La catedral de los “gays”

Ubicado en pleno corazón de Guadalajara, El Caudillos es un bar que se ha convertido en una de las “catedrales” de la homosexualidad en Jalisco
Ubicado en el cruce de Prisciliano Sánchez y Ocampo, este negocio opera en una vieja casona de dos pisos En su interior proliferan imágenes de Francisco Villa, el líder revolucionario que en 2006 es revindicado por los gays locales
Los sábados por la noche acuden en tropel decenas de jóvenes a este antro En las inmediaciones del establecimiento se pueden observar autos de todo tipo: modelos antiguos al lado de lujosos vehículos del año No hay distingos; todos caben en El Caudillos, por eso acuden religiosamente desde todos los puntos de la zona metropolitana de Guadalajara
El Caudillos es el lugar de moda para la comunidad gay, y está a menos de dos calles de la Dirección de Inspección y Reglamentos del ayuntamiento de Guadalajara

Los visitantes se forman gustosamente para poder entrar y pagan sin rechistar los 20 pesos por ingresar Frente al establecimiento, las patrullas realizan sus rondines, en los que con frecuencia detienen a los chavos que deambulan por las inmediaciones, algunos de éstos son menores de edad Y es que la mayoría de estos adolescentes traen droga en su cartera o se dedican a la prostitución en plena vía pública
En contraste, al oriente de El Caudillos, en la calle de Ocampo, antes de llegar a la avenida 16 de Septiembre, yendo por Prisciliano Sánchez, se puede ver a dos menores de 13 o 15 años vestidos con prendas femeninas y llamativas pelucas que contorsionan sus cuerpos de manera erótica, para provocar a los transeúntes; a veces tienen éxito en sus coqueteos Ambos ofrecen sus servicios, sin que ninguna autoridad los moleste
Vistos desde lejos parecen esbeltas mujeres de pelo corto y faldas diminutas Casi todos los carros que pasan frente a ellos frenan y los conductores intentan subirlos al vehículo, pero ellos les advierten que la tarifa es de 500 o 700 pesos
En el interior de El Caudillos, decenas de jóvenes se mueven a placer Van desnudos de la cintura hacia arriba, bailan al ritmo de una ensordecedora música, desenfrenadamente, pieza tras pieza; otros, los menos, se funden en prolongados besos sin inhibición No faltan los menores de edad que se pasean despreocupadamente dentro del negocio

La casona

Sábado por la noche: en una de las salas de este bar gay se encuentran tres hombres que bailan mientras pegan sus cuerpos uno atrás de otro y se acarician con frenesí Los espectadores siguen sus movimientos sin perder detalle
El inmueble, estilo victoriano, es similar a los que pertenecían a las mejores familias de Guadalajara hace algunas décadas, y es actualmente uno de los tantos negocios como los famosos billares y las micheladas que surgieron en Guadalajara con la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) al gobierno municipal, hace casi 12 años, coinciden Juan Manuel Estrada Juárez, de la Fundación Nacional de Niños Robados y Desaparecidos, y Rogelio Padilla, del Movimiento de Apoyo a Menores Abandonados (MAMA), AC
En las paredes del bar están distribuidos grandes letreros que promocionan la venta de condones a 10 pesos por pieza, con una leyenda que dice: “Quiérete, usa condón”
En este antro, la zona más delicada es el sanitario Es el lugar del ligue o donde se ofrecen servicios o droga, según relata a Proceso Jalisco uno de los clientes asiduos al lugar
Así, entre las sombras de fincas oscuras y clientes que siempre buscan el anonimato, una nueva generación de prostitutos ganan la calle, aprenden el truco del maquillaje, lucen implantes y cirugías plásticas, mientras se esfuerzan por caminar en zapatos de tacón y portan ajustadas vestimentas
Es el rumbo del Aranzazú y las inmediaciones de El Caudillos, una de las zonas que ha desplazado a las prostitutas de la vieja zona de Obregón y Gigantes, en el barrio de San Juan de Dios l

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