Contra la eternidad de los prejuicios

Por demasiado tiempo, se le ha otorgado a la parte activa y opresiva de los prejuicios el beneficio de darles el rango de usos y costumbres, algo que no necesita más justificación que su larga existencia Es ya tiempo de ver estos prejuicios como exactamente eso, acciones ilegales e ilegítimas que si se han preservado es por la indiferencia social y gubernamental
El 8 de noviembre de 2005 el Senado de la República aprobó las reformas a la Ley General de Educación que prohíben diversas formas de discriminación, en rigor ejercicios del prejuicio Esta decisión se inicia como respuesta a los actos de discriminación contra niñas portadoras de VIH en diversas escuelas primarias del país, y después se vigoriza con el examen de la variedad de hechos discriminatorios La reforma agrega dos párrafos al artículo 2° de la ley, que establecen que ningún estudiante será objeto de discriminación, sanción o expulsión motivada por su origen étnico, género, condición social, religión, capacidades diferentes, afecciones físicas o mentales, condiciones de salud, preferencias sexuales o cualquier otra que atente contra la dignidad humana
La autoridad educativa estará obligada en todo momento a dotar a las escuelas de la infraestructura física, el personal especializado y todos los elementos necesarios para la atención de esta población, o para canalizarlos a las instituciones adecuadas cuando el caso lo requiera
La iniciativa de las modificaciones, aprobada por unanimidad -dicho sea esto en honor de todos los partidos-, se presentó en la Cámara de Diputados en abril de 2004, semanas después de conocerse el primer caso de una menor expulsada de una escuela pública en Ocozocuautla, Chiapas, por vivir con VIH/sida

