México en la Bienal de Venecia: síntesis de un sexenio

martes, 27 de noviembre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En lo que corresponde a la gestión gubernamental de las artes visuales, el sexenio del presidente priista Enrique Peña Nieto termina este viernes 30 de noviembre evidenciando las características que definieron su administración: simulación, opacidad, complicidad con el mercado y derroche presupuestal. Convocada en la más absoluta secrecía, sin difundirla entre medios de información ni instancias vinculadas con el arte contemporáneo, la invitación para concursar con el objetivo de representar a México en la edición 2019 de la Bienal de Venecia, evidencia la discrecionalidad tanto de la gestión de María Cristina García Cepeda como titular de la Secretaría de Cultura federal, como de Lidia Camacho, en su desempeño como directora del Instituto Nacional de Bellas Artes. Enviada con fecha del 26 de junio de 2018 y firmada por Camacho, la invitación, sin especificar criterios de selección, sólo incluyó a ocho artistas que sobresalen por pertenecer a establos de galerías que participan en ferias de prestigio en el mainstream:­ Pablo Vargas Lugo, Héctor Zamora y Pedro Reyes, de la galería Labor; Mariana Castillo Deball, de la Kurimanzutto; Tercerunquinto, de Proyectos Monclova; Bosco Sodi, de la Hilario Galguera; Fritzia Irizar, de la Arredondo Arozarena, y Julieta­ Aranda, de la OMR.  Debido a que radican fuera de nuestro país desde hace varios años, tres artistas provocan cuestionamientos sobre la pertinencia de representar a México y ser financiados con impuestos pagados por los ciudadanos: Héctor Zamora, que vive en Lisboa; Julieta Aranda, quien, además de ser especialmente conocida por ser copropietaria de la exitosa empresa de difusión digital e-flux, vive desde hace muchos años entre Nueva York y Berlín; y Mariana Castillo Deball, que radica en esta última ciudad. ¿Qué criterios tuvo Lidia Camacho para elegir a estos artistas como representantes de nuestro país? Y, sobre todo, ¿qué criterios provocaron que Vargas Lugo fuera seleccionado para representar a México en 2019? El costo de más de 12 millones de pesos que genera la participación en la Bienal de Venecia –y que son erogados por la Coordinación de Artes Visuales del INBA–, exige explicaciones transparentes que la institución no está acostumbrada a otorgar. (Solicitud de información 111610009214).  ¿Cuáles fueron los criterios para invitar a tres artistas de la Galería Labor, en qué destacó el proyecto de Pablo Vargas Lugo para ser seleccionado y, sobre todo, qué pretende ofrecer a México Lidia Camacho al promover y subvencionar a este artista? En otras ediciones, como la de 2013, artistas como Ariel Guzik han sido beneficiados hasta con 270 mil pesos únicamente por su participación –además de los costos de curaduría, producción, viajes, etcétera–, sin que el escenario artístico mexicano obtenga beneficios cuantificables. Además del derroche presupuestal que se ha evidenciado tanto en las participaciones 2013, 2015 y 2017 en la Bienal de Venecia, como en el pago por servicios profesionales, entre los que se cuentan tanto el salario mensual del director del Museo Tamayo Juan Gaitán –aproximadamente 123 mil 59 pesos desde 2015– como el pago de 349 mil pesos 686 que se dio en 2014 a la actual directora del Centro de la Imagen, Elena Navarro, por sólo cinco meses de trabajo en el contexto de Foto México, la gestión de García Cepeda se caracterizó por su apoyo acrítico a proyectos museísticos que, como la exhibición de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel en el Museo del Palacio de Bellas Artes, y la de Caravaggio, en el Museo Nacional de Arte, engañaron al público, simulando, con estrategias de comunicación mercadológica, una calidad artística que no contenían.  Este texto se publicó el 25 de noviembre de 2018 en la edición 2195 de la revista Proceso

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