Índice acusador

Pese a que se han logrado avances en la lucha contra la corrupción, aún prevalecen prácticas que la favorecen En un estudio comparativo de la organización Global Integrity, que incluye 43 países, México obtuvo una mala calificación sobre todo en lo que se refiere a la responsabilidad gubernamental, que incluye aspectos como financiamiento político, obligaciones legislativas y judiciales y manejo presupuestal, en los que –de acuerdo con la evaluación– no hay transparencia
La corrupción en el mundo está siendo evaluada desde una nueva perspectiva El informe Índice Global de la Integridad 2006 elaborado por Global Integrity, una organización con sede en Washington, fue dado a conocer esta semana
El índice valora la efectividad de las instituciones públicas y las prácticas anticorrupción en 43 países, y considera más de 290 variables para acercarse a la realidad de qué está pasando y por qué la corrupción continúa a pesar de todos los esfuerzos por erradicarla
En el reporte, los países fueron clasificados en cuatro grupos: honestidad muy débil, débil, moderada y fuerte En este rubro México fue considerado como débil, al lado de Nicaragua, Guatemala, Indonesia y Uganda Tuvieron mejor calificación Argentina, Brasil, India y Filipinas, pues se estimó que en estos países la honestidad es moderada
El índice es único en su género, ya que se basa en un concepto novedoso que en vez de identificar hechos corruptos trata de medir la eficacia y capacidad que las instituciones y los ciudadanos tienen para identificar los fenómenos de corrupción y ponerles remedio
El hallazgo más relevante fue que el financiamiento político y una débil responsabilidad legislativa son los obstáculos mayores al esfuerzo contra la corrupción a nivel mundial
Una de las formas de corrupción más frecuentes en el mundo consiste en la donación de dinero a los partidos y a sus candidatos Cuando éstos llegan al poder, quienes hicieron las aportaciones les cobran el favor al exigirles concesiones, contratos y modificaciones a las leyes
“La situación en México, tal y como encontró nuestro equipo de especialistas, pinta un panorama mezclado El país muestra un desempeño superior a la media, por ejemplo, en el acceso público a la información, donde el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) es una de las instituciones más avanzadas de su tipo en el mundo Hay también un desempeño superior a la media en elecciones”, dice a Proceso Nathaniel Heller, director de Global Integrity
Y añade: “Pero por otro lado todavía existen enormes desafíos como el amiguismo y el conflicto de intereses” Hay señales positivas, pero aún hace falta resolver problemas muy importantes”
La calificación general de “débil” que obtuvo México se debió al hecho de que en el tema de responsabilidad gubernamental –financiamiento político, obligaciones legislativas, judiciales y de presupuesto público– no existe suficiente transparencia y responsabilidad
También la administración y la verificación y regulación de la corrupción son débiles No existen, por ejemplo, leyes que protejan a quien denuncie la corrupción
México obtuvo buena calificación en lo que se refiere al acceso a la información pública, elecciones, participación ciudadana y de organizaciones civiles Sin embargo, en el tema de los medios de comunicación resultó con una evaluación baja al considerar que no todos los ciudadanos que lo desean pueden poseer un medio Además, quienes se dedican a investigar la corrupción pueden poner en riesgo su seguridad
Los indicadores muestran que las leyes anticorrupción existen en México, pero la institución encargada de combatirla, así como el sistema de justicia y la aplicación de la ley, no funcionan adecuadamente El capítulo Reporter´s Notebook detalla cómo opera la justicia:
“Nuestro sistema de justicia está enfocado a castigar a los más pobres y a los delincuentes menos peligrosos, los que no pueden pagar sobornos Es terriblemente injusto castigar los delitos y los robos menores Todos perdemos porque todas las mafias –narcotraficantes, robacoches– se fortalecen”, señaló Ana Laura Magaloni, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE)
Los jueces, que a menudo son percibidos como corruptos, dijo la investigadora, tienen un problema diferente “Creemos que los jueces son débiles en vez de corruptos Ellos no están muy dispuestos a confrontar los hechos que ocurren durante la detención y las investigaciones del Ministerio Público En 96% de los casos los jueces emiten una decisión de culpable Eso significa que están dando la razón a los acusadores”
En el mismo capítulo el reporte consigna que durante su gobierno, el presidente Fox privilegió como estrategia la prevención de la corrupción por encima del castigo a los delitos cometidos por funcionarios corruptos Como ejemplo, cita el caso del exdirector de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, Alfonso Caso, a quien no se le fincaron cargos penales, a pesar de que existían pruebas de que había otorgado contratos a cambio de sobornos
El informe completo puede leerse en wwwglobalintegrityorg/reports/2006/mexico
*La autora participó en la elaboración del estudio Realizó el capítulo Reporter´s Notebook, que ilustra la cultura de la corrupción tal y como existe en México

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