René Drucker Colín y su lucha por la ciencia

viernes, 22 de septiembre de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Pionero en el tratamiento del síndrome de Parkinson y trastornos del sueño en México, promotor y divulgador científico, el gremio de la ciencia en México perdió a uno de sus referentes y máximos exponentes con el deceso de René Drucker Colín (1937-2017). Figura de la UNAM, en marzo pasado el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno de la Ciudad de México desde 2013 hasta su deceso, lanzó un mensaje durante el homenaje que le ofreció la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) en el marco del Segundo Congreso Internacional de Indicadores de Derechos Humanos. Ahí, frente al jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, lamentó que la clase política mexicana no haya entendido la importancia que tiene la ciencia en la vida nacional “como el motor del desarrollo y herramienta para que un país haga efectiva la justicia social”. Además, enfatizó la urgencia de contar con un mayor presupuesto en esta materia y solicitó mayor impulso para resolver problemáticas que aquejan a esta megalópolis: “Sobre todo en materia de movilidad (son inaceptables las horas de traslado que invierten los capitalinos), economía, sector productivo. También hay un aumento de la población de adultos mayores con padecimientos de larga duración. Insto a originar políticas públicas en favor de este sector”. Y también hizo un llamado a resolver la problemática del comercio informal a través de apoyo al sector productivo. Con estudios de licenciatura en la UNAM (1962), maestría en la Northern Illinois University, Estados Unidos (1964), y doctorado en la Universidad de Saskatchewan, Canadá (1971), Drucker Colín tuvo diversos cargos en la Universidad como: secretario académico del Centro de Investigaciones en Fisiología Celular, jefe del Departamento de Neurociencias del Instituto de Fisiología Celular, jefe del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, y coordinador de la Investigación Científica de la UNAM. Además, fue director general de Divulgación de la Ciencia en la misma casa de estudios, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, Investigador Nacional de Excelencia y Profesor Emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Recibió galardones como el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1987), el Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Naturales (1988), el de la Fundación Mexicana para la Salud (1995), Premio Miguel Otero al Mérito en Investigación Científica (1999) y el Ruiz Castañeda de la Academia Nacional de Medicina (2005); así como la Medalla al Mérito Ciudadano en Ciencias y Artes por la Asamblea Legislativa del D.F. (2006). También fue doctor honoris causa por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en 2004 y 2006, respectivamente. Y en 2015 recibió ese mismo grado, pero por la Universidad de Córdoba, España, donde fue ponente del III Curso de Estimulación Magnética Transcraneal. René Drucker fue uno de los primeros en demostrar el papel de los péptidos neuroactivos en la regulación del sueño y, con auspicio de la beca Guggenheim en 1980, hizo una estancia en el Brain Research Institute de la UCLA, donde surgió su interés en los trasplantes cerebrales. A su regreso a México estudió la funcionalidad de los tejidos trasplantados en el cerebro. En 1986 colaboró en los primeros trasplantes exitosos de médula suprarrenal al cerebro de pacientes con enfermedad de Parkinson, lo que marcó un hito en el campo de los trastornos neurodegenerativos y lo hizo célebre. En entrevista con Proceso (edición 955) en el año de 1995, explicó sobre el tema y falta de apoyo a la ciencia nacional: “La cuestión de los trasplantes al cerebro, en la investigación del mal de Parkinson, marcó un hito en una patología en particular, pero el impacto fue porque salimos en la primera plana del New York Times. De hecho, después de aquella situación, debería haberse dado más impulso a esta área, haberse metido más dinero, y sin embargo no pasó nada”. De manera más reciente, trabajó en estudios sobre la estimulación magnética transcraneal como recurso terapéutico en pacientes con enfermedades neurodegenerativas y fue el principal impulsor de la Unidad de Trastorno del Movimiento y del Sueño que se inauguró en 2014. Y a través de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SCTI) de la CDMX, a la que llegó en 2013, dedicó su esfuerzo al Museo Móvil Interactivo (montado en un tráiler expandible) con la idea de trasladarlo a los barrios y colonias de la ciudad mostrando experiencias científicas a través de la vida cotidiana. La SCTI colocó en su portal de internet una esquela donde lamentó el deceso de su titular, destacó su labor en la ciencia en México y expresó sus condolencias a su esposa, Elizabeth Chamlati, y a sus hijas Ana Laura, Mariana, Mónica y Lorena.

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