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Cigarrillos electrónicos, el sabor amargo made in China

La industria de los cigarrillos electrónicos avanza como una locomotora en el mundo. La venta y uso de los llamados vapeadores divide opiniones entre autoridades que aseguran un impacto a la salud y entre fumadores y usuarios que ven en ellos una opción frente al cigarro.
jueves, 30 de septiembre de 2021

La industria de los cigarrillos electrónicos avanza como una locomotora en el mundo. La venta y uso de los llamados vapeadores divide opiniones entre autoridades que aseguran un impacto a la salud y entre fumadores y usuarios que ven en ellos una opción frente al cigarro. En ese debate se encuentra México, donde los vacíos legales amparan al mercado negro que ofrece los dispositivos electrónicos originarios de China como si fueran golosinas. Ya van más de dos años que se prohibió por decreto la importación de estos dispositivos, pero la entrada y consumo de estos productos continúa creciendo.

José aspira un vapeador en su puesto de periódicos ubicado en el Parque Lincoln, corazón de Polanco. Dice que sabe a Red Bull y muestra el dispositivo oscuro -marca Maskking- mientras expulsa el humo por la nariz y boca. Vende productos similares desde los 100 hasta los 300 pesos, dependiendo el sabor y el dispositivo que requiera el cliente.

          Sus productos pertenecen a la industria clandestina de los vapeadores, cigarrillos electrónicos o e-liquids, los cuales carecen de regulación pero se comercializan por todo el país –incluso en la vía pública- como si fueran dulces: hay una enorme gama de colores, sabores y dispositivos “innovadores” hechos para las noches de antro, con luz integrada, como luciérnagas en un bosque.

          En puestos como el de José los vaporizadores parecen ir ganando lugar entre revistas, periódicos, libros, refrescos, confitería e incluso sobre las cajetillas de cigarrillos que –en contraste- llevan obligatoriamente imágenes de pulmones enfermos, fetos mal logrados, ratas muertas y personas convalecientes por el consumo de tabaco para advertir de la toxicidad de la nicotina que los vistosos dispositivos electrónicos también contienen.

          El negocio de los cigarrillos electrónicos no solo está en las calles, sino que se expande a la red e incluso en máquinas expendedoras ubicadas en estacionamientos, centros comerciales y sitios de convivencia donde muchos jóvenes concurren.

El paquete del cigarrillo electrónico “Requiém VF” marcó tendencia hace unos meses como uno de los productos más populares de la industria del vapeo. El dispositivo, que utiliza los llamados “e-líquidos”, se cotizó sobre los mil 400 pesos en tiendas físicas y en las redes sociales.

 El Requiém VF se vende con un “atomizador de goteo reconstruible (RDA, por sus siglas en inglés)”, una resistencia de 0.26 ohmios y adopta un contacto de plata y diferentes accesorios de aleaciones. En la página “Vapor a la Mexicana” lo publicitan como un aparato “exquisito, pequeño, sólido y duradero”.

De acuerdo con los vendedores, este producto es chino, fabricado por la empresa Vandy Vape, y está disponible en México desde el 10 de junio.

En Vapormex, otro sitio de internet que también ofrece cigarrillos electrónicos, se ofertan aparatos que utilizan cartuchos o cápsulas –en vez de un tanque o un atomizador tradicional–, “con un diseño de lujo y una salida de cuatro niveles hasta un máximo de 35 watts impulsados por una batería 18650”.

El dispositivo incluye un par de boquillas. Su costo aproximado es de dos mil 200 pesos, con una presentación impecable y en diferentes colores.

Se trata de la industria de cigarros electrónicos o vaporizadores, con 20 años de existencia, y que marcha como una locomotora humeante que presume ofrecer la tecnología más avanzada. Su mercadotecnia va dirigida a las nuevas generaciones, pero sin olvidar a los fumadores de cigarros convencionales, quienes buscan una alternativa o una nueva experiencia.

En este mundo de vapor se ofrecen cerca de 15 mil sabores que van desde las frutas más básicas hasta “una mezcla de cigarros de tabaco premium, única en su clase, exquisitamente envejecida en una decadente crema de vainilla para un sabor final y suave”.

