"Nahui Olin" y la ciencia en el Munal

lunes, 23 de julio de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Más allá de la controversia que ha causado en el Museo Nacional de Arte, la muestra Nahui Olin. La mirada infinita --para unos, mujer transgresora, para otros ninguneada a simple amante de artistas--, busca reivindicar la vida de una mujer distinta, casi futurista, en comparación con el promedio de la primera mitad del siglo XX, cuyos pensamientos quedaron marcados también por los descubrimientos científicos y tecnológicos de la época. La exposición sobre Carmen Mondragón (nombrada Nahui Olin, “la cuarta transformación del sol”, por el pintor Gerardo Murillo, Dr. Atl), realizada por el coleccionista y curador Tomás Zurián, apuntala la faceta de una Nahui caricaturista, creadora en poesía y en pintura, pensadora y de intereses muy diversos, en donde la ciencia también tuvo su papel. ¡Y cómo no!, si vivió la plenitud de descubrimientos científicos que, aunque ahora son considerados cosa común, en su momento fueron innovadores: Los rayos X, el concepto de radioactividad, la existencia de los átomos, la Teoría de la relatividad de Albert Einstein (una revolución en el pensamiento). Zurián expuso en entrevista con Proceso (en su edición del pasado 17 de junio) que la exposición busca mostrar también que la artista “era una pensadora que compartía las inquietudes intelectuales de su época… amaba la ciencia, pero paradójicamente también se interesaba por el espiritismo y las ciencias ocultas, como lo hicieron Camille Flamarion en Francia, los artistas del Futurismo italiano y el poeta Leopoldo Lugones en Argentina (quien nombró a Gerardo Murillo como Dr. Atl)”. La crítica de arte Blanca González Rosas, en la edición del semanario que circula esta semana, expone que la muestra, más allá de la atracción que puede generar el erotismo de sus desnudos, enseña “aspectos interesantes de la historia del arte moderno mexicano”, como “la vinculación entre Nahui Olin y los imaginarios teosóficos que se desarrollaron en el escenario artístico europeo en las primeras décadas del siglo XX –y que en la exposición se interpretan como intereses científicos (…)”. Bajo el subtema Nahui Olin: la ciencia como utopía moderna, expuesta de manera breve en la segunda sala de la exposición, se ofrece al público el interés de Mondragón por tales temas, mismos que se concretaron en algunos de sus textos, como “Electricidad”, publicado en la revista Azulejos de 1923. En él se alcanza a leer: “Todos los elementos, todos los fenómenos, por maravillosos que sean, deben determinarse como causas provisionales susceptibles de transformación. “Infinito. Tu nombre es una fuerza que llamamos electricidad, de la cual hemos llegados a determinar algunas acciones desconocidas, que son una cosa más positiva que el nombre de infinito que nuestra ignorancia continua le da” Además, existe un fragmento de su libro sobre poemas y prosa Óptica cerebral. Poemas dinámicos (1923) –editado también en Azulejos, número 6, acompañado de una viñeta de Roberto Mondragón--, y “donde hace uso de terminología científica para especular en torno al cosmos y la existencia de una radioactividad cerebral, una forma más allá de inteligencia más allá de lo corpóreo”, según la información de la exposición. Más allá de este apartado, pareciera que la realidad y la ficción de la ciencia se mezclan en las obras naif de Nahui, como en el óleo El violeta intangible de la atmósfera, en el cual pareciera que lo etéreo de la vida (una casa en medio del campo) y la naturaleza (con los campos y un cielo que mezcla violetas, purpuras y aqua --como los ojos de la autora-- en tonos indescriptibles) dan vida a su Óptica Cerebral. La exposición Nahui Olin. La mirada infinita estará hasta el próximo 9 de septiembre en el Museo Nacional de Arte.

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