Pérez Meza a 25 años de su partida, por su hija Elisa

Elisa Pérez Meza terminó su quinta grabación independiente, Poetas de Olas Altas Hija de don Luis Pérez Meza, el cantautor más popular de Sinaloa, no se atrevió a incursionar como intérprete sino hasta después de la muerte de El trovador del campo -ocurrida en junio de hace un cuarto de siglo-, pues jamás la apoyó artísticamente En honor a su padre, fundó en Mazatlán el Centro Cultural Carro del Sol, sede para el Museo de la Música Sinaloense
Elisa Pérez Meza jamás olvida la noche del 22 de mayo de 1951 cuando su padre, el célebre Trovador del campo sinaloense, Luis Pérez Meza, celebraba su cumpleaños 34 y Jorge Negrete solicitó al Mariachi Vargas de Tecalitlán que la acompañara cantando Por si no te vuelvo a ver, de María Grever
He venido a decirte únicamente
que aunque vivas muy lejos, jamás te olvidaré

Animada por El Charro Cantor, esa niña de nueve años maravilló a los presentes por su don musical en aquella mansión paterna de Chimalistac
Que tu imagen se ha grabado en mi mente
y que cual hostia santa te adoraré
Emocionada, la gente se acercó a don Luis (quien se llamaba Ignacio, pero adoptó el de un hermano suyo muerto prematuramente), y Negrete abrazó a su hijita, exclamando:
-¡Pero, hombre, Nacho, qué bella voz tiene esta chamaca! ¡Elisa posee un timbre hermosísimo, ponla a estudiar canto mañana mismo!
Sin embargo, el padre no deseaba ese futuro para ella, esquivó cortésmente tal propuesta y la pequeña fue alejada del festejo por su madrastra Tras grabar cinco discos independientes, Elisa Pérez Meza (La Cruz de Elota, Sinaloa, 1942) evoca a su padre entre lágrimas y risas:
No es una carga ser hija de Luis Pérez Meza porque a donde quiera que me he parado a cantar, sea la República mexicana, Canadá o Los Ángeles, es una puerta abierta hablar de él y es como tenerlo conmigo Mi papá creía que la cuestión comercial para la mujer artista era demasiado dura, consideraba que muchas intérpretes llegaban ‘por pura putería y no por su talento ni preparación cultural’, decía, de ahí su prohibición para que cantara
A un cuarto de siglo de la muerte de Pérez Meza, el próximo 9 de junio, Elisa cuenta cómo superó una infancia traumática; habla de la reciente grabación Poetas de Olas Altas, donde interpreta 12 temas musicalizados por su compañero Hernando Hernández a poemas de Amado Nervo, Pablo Neruda, José Gorostiza y otros que escribieron al puerto que la arrulló, e informa que, como fundadora de la asociación civil El Carro del Sol, anhela, en octubre, abrir el Museo de la Música Sinaloense y promocionar artistas no comerciales en Mazatlán
Espinas y rosas
Tuve una infancia difícil y dos cosas me marcaron profundamente en el sentido de que mi padre
Mi padre, don Luis Pérez Meza, se vino a la Ciudad de México y dejó a mi mamá Carmen Vidrio allá en Mazatlán Él buscaba el sueño que tenía de cantar y, más grandecita yo, me trajo entre 1951 y 1956 a vivir al DF, donde disfruté la opulencia Pero fue todo un choque con mi madre, ya que luego me regresó a Mazatlán para otra vez vivir con ella de manera muy humilde Por un lado, la pobreza extrema en el puerto Y por otro, recuerdo el inmenso caserón de Chimalistac donde compartimos el amor de enormes personajes de la época dorada en la canción y el cine nacional, aunque yo sufrí los golpes que me propinaba en mi cabeza su mujer Pero de papá tengo recuerdos muy bellos, muy tiernos y lo único que siento es una especie de nostalgia, porque yo tenía el mismo sueño suyo de cantar y, sin embargo, don Luis Pérez Meza nunca lo aceptó, me limitó en el pensamiento de que la vida artística era muy difícil y nada conveniente para mí, que me olvidara de eso Fue doloroso Por respeto y admiración me lo callé hasta después que murió
