Quinto aniversario del FICCO

La quinta edición del Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México, mejor conocido como el FICCO, se inaugura esta semana; si uno reflexiona, cinco años son pocos para que un evento cultural de esta índole se haya consolidado con tanta fuerza, manteniendo su propuesta original de crear nuevos espectadores, presentar mucho de lo más relevante de la producción cinematográfica mundial, además de expandir sus horizontes ofreciendo cursos, conferencias, funciones al aire libre, exposiciones y hasta homenajes a grupos famosos de rock, esta vez al legendario Joy Division
El problema ahora consiste en cómo orientarse y navegar dentro de un festival que incluye un volumen tan amplio de diferentes secciones que corren en menos de 12 días Uno puede mostrarse ecléctico, “viendo un poco de todo”; ortodoxo, dedicándose a las selecciones oficiales de ficción y documental; marginal, asistiendo únicamente a las funciones “11:59”, México Digital o la retrospectiva de documentales de contenido social de Frederick Wiseman; clásico, con las secciones dedicadas al maestro Carl Dreyer, al impecable Maurice Pialat o al inusitado, aunque ya consagrado, Aki Kaurismaki; o tendencioso y hasta snob, dedicándose a las Galas, Tendencias y la muestra de cintas de Filipinas, el país invitado
El contenido político de la sección documental viene fuerte; un ejemplo, M, dirigido por el argentino Nicolás Prividera, minuciosa indagación y doloroso periplo, sin caer en el sentimentalismo, acerca de las desapariciones en Argentina bajo la llamada “última dictadura militar” Por medio de entrevistas Prividera investiga la desaparición de su madre, Martha Sierra, miembro del grupo Montoneros; cuatro “emes” (incluyendo la ausente, la de muerte) que aclaran el título
Otro ejemplo sería Zoo, dirigida por Robinson Devor, documental sobre la zoofilia, insoportable para cualquier defensor de los derechos de los animales La china Escuela de Circo sigue paso a paso el adiestramiento de los niños en una famosa escuela de acrobacia, una prueba de que las memorias de Jackie Chan o las alusiones de Chen Kaige (Adiós a mi concubina) a la manera de entrenar a los infantes no exageran un ápice; este estupendo documental camina sobre el filo del tributo a una tradición y la denuncia del abuso infantil

De Tendencias vale mencionar, sin descartar a las demás, Ayúdame Eros, segundo largometraje del taiwanés Lee Kang Sheng, actor fetiche de Tsai Ming-liang (¿Qué hora es allá?, No quiero dormir solo) que da cuenta de haber aprendido a hacer cine con uno de los maestros contemporáneos Intriga el trabajo de Lee, quien actúa su propia cinta asumiéndose como personaje de Tsai desde su propia perspectiva O también Persépolis, una cinta francesa de animación para adultos dirigida por la iraní Marjane Satrapi; un sorprendente y valiente relato de iniciación a la vida, a la política y al arte de una joven bajo el régimen del Sha, primero, y luego de los ayatolas La épica de un personaje femenino alejada de cualquier remedo de masculinidad La técnica de abstracción en tinta, negro y blanco, efectos donde resuenan la melancolía y el oscurantismo, hace pensar en los dibujos de Hugo Pratt
De Lujuria y traición (Lost, Caution, Se, Jie), en la sección de Galas, de otro taiwanés, Ang Lee, habrá mucho que comentar; esta cinta estadunidense-china hongkonesa se ha beneficiado de la publicidad debida a sus escenas de sexo explícito, pero el contenido político, la ocupación japonesa en Shanghai durante la segunda Guerra Mundial y la complicidad de un gobierno chino impuesto por Japón, es aún más delicado Ang supo valerse de un reparto de actores chinos reconocidos en occidente, como Tony Leung Chiu-wai (Deseando amar), el cantante pop Wang Lee Hom (famoso en Estados Unidos y Asia), más el lanzamiento de un nuevo talento: la exquisita Wei Tang La fotografía es del mexicano Rodrigo Prieto
El incondicional colaborador y guionista de Ang Lee, James Shamus, conserva el sabor del bello y aterrador relato de la escritora china Eileen Chan,una historia de espionaje donde el sexo se convierte en un arma mortal; la tensión es casi insoportable, el ritmo hipnótico como el de un maestro de caligrafía, y las escenas de sexo (no tan explícitas como quiere la publicidad), completamente justificadas, como pocas veces en el cine, llegan a ser incómodas porque Ang Lee logra convertir al espectador en un voyeur accidental, alguien que está presenciando una escena demasiado íntima, que no debería ver
El festival se inaugura con Promesas peligrosas (Eastern Promises; Reino Unido-Canadá) del canadiense David Cronenberg, otra cinta a la que hay que dedicar un espacio entero Lóbrego relato sobre la mafia rusa que tiene como escenario un Londres nada glamoroso; una reflexión sobre la condición humana al grado cero, que se vale del género thriller para mostrar la imposibilidad de borrar la persistencia de la historia inscrita en la piel Tatuajes de un pasado carcelario controlado por la KGB y rituales de iniciación en la mafia, la temible Vory Z Zakone, con inscripciones de tatuajes La lucha cuerpo a cuerpo de dos mafiosos con cuchillos y vestidos de cuero tratando de asesinar a un Viggo Mortensen desnudo, auténtica escena de sadomasoquismo coreografiada como danza, es ya toda una leyenda l

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