La batalla por el legado de Gabriela Mistral

La semana pasada, para conmemorar el cincuentenario luctuosos de esta gran poeta y extraordinaria mujer, ofrecimos un apunte sobre la primera de las dos largas temporadas que residió entre nosotros Ahora, la reciente muerte de Doris Dana, quien fuera su heredera y albacea, revive el interés por la situación en que se encuentra el legado de la Premio Nobel de Literatura
El 17 de noviembre de 1956, en pleno uso de sus facultades, Gabriela Mistral asentó en su testamento que su amiga, la escritora estaduniense Doris Dana, sería su heredera, y como tal calidad dejaba a juicio de ésta “todas las decisiones relativas a la publicación de mis obras literarias tanto pasadas como futuras en cualquier parte del mundo”
El pasado martes 9 de enero, un día antes de que se cumpliera el quincuagésimo aniversario luctuoso de la poetisa, la prensa chilena difundió la noticia de que Dana había muerto el 28 de noviembre de 2006 a la edad de 86 años en su casa en Naples, Florida
Y acaso habría pasado aun más tiempo antes de que su deceso se hiciera público si el profesor argentino Guillermo Scallan y el arquitecto chileno Luis Binimelis –albaceas de Gabriela Mistral para Chile y América Latina– no hubieran intentado comunicarse con quien tres años antes los designó como tales: la propia Doris Dana

