Teatro en las cárceles

Mujeres en el encierro es la última obra creada por María Morett y la Compañía MX Teatro, recién presentada en el Centro Penitenciario de Santa Marta Acatitla y el femenil de Tepepan, la cual surge a raíz del trabajo teatral que la directora realizó con las reclusas del Centro de Tepepan en los ochenta
En la obra se retrata con claridad los personajes típicos que interactúan en la cárcel, lugar cerrado y opresivo donde las relaciones de poder y la ausencia son los factores determinantes en el comportamiento de las presas
Mujeres en el encierro tiene la cualidad de estar respaldada por la experiencia y una sólida investigación, lo cual hace verosímiles las situaciones que presenta y permite ver el mundo de injusticia y las condiciones infrahumanas en las que viven las reclusas Ellas no son sólo víctimas, sino también victimarias; mujeres que defienden su territorio, que dominan a otras o son dominadas, que sufren en silencio o que poco a poco pasan de la inocencia a la crueldad mayor
Si bien la obra resulta ser una visión superficial y estereotipada de la vida en presidio, la obra tiene imágenes sobresalientes de crudo realismo o de belleza onírica, inusitada dentro de ese ambiente María Morett, autora y directora, y el iluminador, Álvaro Hegewisch, ambos directivos de la Compáñía MX Teatro que celebra 15 años de trabajo, tienen la capacidad de crear imágenes sugerentes y evocativas, atmósferas y momentos que hacen resaltar la belleza en medio de la sordidez de este mundo

La propuesta visual es magnífica, aunque el texto adolezca de la complejidad que esta situación implica
Mujeres en el encierro ha tenido diversos escenarios: el Centro Cultural Helénico, el Centro Nacional de las Artes y hasta ha ido a parar a Nueva York Ahora, incluida en la programación del Festival de Artes Escénicas de la Ciudad de México, convocado por la Academia Mexicana de Teatro, el Gobierno del Distrito Federal y el Instituto Mexicano del Seguro Social, nos recuerda el descuido que ha tenido este sexenio por llevar teatro y recreación a centros marginales, como son los reclusorios Los recortes presupuestales hacen sus efectos soterradamente y poco a poco los escasos proyectos teatrales de los ochenta han desaparecido Recordamos un significativo proyecto impulsado por Víctor Weinstock, del que María Morett formó parte, donde los reclusos, bajo la dirección de gente de teatro, hicieron diversas puestas en escena La experiencia, para muchos, fue inolvidable, como la obra Chin Chun Chan dirigida por Claudia Ríos y apoyada por Ernesto de Villa, en la que las mujeres de Tepepan recuerdan la experiencia una y otra vez, queriéndola repetir El proyecto se acabó y el trabajo teatral en las cárceles se volvió una acción altruista con ningún tipo de presupuesto o remuneración, y muchísimas restricciones
En los noventa, por ejemplo, Josefina Estrada sostuvo un significativo taller de cuento y la Dirección de Teatro del INBA, coordinada por Mario Espinosa, y Buzón Penitenciario, a cargo de Marinela Barrios, llevaron a cabo durante más de cuatro años un concurso de dramaturgia en reclusorios donde los internos escribieron, año tras año, más de 100 obras en cada emisión, donde contaban, en un primer momento, su experiencia brutal en la cárcel para después abrir la temática en diferentes ámbitos y repetir, desgraciadamente, los cartabones telenoveleros que Televisa impone Actualmente son escasos los intentos por aligerar y enriquecer la vida en presidio a través de la cultura, y sólo quedan intentos altruistas como el de Arturo Morell, con su adaptación de Don Quijote, o en este caso la experiencia de María Morett plasmada en Mujeres en el encierro
No es de echar a menos el estímulo creativo que se puede propiciar a través del teatro, en mujeres y hombres en el encierro, ya que al no dar estrellitas al currículum de los funcionarios, es ignorado por cualquier política cultural ?

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