avidez del último gobernante tolteca fue castigada con una sequía en la que pereció su raza Era intolerable para ojos divinos que se viviera en pos de la acumulación personal de riqueza en vez de procurar la sobrevivencia de un pueblo Sólo un necio como Huémac pudo preferir piedras y plumas preciosas en lugar del maíz tierno que se le había ofrecido por su victoria en el juego de pelota
Mitos de lado, lo cierto es que los toltecas se extinguieron y su lugar en la cuenca del Anahuac fue ocupado por mexicas Éstos se convirtieron en adalides de la cultura de sus predecesores, logrando inclusive superarlos en el manejo y preservación del agua Sin la tutela de Tláloc, no habrían podido erigir aquél prodigio urbano en equilibrio perfecto dentro de un cosmos suspendido entre nubes y lagos Además del cultivo en chinampas, la ingeniería hidráulica mexica pudo separar las masas de agua dulce de aquellas salitrosas que habitaban la gran laguna Un portento que asombró a propios y extraños Pero el destino era ineluctable y en la arrasada Tenochtitlán se desterró la reverencia hacia las deidades sin que sus destructores –redivivos en generaciones sucesivas– tuvieran remordimientos
¿Qué se puede decir frente a la creciente escasez si estamos asentados en un terreno otrora bendecido por la abundancia del líquido vital que se invocaba con sangre? Acaso habremos de contener la angustia evocando sonoridades acuáticas y agradeciendo que la sed aún no nos desgarra las entrañas
Para nuestra sorpresa el agua sigue aún ahí; su sonido se adhiere a la piedra como liquen primigenio; escuchemos con mayor atención Rebosan de agua fresca Las fuentes de la ciudad “eterna” nos convidan a beber de sus manantiales a través de su armonía de cristal En ellas se venera a Neptuno cuya presencia se manifiesta en compañía de sirenas y tritones1 A ningún bárbaro se le ocurrió prohibir sus alabanzas Tampoco el papado quiso impedirlas Habrá que reconocer que el panteón romano logró pactar con la Iglesia paleocristiana la supervivencia de algunos de sus dioses Únicamente cambiaron de nombre Tiempo atrás, Neptuno había dejado de llamarse Poseidón
Antes de ser llevados por las corrientes del río Tíber, será recomendable trasladarnos hacia la Villa d´Este en la cercana Tivoli Tomará un instante En la magnificencia de sus jardines surgen chorros multiformes cuyos juegos de agua alborozan las profundidades del alma humana Frente a ellos y en comunión plena consigo mismo, el abad y pianista Franz Liszt dejó que su imaginación fluyera para crear un cuadro sonoro de sugestiva plasticidad melódica Algo similar escribiría Maurice Ravel para ilustrar su fascinación por los remansos acuáticos donde el espíritu logra deshacer sus ataduras con el mundo físico2
Regresemos ahora a las márgenes del Tíber, donde nos espera un navío evanescente En los torrentes tiberinos se han agitado milenios en rumores que no cesan jamás Tanto el esplendor como la caída del Sacro Imperio se reflejaron con nitidez en su grave discurrir Si reparamos en el puente Milvio podremos observar una de las estatuas que lo adornan Pertenece a Juan Nepomuceno, santo patrón de todos los que viven al amparo de los ríos, quien fue martirizado por orden del rey Wenceslao de Bohemia Al momento de morir ahogado, Nepomuceno vio cómo su sangre se diluía en las aguas del río Moldava…
Por fatigosa que sea, la ascensión al monte Schwarzberg es imprescindible Ahí renace en continuación el Moldava; será su propia voz la relatora de lo que acontece desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Elba El amanuense del relato es Bedrich Smetana, quien murió sordo y loco, pero nunca ajeno a las bellezas de su patria Según el esquema del compositor, la travesía no debe durar más de 12 minutos3 He aquí la primera imagen sonora: flautas con pizzicatos de las cuerdas Simbolizan las fuentes que, tornándose riachuelo, atraviesan bosques de abeto; a lo lejos una escena de caza Más adelante el arroyo presencia una