La industria del cigarrillo electrónico, que en 2018 tenía un valor de 11 mil 500 millones de dólares, es una estela que ya abarca toda Europa y busca nuevos horizontes. De acuerdo con la firma de investigación de mercados Prescient & Strategic (P&S) Market Research, el mundo de los vapeadores ascenderá a los 48 mil millones de dólares para el año 2023.

Rechazo

En México, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha limitado la entrada de los cigarrillos electrónicos, al menos en el papel.

El 19 de febrero de 2020 se publicó el decreto presidencial que prohibía la importación de las tres modalidades: sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), sistemas similares sin nicotina (SSSN) y sistemas alternativos de consumo de nicotina (SACN).

Los dos primeros son popularmente conocidos como cigarros electrónicos o vapers, los cuales tienen cartuchos y tanques rellenables de propilenglicol o glicerol, sustancias conocidas como “e-líquidos”, y los terceros son productos de tabaco que producen aerosoles que liberan nicotina y otras sustancias químicas; contienen aditivos no tabáquicos y suelen estar aromatizados, se expuso en el decreto. Estos son los llamados “calentadores”.

Sin embargo, el 16 de julio de 2021 dicho decreto fue revertido después de que la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concluyó que, si bien es legal la prohibición de los dispositivos SEAN y SSSN, “no puede comprender los dispositivos que estrictamente funcionan a partir de tabaco (SACN), motivo por el cual resulta importante vigilar su correcta aplicación”.

Desde entonces, se permite la importación de los calentadores de tabaco (SACN), pero no de los cigarros electrónicos o los vapeadores (SEAN Y SSSN). Aun así, los calentadores carecen de una regulación clara.

Eso sin tomar en cuenta que la amenaza presidencial de prohibición de importación se mantiene latente: en diversas conferencias de prensa se ha anunciado una inminente prohibición.

De hecho, el 17 de agosto último, en su conferencia mañanera en Palacio Nacional, el primer mandatario anunció que “se cancela la importación de estos aparatos, aun cuando no sean lo mismo, aunque se alegue que no causan daño…  Nada, nada, nada que afecte la salud”.

En el Poder Legislativo hay más de 15 iniciativas sobre las alternativas al consumo de cigarros convencionales, presentadas por todos los partidos, la mayoría para regular estos aparatos y otras que van por la prohibición total de los cigarrillos electrónicos.

En ese contexto anida un vacío legal que impacta a una industria y a consumidores, ya que a pesar de la prohibición hay un mercado y consumidores que están completamente desprotegidos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), poco más de 15 millones de personas fuman tabaco en México y cerca de cinco millones lo han consumido alguna vez en nuestro país, de los cuales una quinta parte son adolescentes. De ellos, 160 mil son fumadores habituales, indica la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017).

División 

En la controversia formada en torno de los cigarrillos electrónicos están quienes respaldan los estudios de Public Health England, la agencia ejecutiva del Departamento de Salud y Asistencia Social del Reino Unido, que asegura que los vapeadores son una de las alternativas más efectivas para dejar de fumar.

          De acuerdo con un reporte de la dependencia británica fechado en marzo último, en los servicios públicos locales para dejar de fumar el uso de vapeadores estaba en los procesos que tuvieron mayor éxito: entre 59.7% y 74% de los individuos que dejaron el tabaco en 2019 y 2020.

El estudio también expone que 11.9% de los pacientes informó haber empezado a “vapear” para dejar de fumar. De los usuarios de cigarrillos electrónicos que habían “vapeado”, 45.4% había fumado primero, 20.6% “vapearon” antes de fumar y 28.9% probaron un producto de “vapeo”, pero nunca probaron cigarros tradicionales.

Otras dependencias, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), han expuesto que los calentadores de tabaco son dispositivos que sólo implican un riesgo moderado.

En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) señaló en febrero de 2020 que el uso de estos dispositivos de administración de nicotina y tabaco, nuevos y emergentes, en cualquiera de sus modalidades constituyen un riesgo para la salud de los usuarios y para las personas que, sin usarlos, están expuestas a sus emisiones. 

Advirtió que, al emplear nicotina, estos dispositivos incrementan significativamente el riesgo de adicción (dependencia) en usuarios, principalmente en jóvenes y menores de edad. Y aclaró que ninguno de esos productos cuenta con el aval o reconocimiento de la Secretaría de Salud como productos de riesgo reducido y menos como una alternativa para dejar de fumar. 

