Made in China

Shen Wei nació en Hunan, China Estudió la ópera tradicional de su país desde los nueve años y posteriormente se dedicó a la danza contemporánea En 1995 su vida cambió radicalmente: obtuvo una beca para estudiar en la escuela de Nikolais and Louis Dance Lab Fue tal su entusiasmo por el mundo occidental, que decidió quedarse a vivir en Nueva York y crear su propio grupo
Ahora, 11 años después, la compañía Shen Wei Wei Dance Arts se presentó con gran éxito los días 28 y 29 de marzo en el Palacio de Bellas Artes como parte del XXIII Festival de México en el Centro Histórico Un fenómeno interesante, sobre todo si se le analiza desde la perspectiva de lo esperado en Occidente del arte oriental Porque, en sentido estricto, la compañía parece estar más cerca de las propuestas norteamericanas y europeas que de lo que se conoce magramente del quehacer contemporáneo chino
La consagración de la primavera (2002) abrió la noche Se trató de un ejercicio en blanco y negro durante el cual 12 bailarines –un tanto andróginos– interpretaron una exquisita versión para dos pianos a partir de la partitura original de Igor Stravinsky Wei afirma que tuvo acceso a la obra del músico en 1989 y a partir de ese momento se sintió profundamente emocionado por lo evocativo de sus notas
La ventaja del coreógrafo al enfrentarse en forma directa a una de las creaciones más poderosas de la historia de la música universal fue su desenfado, porque son muchos los artistas que intentan utilizar la partitura de Stravinsky para sus danzas, pero la mayoría de ellos se han quedado a la mitad del camino avasallados por ella Esto, claro, salvo extraordinarias excepciones, como son los casos de los montajes de Pina Bausch, Maurice Béjart y John Neumeier, entre otros
Por su parte, Wei afirma haber hecho una especie de fusión entre las formas tradicionales chinas y el lenguaje de la danza contemporánea No obstante, lo suyo parece estar más cerca de Occidente Luces, diseño de vestuario, concepto escénico y trazo en el espacio no parecían proceder de un concepto oriental, más bien parecían resultado de toda una parafernalia de producción en el esquema del primer mundo
Frases largas, cierta inmovilidad, el movimiento aislado se repitieron una y otra vez sin avanzar hacia algo más A veces siguiendo la música en forma directa y en otras contrapunteando, Wei hizo un buen esfuerzo, pero por desgracia se perdió en una clara incapacidad de dar matices y alternar la energía de sus bailarines Su montaje corrió en forma lineal y poco a poco fue devorado por Stravinsky
Más impactante resultó Folding (Doblándose) –coreografía de 2000–, sobre todo por el concepto visual, la nitidez de la luz blanca y la pureza de la imagen Al fondo un enorme telón pintado por el propio Shen Wei daba referencia a una pintura del siglo XVIII de Ba Da Shen Ren
Pintados de blanco los 12 bailarines –de nuevo andróginos– se movían con pasitos cortos y se desplazaban en el foro con un bellísimo atuendo rojo
Sin mayores pretensiones, Wei dice que buscó reflejar en la escena todas las posibilidades del doblarse Empero, las referencias a ciertos efectos inventados por Moses Pendleton, fundador del grupo norteamericano Pilobolus y actualmente director de Momix –un bailarín sobre otro con una falda larga para que pareciera del doble de estatura, elevaciones con cuerdas no visibles para acabar en el aire–, hicieron evidente que Wei está más por las imágenes fuertes, sorpresivas, bellas, pero intrascendentes
En un afán globalizador, Wei utilizó una mezcla de música de John Tavener y cantos tibetanos budistas También múltiples elementos de la danza Butoh japonesa (¿qué tienen que ver los chinos con los japoneses?) Las gracias finales fueron casi una copia exacta de las que Ushio Amagatsu, director de la extraordinaria compañía japonesa Sankai Juku, ha hecho desde hace más de 20 años
En una entrevista que le hicieron hace años, Wei aceptó todas las influencias que tiene su trabajo y asumió que se valía de todo aquello que lo impresionaba, y que buscaba la parte esencial de su cultura para mostrarla bajo otra perspectiva en un arte sin fronteras l

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