El espacio infinito de Raúl Aceves

El jardín infinito (Amaroma Ediciones, Guadalajara, 2006), el libro más reciente de Raúl Aceves, es una invitación a reflexionar sobre los poemas, los aforismos y las minificciones
En las páginas de este volumen el autor no ofrece ninguna regla ni definición didáctica; tampoco pistas ni moralejas, como estilaban los antiguos autores de fábulas Por el contrario, Aceves se mueve en un espacio infinito que acepta un sinnúmero de posibilidades de interpretación
Sin embargo, en su pieza Disculpen, el poeta se excusa ante sus lectores porque, afirma, sus poemas son más bien “discursos filosóficos” y “aforismos verticales”
Los poemas nunca han dejado de ser verticales, pero los versos que se escriben ahora rara vez son rimados Desde esta perspectiva, muchos poemas son más bien discursos filosóficos y aforismos verticales, como asegura Raúl Aceves
Pero nos queda una duda: ¿cómo definir con claridad un término tan difuso como “aforismo” y diferenciarlo del resto de sus “parientes” como la máxima, la sentencia, el proverbio, etcétera? Al consultar el artículo del autor titulado Reflexiones sobre el aforismo, divertido pero a la vez desanimado leo las conclusiones: “El aforismo, por su misma naturaleza, escapa a todo intento de definición Y esa, precisamente, es su mejor definición”
Así, en El jardín infinito encontramos poemas y aforismos Y lo que une a estos dos tipos de textos es su tono humorístico alejado de cualquier afán didáctico En realidad, a veces es imposible distinguir estos aforismos de los “periquetes”, creados aquí en Guadalajara por Arturo Suárez, género éste que también seduce a Raúl, quien hace poco me entregó una antología de periquetes tapatíos realizada por él
En uno de sus aforismos, él nos explica su concepto personal de la poesía: “Más que versos –dice–, escribo anversos y reversos”
Esta afirmación subraya el carácter enigmático de la poesía de Raúl Aceves, quien en sus poemas continuamente nos desorienta, sorprende, deslumbra y desconcierta, pero jamás nos aburre
Sus versos nos hacen ver las situaciones absurdas de nuestra vida y así nos obliga a reflexionar Si la vida es complicada, la poesía de Raúl también lo es En Los invisibles, por ejemplo, el autor habla de la transparencia –un concepto tan de moda en estos momentos en México–, que, precisa, es para burócratas invisibles y kafkianos; ellos, insiste, “prefieren la transparencia /a cualquier otro tipo de ropa/”
Un universo navegable

La poesía, igual que nuestra vida, es un misterio El proceso de creación de los poetas no es racional, tampoco sistemático Por eso en Hay escritores que piensan se pronuncia por los poetas que no piensan, ni riman, y llegan a la conclusión de que “tal vez entre ellos /surja algún verdadero poema”
Según el autor de El jardín infinito, el poeta no expone sus ideas de manera ordenada y racional Para entender la poesía, dice, la sensibilidad es más importante que el intelecto Hablar sobre la “música de los colores” del sol es algo bello, pero irracional El poeta nos habla de perros que “ladran la tierra” y de hombres que la labran Raúl asocia la poesía con el agua y habla de “poesía líquida”
El jardín infinito es un libro bello, lleno de sorpresas que quizá nos ayude a comprender las situaciones absurdas y las contradicciones de nuestra vida
De la poesía de Raúl Aceves podríamos decir lo que él dice del aforismo: que “escapa a todo intento de definición” Nuestra existencia sigue siendo un misterio Vivimos en una “oscuridad vestida de luces” y estas luces las encontramos en El jardín del infinito y muchos otros poemarios ?

Comentarios

Load More