La Cofepris detalló que la venta, distribución, exhibición, promoción o producción de esos aparatos se encuentra prohibida en México, en la Ley General para el Control del Tabaco (LGCT), en su Artículo 16, Fracción VI.

La autoridad sanitaria mexicana añadió que en Estados Unidos, hasta el 4 de febrero de 2020, se han registrado dos mil 758 casos que han requerido de hospitalización y 64 fallecidos por lesiones pulmonares derivadas de los vaporizadores (lesiones Evali).

Sin embargo, en enero de 2020 los Centros de Control de Enfermedades y Prevención estadunidenses, máxima autoridad en la materia, concluyeron que no existe una relación entre dicha enfermedad y el “vapeo” de nicotina por la siguiente razón: la enfermedad deriva del consumo de acetato de vitamina E, aditivo que se utiliza con el cannabis.

Las autoridades estadounidenses recomendaron que el acetato de vitamina E no debe añadirse a ningún producto de cigarrillo electrónico o “vapeo”; asimismo que los productos que contengan nicotina o THC nunca deben ser utilizados por jóvenes o embarazadas y que los adultos que no utilizan productos de tabaco no deben empezar a usar cigarrillos electrónicos o productos para “vapeo”.

Facilidades

Pese a la controversia, la industria de los cigarros electrónicos y vaporizadores avanza con fuerza en el mundo… Pero en México no hay una regulación.

Por ejemplo, la empresa china Maskking opera con un esquema similar al de las empresas de cosméticos, donde cualquier persona puede adquirir sus productos al mayoreo para su posterior reventa con envíos a todo el país; los pagos se realizan vía plataformas digitales.

De acuerdo con las referencias de sus clientes, publicadas en el sitio web de la empresa, “Maskking Mexico se ha convertido en mi proveedor, siempre tienen stock, manejan excelentes precios y mis paquetes llegan siempre a tiempo”.

Otro caso es el de la empresa Vape Factory Mx, que maneja hasta una tarjeta de “cliente frecuente” para quienes compran al mayoreo la baraja conformada por aparatos, accesorios y líquidos. Casi todo es importado de China. Ambas, son las firmas más reconocidas del “vapeo” en México.

Juan José Cirión Lee, dirigente de México y el Mundo Vapeando, lamentó que, contrario a la tendencia internacional, las autoridades mexicanas continúen operando bajo dogmas que resultan negativos para la sociedad, pues afirmó que la prohibición de los vaporizadores detona dos principales consecuencias directas: el mercado negro con sus respectivos riesgos y, por otro lado, obstruye la lucha que mantienen miles de mexicanos que desean abandonar el consumo de tabaco, enfermedad que causa anualmente 60 mil decesos en México.

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Sólo en diciembre de 2019, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) embargó más de 15 mil vapeadores y cigarros electrónicos ilegales con un valor superior a 2.1 millones de pesos.  El hallazgo se logró por visitas domiciliarias a establecimientos de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

De acuerdo con P&S Market Research, la aparición de covid-19 ha afectado gravemente la industria legal de cigarrillos electrónicos.

“Las restricciones comerciales mundiales han obstruido el suministro de productos de vapeo de China para el mundo. Esto ha causado escasez de cigarrillos electrónicos y numerosos incidentes de marketing negro de estos productos en países europeos y norteamericanos”, alertó.

Consultada sobre el objetivo de las acciones de la autoridad sanitaria sobre los vaporizadores y cigarros electrónicos, sobre si ha realizado inspecciones al respecto y cuáles han sido los hallazgos, y también sobre si los dispositivos comercializados por empresas como Maskking fueron aprobados para su consumo, la Cofepris no dio respuesta.

El SAT tampoco contestó sobre si cuenta con cálculos actualizados del “mercado negro” de los cigarrillos electrónicos y sobre recientes decomisos, así como los recursos que podrían estar evadiendo las empresas que comercializan ilegalmente esos dispositivos.

Mientras tanto, la prohibición, en el caso de los vapeadores, y la falta de una regulación completa, en el caso de los calentadores de tabaco, han hecho que el mercado negro prolifere y la prevalencia del consumo del cigarro se mantenga.
 

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