Extrañados por la falta de respuesta a varios mensajes que le habían dirigido, buscaron a los abogados de Dana el 5 de enero de 2007, y así se enteraron de que había muerto y heredado todos sus bienes a su sobrina, Doris Atkinson, incluyendo el acervo de Gabriela Mistral
Scallan y Binimelis decidieron comunicarse con Atkinson antes de dar a conocer la noticia en Chile, y el lunes 8 lograron hablar con ella
Todo indica que Dana, consciente de la proximidad de su muerte, preparó a su sobrina para convertirse en la nueva albacea de la obra de la poetisa y que la joven mujer, una ingeniera forestal, tiene la mejor disposición para ayudar a su conservación y divulgación Sin embargo, apenas se supo en Chile del fallecimiento de la heredera, se desató una controversia sobre el futuro de ese legado Maximiano Errázuriz, diputado por Renovación Nacional (un partido de centro derecha), afirmó en una carta publicada por el diario El Mercurio que Doris Dana no había sido heredera de Gabriela Mistral y urgió al gobierno chileno a que “arbitre las medidas para traer a Chile ese material a la brevedad, antes que se quede definitivamente en Estados Unidos”
¿Es Errázuriz un devoto lector de la poeta? En 1979, cuando el gobierno de Pinochet lo nombró subgerente general de la editorial Andrés Bello, quiso publicar unas cartas que el poeta Manuel Magallanes Moure envió a Gabriela Mistral
“Al leer el testamento de la Mistral, vimos que se requería autorización de Doris Dana La llamamos y nos dijo que no, sin justificación alguna Le pedimos al gobierno militar que dictara un decreto ley que eliminara la autorización de Dana para publicar las obras de Gabriela Mistral ¿Cómo podía privarse a los chilenos de conocer su obra sólo porque a Doris Dana se le ocurría? Así se dictó el decreto ley N° 2560”
A pesar de ser abogado, a Errázuriz no le incomodó violar la voluntad de Mistral ni agraviar a Doris Dana, quien, comprensiblemente, a partir de ese momento guardó distancias con Chile Puesto que ella era una gran conocedora del pensamiento de su amiga, cabe suponer que de cualquier manera habría evitado el contacto con los militares golpistas, pero el capricho del señor Errázuriz acabó de convencerla de su carencia de honor Fue él quien privó a los chilenos de la oportunidad de acercarse al acervo que ahora reclama con una urgencia que más bien obedece al deseo de cobijarse bajo el lustre de la gran poetisa, cuyo nombre emplea ilegalmente la empresa en la que trabaja: la Universidad Gabriela Mistral (una de tantas escuelas que medran con la privatización de la educación en Chile), especializada en la formación de ¡licenciados en ciencias jurídicas y sociales!
No obstante, Dana sí mantuvo buenas relaciones con los estudiosos serios de la obra de Gabriela Mistral, como Luis Vargas Saavedra, quien la visitó en 1966, cuando ella vivía en Nueva York Con su autorización, éste manejó gran parte de la obra inédita de la poetisa –para entonces depositada en la biblioteca del Congreso en Washington– y escribió una tesis doctoral con base en ella
Otro experto mistraliano que hizo amistad perdurable con Doris Dana es Jaime Quezada, presidente de la fundación Premio Nóbel Gabriela Mistral –una institución que agrupa a una veintena de distinguidos escritores chilenos, entre ellos Volodia Teitelboim, biógrafo de la poetisa De hecho, la última vez que Doris Dana estuvo en Chile, en enero de 2000, por una breve escala, aprovechó para reunirse con Quezada en el puerto de Valparaíso Quezada opina que la labor de la estadunidense fue clave “Gracias a Dana, se efectuó la publicación póstuma de Poema de Chile (España, 1967), considerado uno de los libros capitales de la Premio Nóbel Hay que agradecerle todo lo que ella hizo en vida”
Quien también ha hecho una tarea notable a favor de Gabriela Mistral es Guillermo Scallan, de 37 años de edad, cuyo interés por la escritora lo llevó a darse cuenta de que la voluntad que expresara en su testamento –que las regalías por las ventas de sus obras en América del sur se entregaran a los niños pobres de Montegrande (terruño de Gabriela) a través de los franciscanos– apenas se había cumplido a causa del decreto expedido por la dictadura militar Fue él también quien, en 2002, le hizo notar al entonces presidente chileno Ricardo Lagos la necesidad de derogar el decreto y quien, motu proprio, tomó contacto con Dana para mejorar la relación de la albacea con Chile Ésta recibió con agrado la idea de derogar el ominoso decreto, gracias a lo cual comenzó a hablarse de donar a Chile el acervo de Gabriela El empeño de Scallan fructificó: en enero de 2003, la Cámara de Diputados derogó el decreto (con un solo voto en contra: de Maximiano Errázuriz, claro), y a raíz del hecho Dana confió en él y en Binimelis, y con la potestad que le confería el testamento de Gabriela en octubre de ese año los nombró albaceas de la obra de Mistral para toda América del sur
En febrero próximo se conocerá el testamento de Doris Dana –cuyas disposiciones definirán muchas cosas–, así como los planes de Doris Atkins y el destino del acervo de la Mistral Se ha dicho que lo conforman 40 mil manuscritos, pero Vargas Saavedra cree que la biblioteca del Congreso de Washington sólo custodia 43 carretes de microfilmes, divididos en cuatro series que incluyen copia de muchos documentos holográficos ya publicados
Hay quienes consideran indispensable que se conserve en Chile Pero más importante que atesorar documentos, es utilizarlos; y con las condiciones de almacenamiento y soporte que hoy existen, el lugar donde se encuentren es casi secundario, salvo para quienes creen que deben manejarse como reliquias o calculan su valor desde un punto de vista crematístico
Por unas u otras razones –o por una suma de ellas–, se ha pensado en la necesidad de crear un nuevo espacio físico para custodiar el acervo de Gabriela Mistral Desafortunadamente, una de las alternativas que Scallan y Binimelis consideran, en caso de que los documentos lleguen a Chile, involucra a Cristián Labbé, actual alcalde de la Comuna de Providencia y antiguo instructor de torturadores de la DINA, quien, en plan de venerar reliquias, adquirió con dineros públicos la mesa del comedor que Pinochet usó mientras estuvo bajo arresto en Inglaterra, entre 1997 y 1999 Si Scallan y Binimelis se vinculan a Labbé, se deshonrarán y deshonrarán la memoria de Gabriela
Tal vez tenga razón el escritor Jorge Edwards al aconsejar a la nueva heredera que mire las cosas con un poco de desconfianza y piense dos veces si vale la pena trasladar el acervo de Washington a Santiago –donde, por lo demás, podría conservarlos la Biblioteca Nacional Hay muchos intereses en juego

Doris y Gabriela

Aunque Doris Dana perteneció a una adinerada familia neoyorquina, trabajaba como secretaria de Thomas Mann cuando conoció a Gabriela Mistral, quien escribió un ensayo dedicado al novelista alemán para un libro que se publicó antes de que él concluyera su exilio en Estados Unidos
Dana le envió un ejemplar desde Nueva York –Gabriela Mistral vivía en Santa Bárbara, California– y la correspondencia que entablaron derivó en amistad En 1948 viajaron juntas a México, en donde Gabriela fungió como cónsul general de Chile en Veracruz, y para cumplir con el mismo cargo se trasladaron a Italia, en 1950 En 1953, volvieron a Estados Unidos y vivieron juntas en Long Island, hasta que la chilena falleció
Dana tradujo al inglés parte de la poesía de Gabriela, a la que en una entrevista en 2002 describió como “…una persona tan llena de simpatía, de alegría, de hospitalidad tan espiritual Nunca conocí en mi vida una persona que pensara menos en sí misma y más en los otros y en el mundo Y que tuviera una visión tan profunda”

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