El caso de Alejandra
El relato de Óscar Gutiérrez y Ruth Rodríguez (El Universal, 4 de marzo de 2004) es muy preciso En el municipio de Ocozocuautla de Espinosa, Chiapas, las autoridades de la escuela primaria Emilio Rabasa expulsan a la menor Alejandra Patricia Sánchez Hernández por padecer el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) Esto, luego de presiones y rechazos de padres de familia y alumnos que argumentan que la afectada representa un riesgo de contagio para los demás estudiantes Según denuncian familiares de la menor de nueve años, de origen campesino, una comisión integrada por padres de familia exige la separación de Alejandra Patricia de las aulas escolares, e incluso como medida extrema de presión hacen que los restantes 40 alumnos abandonen temporalmente la escuela, hasta que finalmente obtienen la expulsión
La familia aclara: Durante el tiempo en que la menor asiste a clases es objeto de constantes rechazos y burlas de sus compañeros, así como de señalamientos y discriminación de los padres de familia, que acuden a la escuela para expresar su inconformidad e insistir en que se le expulse del centro educativo Jorge Saavedra López, director general del Centro Nacional para la Prevención y Combate del Sida (Censida), califica los hechos de intolerables
En La Jornada (5 de octubre de 2004), Víctor Ballinas notifica: Alejandra, ajena al mal que padece, no entiende por qué la corren de la escuela El maestro llama a su abuelita, mujer de más de 70 años, y le dice que la niña ya no podrá asistir más al centro educativo: No sabíamos que tenía sida, por eso la aceptamos, pero con los certificados médicos que corroboran su enfermedad no la queremos en la institución, para evitar el contagio de los otros niños La abuelita de Alejandra, de escasos recursos, vende elotes, tamales y pozol para mantenerse y sacar adelante a dos de sus nietas, incluida Alejandra La madre de la niña falleció hace tiempo Alejandra, al saber que ya no podrá ir a clases, suplica: ¡Abuelita, yo quiero ir a la escuela!, ¿por qué no me quieren enseñar, abuelita? ¡Abuelita, me porto bien! El llanto de la niña y su deseo de ir a la escuela me preocuparon y, angustiada, me sentí impotente, no sabía qué hacer, qué decirle, porque mi niña no sabe que tiene sida No sabía cómo explicarle por qué no la querían en la escuela Qué le decía yo Qué hacía No sabía
La abuela, desesperada, busca una organización no gubernamental, Salud Integral para la Mujer (Sipam), para que la ayude en los estudios de su nieta: No podía verla llorar, me suplicaba que la dejara ir a la escuela y no sabía a quién recurrir Alejandra, al paso de los días, insiste: Me voy a portar bien para que me quieran en la escuela Yo quiero ir a la escuela Quiero saber leer y escribir Yo quiero ir a la escuela Con apoyo del Sipam, y luego de tres años, la niña, que ahora tiene 10, regresa a clases, pero no es aceptada en la misma institución que la expulsó Ahí vuelven a alegar: La menor no puede tomar clases, pese a la recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que solicita la inscripción
Alejandra, ayudada por Sipam y otras organizaciones de la sociedad civil, consigue ser admitida en otra escuela, no sin rechazos, pero no se desanima: Quiero estudiar En este tiempo la abuela no ha revelado a Alejandra la verdad: No sé qué decirle y lo único que se me ocurrió fue explicarle que no la recibían en la escuela porque se enfermaba continuamente y porque tenía que hacer constantes viajes para ser atendida Aceptada en otro plantel, donde también se le discrimina, se agrava su estado de salud Sin embargo, insiste en estudiar aunque esté enferma Parece intuir que si se queda en casa por su enfermedad ya no regresará a la escuela
La discriminación como
herencia costumbrista
Con los reportajes de otros casos: Jazmín, en Acapulco, Guerrero; Adriana, en el Distrito Federal, y el de otra menor -de la que se desconoce su nombre- en Querétaro, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) abre una indagatoria y localiza hechos de discriminación en el Distrito Federal, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Veracruz, Chihuahua, Guerrero La CNDH registra un número importante de reportes de toda la República, donde se discrimina y estigmatiza a menores y adolescentes contagiados con el VIH-sida Las autoridades educativas han realizado acciones violatorias de los derechos humanos de los menores, al expulsarlos de los planteles escolares por su condición de salud o negarles el servicio educativo por la misma razón Incluso han dado a conocer entre la comunidad escolar el estado de salud de los estudiantes contagiados, lo cual ha generado que éstos y sus padres sean discriminados y estigmatizados en el ámbito escolar y por la sociedad
Esto impacta a los menores en la manera en que se perciben a sí mismos, y provoca en algunos casos depresión, falta de autoestima y desesperación Esta omisión de las autoridades permite que arraiguen en la sociedad mitos en torno a la enfermedad y a las personas que la padecen (Recomendación general número 8 de la CNDH a los 31 gobernadores, al jefe del Gobierno del Distrito Federal y al secretario de Educación Pública, septiembre de 2004)
El caso de los niños
Testigos de Jehová
Oaxaca, Oaxaca (Marca, 23 de septiembre de 2005)- En Santa María Yosocuno, Teposcolula, perteneciente a la región de la Mixteca, cinco familias de la organización religiosa Testigos de Jehová son obligadas a abandonar sus viviendas y sus tierras, al negarse a cantar el Himno Nacional y cumplir con el tequio comunitario
El director de Gobierno, Javier Fuentes Valdivieso, reconoce que se busca dialogar con las autoridades municipales del poblado en busca del regreso de las familias indígenas a la localidad
Las familias fueron declaradas por la asamblea comunitaria como ciudadanos no gratos, luego de que por su religión no cumplieron con los tequios comunitarios celebrados cada fin de semana en la demarcación
Fuentes Valdivieso reconoció que antes de ser desterrados, los hijos de las familias fueron encerrados en la cárcel municipal por más de 48 horas, una vez que se negaron a cantar el Himno Nacional durante los festejos patrios del pasado 15 y 16 de septiembre (Subrayados de CM)
Una comisión interinstitucional partió a la comunidad en busca de convocarlos a una mesa de negociación política que ponga fin a las hostilidades en contra de los evangélicos
En su oportunidad, el agente municipal de Santa María Yosocuno, Lázaro Velasco Hernández, declaró que no se aceptaría el regreso de las familias expulsadas en tanto no renuncien a sus creencias religiosas
Contra los mecanismos
de transmisión de la ignorancia
Ante la situación, los integrantes de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos de la Cámara de Diputados presentan la iniciativa de reforma a la Ley General de Educación y subrayan su preocupación por la presencia de actos discriminatorios en el acceso a los servicios de educación a niños con capacidades diferentes o portadores del virus VIH sida (sic) Tales acciones, consideran, provienen de la ignorancia sobre los mecanismos de transmisión del VIH, así como de las carencias de infraestructura y condiciones que permitan atenderlos con la calidad a que estas personas tienen derecho Pese al origen específico de esta iniciativa, pronto se amplía con generosidad y lucidez
Por su parte, los senadores de las Comisiones Unidas de Educación y Cultura y de Estudios Legislativos estiman que las reformas tienen como objetivo reforzar en el ámbito educativo los principios de igualdad frente a la ley y de no discriminación, expresándolos en forma clara y precisa Así mismo, se busca impulsar el derecho a la protección de la salud garantizado por el artículo 4º de la Constitución
El dictamen se aprueba sin modificaciones, y se devuelve a la Cámara de Diputados para que lo envíe al Poder Ejecutivo y se publique en el Diario Oficial de la Federación (NotiEse, noviembre de 2005)
El avance es extraordinario porque abarca varios tipos de discriminación, contra: los niños de familias pertenecientes a los Testigos de Jehová que no honran las insignias patrias por considerar estos actos ritos de adoración (a este respecto resulta ilustrativa la polémica sobre los versos blasfemos que aluden a la insignia nacional, condenados con todo y poeta por la Suprema Corte de Justicia); los niños protestantes, sobre todo en las zonas rurales, objeto de burlas y hostigamientos con frecuencia muy crueles; los estudiantes amanerados o las machorras con los cuales sus compañeros se inician en la práctica de la homofobia; los niños y los adolescentes minusválidos, etcétera A partir del enfrentamiento a una discriminación específica, se pasa a la aceptación de la diversidad social, religiosa, sexual, cultural de la República Esto es fundamental, y aquí me detengo antes de aplicar el ya hipergastado término histórico Pero estuve a punto, y no sin razones Ante las tradiciones discriminatorias del país, ante la intolerancia frenética mostrada ahora en los asuntos de la bioética, el enfrentamiento parlamentario a la discriminación de toda índole nos convierte -para usar una frase de Rodríguez Zapatero sobre el cambio de leyes en España- en un país más decente Y eso es lo más estimulante de estos días l

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