Poesía resucitada

Cuando apenas era una estudiante, la ensayista y narradora Silvia Quezada descubrió la poesía de una autora jalisciense cuyas huellas en la literatura mexicana prácticamente habían desaparecido Se trata de Rebeca Uribe, cuya fuerza poética constituyó para Quezada una “epifanía” tal que se dedicó a compilar y estudiar sus textos durante una década
En agosto de 1949 los periódicos capitalinos informaron sobre el deceso, en circunstancias no del todo claras, de la poeta jalisciense Rebeca Uribe, que además era secretaria de María Félix A raíz del turbio caso, la famosa actriz salió del país y la maquinaria presidencial operó hasta sepultar cualquier indicio de escándalo, con lo que dejó en la sombra la personalidad y la obra de la escritora
Tras varias décadas y por accidente, una estudiante del cuarto semestre de la Facultad de Filosofía y Letras, Silvia Quezada, descubrió en una vecindad del barrio de Analco el libro Poesías, de Uribe
Para Quezada comenzó entonces una odisea, a fin de conocer a la escritora y localizar su obra En la Facultad de Filosofía y Letras ni siquiera los expertos en literatura jalisciense sabían de quién se trataba

Luego de una ardua labor, los datos comenzaron a fluir hasta que Silvia reunió material suficiente para escribir su tesis de licenciatura, la cual se convirtió después en el libro Máscara sin fortuna Rebeca Uribe, editado por el ayuntamiento de Guadalajara en 1997 y que contiene un estudio y una compilación de obras de la autora
Hace unas semanas, durante una presentación en la Preparatoria de Jalisco, Quezada declaró: “Con esta charla cumplo una promesa: cierro un ciclo de 10 años en los que me esforcé por difundir y dar a conocer la obra de la poeta Rebeca Uribe”
Dos libros y dos poemas inéditos –que Proceso Jalisco publica en esta edición– son parte del resultado de esa búsqueda Platicamos al respecto con Quezada, ahora ensayista y narradora
–¿Qué representó para usted cerrar el ciclo de la investigación y difusión de esta obra?
–Por espacio de 10 años tuve un faro poético: la voz de la escritora Rebeca Uribe Sus textos me hicieron reflexionar sobre el papel de la mujer mexicana durante el siglo XX Para mi gusto, la mujer nacida en esa centuria vivió una profunda paradoja: por un lado dejó de circunscribirse a ciertas profesiones para alcanzar otras metas espirituales, pero por otro lado tuvo que enfrentarse a una lucha de carácter social, la de ser cuestionada en su papel de madre profesionista y trabajadora Y aún más: se vio obligada muchas de las veces a una competencia casera, en donde su rol fue desmerecerse ante la figura del hombre
“Para Rebeca Uribe el papel de la mujer implicaba una suprema impotencia Su poesía, escrita a la par que la revista Contemporáneos, no alcanzó esa difusión Vivir en Guadalajara fue uno de los obstáculos, otro, el apartarse, como los poetas de esta publicación, de los temas de crítica social, entonces en boga
“Mi interés por divulgar su obra no residió únicamente en compartir el hallazgo, sino que he considerado la frescura de su voz aún en el presente siglo Pero 10 años de búsqueda afanosa de los cinco libros “perdidos” de su obra completa son muchos, acaso demasiados para quienes no han vivido una epifanía literaria
“Como lectora, mi identificación con los tratamientos de Rebeca Uribe es definitiva Su actitud ante el amor, ante el erotismo, ante la soledad y la muerte me son conciliadores Su ruptura con la forma, alejada del artificio modernista, y su visión ontológica del amor siguen cautivándome Pero un investigador tiene sus alcances y sus límites, mi tarea de divulgación cumplió ya 10 años, he recorrido muchas bibliotecas del país, de Argentina, de España, por ser éstos las destinos de su interés, buscando los títulos que no he podido leer: Esfinge, Versos, Llovizna, Poema a modo de una suite, Emoción furtiva, escritos entre 1933 y 1945”
–¿Qué reseñaría como lo más notable en ese período?