boda campesina con las rústicas sonoridades de sus danzas Es de súbito noche; el claro de luna ilumina un baile de ninfas sobre las arenosas orillas Hay que asirse al barandal, pues los rápidos de San Juan están a la vuelta del recodo En esta parte del río murió el mencionado mártir La corriente es ya majestuosa y estamos a punto de divisar los perfiles góticos de Praga que anuncian el orgullo con que sus moradores la preservan El ingreso a la ciudad coincide, naturalmente, con el clímax sinfónico de la obra Valdrá la pena anotar que el Moldava se desbordó en varias ocasiones, pero eso no fue motivo suficiente para cometer la vesanía de entubarlo Quedémonos nada más con el asombro
Por motivos ajenos a nuestra voluntad habrán de suspenderse algunos itinerarios No serán viables ni el recorrido por el “bello Danubio azul” escuchando el vals homónimo de Johann Strauss II ni por el Rhin en compañía de sus evocaciones wagnerianas; tendremos que navegar, antes de llegar a mar abierto, únicamente por el Támesis
El sobre lacrado procede de Hampton Court Se nos informa que tenemos un lugar reservado en la embarcación para invitados especiales; en aquella contigua viajarán los músicos El espectáculo comenzará a las 20:00 del miércoles 17 de julio de 1717 conforme a la puntualidad inglesa Se nos invita también al banquete que tendrá lugar en Chelsea una vez que se hayan remontado río arriba las tres millas previstas Cuando el rey haga su aparición, se levarán anclas, dará inicio la música y estallarán en el cielo los primeros fuegos de artificio Etiqueta rigurosa No olvidemos que el costo de estas extravagancias es sufragado, en su mayor parte, por la riqueza procedente de Indias que es sustraída de galeones españoles por piratas británicos… El asiento lo hemos pagado con creces
El primer sorprendido será Jorge I, pues la música brilla aún más que los fuegos de artificio El Támesis se ha iluminado por vez primera con estallidos sonoros Al monarca le gusta tanto lo que escucha que exigirá que se toque tres veces de fila…4 El autor es un joven sajón cuyo nombre quedará inscrito en la abadía de Westminster junto al de los más altos dignatarios: Gëorg Friedrich Händel
La proa acaba de enfilarse hacia la vastedad oceánica Reharemos la ruta colombina… El mar con todo y su petróleo es nuestro, nos dicen, pero su brisa no nos devuelve el color de las mejillas Nadie le dio crédito al hidalguense Abundio Martínez por haber compuesto un vals llamado En alta mar que fue adoptado como himno por la marina militar alemana ¿Y Sobre las olas? Baste con decir que cuando Juventino Rosas fue convocado a Palacio Nacional para dirigirlo, los músicos opusieron resistencia por verlo demasiado prieto Don Porfirio tampoco tuvo la sensibilidad para pedirle que se tocara tres veces de corrido y mucho menos pensó en darle una sepultura digna Rosas fue enterrado como indigente en Cuba ¿Y nuestros ríos? Un paseo por el Lerma nos curará de espantos ¿Y nuestros lagos?
El recuento abruma y quizá en el pasado encontremos alguna respuesta Fueron las huestes de Cortés quienes marcaron la pauta Recuérdese que en el asedio a Tenochtitlán cortaron el abasto acuífero proveniente de Coyoacan y Chapultepec, y que destruyeron el albarradón que dividía las aguas y controlaba las inundaciones ¿Será casual la imparable desertificación que sufre España? ¿No va en ella implícita un ajuste de cuentas orquestado por los ayudantes de Tláloc a quienes se les condenó como a criaturas inservibles? ¿No fueron seres aptos para castigar la estupidez y la arrogancia que nos ahoga? l
1 Se recomienda la audición del poema sinfónico Fontane di Roma
de Ottorino Respighi
2 Es aconsejable escuchar los Jeux d´eau a la Villa d´Este para piano
de Franz Liszt, así como los de Maurice Ravel
3 Se aconseja escuchar de manera paralela el poema sinfónico Vltava, de Smetana
4 Se sugiere la audición de las suites de la Música acuática, de Hándel

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