Mi tío Antonio Pérez Meza, del trío Los Duendes, quien vive en Guadalajara e iba con mi padre en sus andanzas artísticas, me contó una anécdota: para su cumpleaños el 22 de mayo de 1951, papá ofreció una fiesta magnífica con el Mariachi Vargas de Tecalitlán en Chimalistac y asistieron muchas estrellas, como su compadre Pedro Infante, quien me apapachaba mucho Yo estaba con las mujeres indígenas preparando cena y tortillas, cuando se me acercó Jorge Negrete y, como de costumbre, me cargó Su honda amistad con mi padre se fortaleció en 1949 cuando filmaron Allá en el Rancho Grande, y era el más afable conmigo, un hombre apuesto, muy cariñoso y para esa velada había llegado con una mujer bellísima, la actriz Gloria Marín
El charro inmortal me dijo que sabía que papá tenía una hija que cantaba muy bonito y que como era yo, me preguntó si querría cantarle algo tierno, y le contesté que sí Pidió al Mariachi Vargas que me acompañara y entoné una romántica de María Grever, Por si no te vuelvo a ver Les gustó a todos, y mi tío Toño oyó cuando le comentó a mi papá: ‘¡Oye, Nacho, esta niña tiene un timbre muy especial, ponla a estudiar!, yo sentí un jalón que me arrancó de sus brazos y me llevó a dormir: era su mujer, mi madrastra Tomasa Bojórquez, de la que ni me quisiera acordar
El barzón revienta
Nunca he peleado nada de la herencia de papá; pero hubiera peleado más tiempo con él porque cuando iba a nuestra humilde casita en Sinaloa me buscaba, era un padre amoroso que se sentaba a esperarme, me compraba algo para comer y me daba su afecto en cápsulas
Ahora lo entiendo y lo admiro pues era un profesional, estudió y se esforzó musicalmente, plasmó los 11 ríos de Sinaloa a base de tuba y de trompeta Dejó una herencia musical hermosa cuya magnitud hasta hoy valoro Había nacido en 1917, en un pueblito minero que se llama La Rastra, del municipio de Cosalá, y en aquel 1951 hizo su grabación de La india bonita y El sauce y la palma con Los Guamuchileños; luego se fue todo un año a Europa para actuar en el elegante centro nocturno Pasagoda de Madrid y yo me quedé con la madrastra Volvió, vivimos en Narvarte, lo veía escribir, cómo se vestía de elegante para ir a cantar y ya, me regresó a Mazatlán con mi mamá
Yo me casé muy joven, adquirí compromisos con mis cinco hijos, me divorcié No tenía preparación académica por lo que estudié secundaria y preparatoria en la nocturna, posteriormente licenciado en comunicación, trabajaba muchísimo En 1957, mi padre trajo a la banda El Recodo y su titular Cruz Lizárraga al Distrito Federal y para 1962 dieron conciertos en el Million Dollar de Los Ángeles; grabaría 18 discos con Ramón López Alvarado de La Costeña En 1981, mi padre tornó a Guasave para el homenaje que le organizaba el gobierno de Sinaloa por 50 años de trayectoria, pero murió dos días antes
En 1983 lo alcanzó mi mamá Por fin, en la Universidad Autónoma de Sinaloa conformé mi primer taller de música, yo cantando folclore, trova, románticas y no tanto el rock, aunque soy fiel admiradora de Los Beatles Organicé el primer homenaje a papá en Cosalá, presentando el libro sobre su vida Y sigue la yunta andando, de mi compañero y músico Hernando Hernández que editó la Universidad Pedagógica Nacional, 1991
Cinco años después, cuando Leonor Mena publica la segunda semblanza suya El amor de las Isabeles, Culiacán le hace otro homenaje con músicos de cuerda y banda sinaloense, siendo yo el platillo fuerte del espectáculo, en la sala Lumière del conjunto Difocur (Dirección de Investigación y Fomento de Cultura Regional) Va la viuda, esa señora que no veía en tantísimo tiempo, mis hijos, la familia de mi papá con el auditorio a reventar y como dicen en mi pueblo, bajó la gente del rancho Atrás del escenario alzaron un cartel inmenso del tamaño de la pantalla y yo, dentro en el camerino, como mi papá me había prohibido cantar, agarré miedo: ‘¡Híjola!(sic), Dios mío, ¿qué va a pasar?’ Sentí una cosa tan pesada antes de salir y cuando empecé a cantar con los músicos de cuerdas, se me quebró la voz