–La lectura de la obra de escritoras de su misma época Rebeca Uribe fue una poeta insumisa, una voz que se rebeló con firmeza a las normas sociales de su tiempo (1912-1949) a través del arte: “Quien a la gente escucha, / tendrá su vida rota”, escribe en el poema Valentía El tono no convencional de sus versos humaniza las composiciones El amor no es una meta ni un lugar idealizado, es efímero, por eso habrá de vivirse con intensidad
“Las múltiples presentaciones de su trabajo en auditorios diversos dieron por resultado un genuino interés por parte de la gente joven para escribir otros trabajos académicos, donde las conclusiones afirman que la poesía de Uribe es un trabajo conceptual, un gesto rebelde ante las instituciones, a decir de algunos analistas Los temas no fueron muy apropiados para brotar de pluma de mujer, y los convencionales fueron trabajados con una finura extrema, como el de la maternidad, donde el vientre de la madre del artista es cisterna trágica”
Textos de juventud
Silvia Quezada ha difundido los poemas de Rebeca Uribe en aulas escolares, recintos institucionales, asilos de ancianos, ferias del libro, salas de lectura en voz alta, estaciones radiofónicas, talleres literarios y hasta en hospitales
–¿Qué puede decirme de los dos poemas inéditos de la autora?
–Se trata de dos poemas de juventud, uno escrito cuando Rebeca tenía 20 años y el otro a los 23 El primero, titulado Por ti misma, es una prosa poética que se dirige a la mujer desheredada de la fortuna Coloca el esfuerzo personal y al raciocinio como elementos para la victoria: “Educa tu inteligencia, tu corazón y tu voluntad, entonces poseerás lo mejor en este mundo: te poseerás tú misma” El texto se asimila a los que destinara a la revista Carteles, donde tal vez comenzó a publicar en 1928, a los 16 años El segundo es un poema en verso libre que se titula Mañana de lluvia, fechado en 1935, donde se explicita una mudanza de traje, de gris a claro, debido a la presencia del amor expectante: “Yo no sé si es la lluvia / el día tan aromado / o la inquietud de verte / por lo que estoy temblando…” El poema es de los muy escasos que hablan a un amor presente; la mayoría con ese tema aluden a la ausencia y al tiempo perdido
–¿En qué circunstancias llegaron a su poder?
–Por ti misma llegó a mis manos a través una señorita de la tercera edad, que prefiere guardar el anonimato porque el escándalo en torno de la muerte de Rebeca no pudo ser superado por muchos de aquellos que la conocieron Según el libro de defunciones del Panteón Español de la Ciudad de México, Rebeca falleció por una intoxicación; la prensa de la segunda quincena de agosto de 1949 siguió día con día las pesquisas, para terminar olvidando la historia El segundo poema llegó hasta mí por un estudioso de las letras que lo localizó en los archivos de una cantina, en Guadalajara
–¿Seguirá tratando de localizar los cinco libros que le faltan?
–La acción de búsqueda se ha convertido en un acto de rutina Mi primera investigación formal para la Universidad de Guadalajara, con el tutelaje de la maestra Magdalena González Casillas, fue sobre Rebeca Uribe, pero más tarde, ya como investigadora titular, los temas fueron multiplicándose: La feria municipal del libro en Guadalajara; Leyendas de Guadalajara, Los talleres literarios; Letras de Jalisco; El diccionario de escritoras en Guadalajara; De fiesta por Jalisco; Prácticas culturales alteñas; Capilla de Guadalupe al filo de una gestación; El patrimonio natural de Temaca… Es inevitable: archivo que visito con mi grupo de investigación, archivo donde se intentan localizar los textos perdidos de Rebeca Uribe
–Si encontrara más textos de Uribe, ¿continuaría la investigación?
–Le dedicaría un análisis a fondo Actualmente estoy escribiendo una tesis sobre la poesía de Coral Bracho, como trabajo doctoral Tal vez esté ejercitándome para lo que pudiera llegar; la vida te alecciona sin que sospeches cuándo pondrás en práctica lo que ahora aprendes

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