Quería llorar y, ¿sabes lo que hice? Como en una oración, comencé: ‘Padre’, así, le hablé a mi papá, le recé: ‘Papá, padre mío, ayúdame Yo sé que nunca quisiste que hiciera esto pero es lo que a mí me encanta, mi ofrenda para ti’ ¡Y me salió la voz!, como si hubiera oído mi plegaria: ‘Adelante, Elisa Vive tu sueño que fue el mío hace muchos años cuando abandoné mujeres y familia para sacrificar todo por la música’ La gente lloró, bailó y coreó conmigo sus éxitos: El nuevo Heraclio Bernal, El sinaloense, El barzón, El quelite, Mi gusto es, Los vergelitos, algo apoteótico
Si hoy don Luis Pérez Meza me viera cantando y persiguiendo mis sueños musicales, se sentiría muy orgulloso de lo que hago
Olas altas con museo
Elisa Pérez Meza determinó en 1991 tomar clases de canto, como aconsejaba Negrete, con sus maestros Gabriel Dzib, la yugoslava Yuliya Martishuk en Edmonton, Canadá, y la terapeuta Connie Limón en el DF
Desde que desarrollo mi trabajo académico en el canto no pretendo vender nada de mi cuerpo ni mi figura, con mi voz busco llegar a la gente para que pase un momento agradable, a que piense, sienta y viva
Debutó con el LP El compromiso, mariachi y trova; continuó con Románticos de Sinaloa, poesía musicalizada de su tierra
En el tercero le rendí tributo a mi papá con el grupo Nidart y la Banda Ritmo de la Costa, Recordando al trovador (Pacmyc/Difocur, 2000) Perfecto insomnio es de 2003, música tradicional y contemporánea sinaloense, jazz, son y tambora, con textos literarios de Óscar Liera y Dámaso Murúa que musicalizó Hernando Hernández, mi pareja y compositor hacemos equipo
El año pasado salió su ambicioso CD Poetas de Olas Altas (Alerta/Difocur/Gestores del Patrimonio de Mazatlán), que el texto de Ernesto Hernández Norzagaray, presidente de la Sociedad Histórica Mazatleca, define como fruto de una investigación sistemática que dejó una pléyade de poetas que en distintos momentos entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX cantaron a Mazatlán Hernando Hernández puso música a poemas de José Gorostiza (Otoño, Y se alegra el mar, ¿Quién me compra una naranja?), Amado Nervo (Me besaba mucho, Valsemos), Pablo Neruda (Las preguntas de Neruda, Canción del macho y de la hembra), Enrique González Martínez (Alas, Vienes a mí), Genaro Estrada (Retorno al mar), Gilberto Owen (Madrigal por Medusa) y Ramón Rubín (Romance de Mazatlán)
Poetas en Olas Altas lo presentará Elisa Pérez Meza el 26 de abril en el Teatro Ángela Peralta, de Mazatlán; cantará en la Semana Sinaloa del Instituto Politécnico Nacional el sábado 27 de mayo con orquesta sinfónica dirigida por Alfredo Ibarra y José Ángel Espinosa Ferrusquilla El 9 de junio participará en el homenaje Recordando a Luis Pérez Meza a 25 años de su fallecimiento en la sala Lumière de Culiacán
Finalmente, manifiesta que su máximo sueño es inaugurar el Museo de la Música Sinaloense, proyecto que impulsa su asociación civil Centro Cultural El Carro del Sol (wwwelisaperezmezacom), nombre tomado de la composición de su padre con el mismo título, cuya letra va:
Pensando en él que la quiere, suspira la veneciana
En el canal se detiene, bajo el alféizar de su ventana,
de su ventana llena de flores que adorna,
con voz risueña, el canto de sus amores
Este Centro Cultural El Carro del Sol AC, lo fundé con mi esposo y dos de mis hijas, María del Rocío y Barinia Hablamos con el gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, quien nos ha propuesto otorgar un inmueble en comodato para abrir en octubre de 2006 un espacio de cultura en Mazatlán que, además del museo, dé foro al fomento de cantautores en la región cuya búsqueda no sea la música comercial Será mi legado para don Luis y con este sueño podré dignificar la memoria musical de nuestra tierra sinaloense l

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